Subasta de Letras del Tesoro a 3 y 9 meses: la rentabilidad se desploma

En la subasta del 13 de octubre las Letras a nueve meses se adjudicaron al 2,968% y las de tres meses al 2,645%, máximos de los últimos dos años. El bono a diez años ha cedido tres décimas desde comienzos del otoño.

El Tesoro subasta Letras a 3 y 9 meses el martes con el bono a diez años instalado en el 3,8%. Hace apenas unas semanas, ese mismo papel se pagaba por encima del 4,1%.

La subasta de Letras del Tesoro del 10 de noviembre llega con el viento a favor de la deuda española y con un problema para el ahorrador conservador: cuanto más se aprecia el bono, menos paga la deuda a corto plazo. El rendimiento del bono español a una década cotiza en el entorno del 3,8%, según los datos que recoge Expansión, después de haber superado el 4,1% a comienzos del otoño. El giro tiene tres explicaciones: la caída del precio de la energía, la menor presión inflacionista y el resultado de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que han dado la victoria al Partido Demócrata.

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Del 4,1% al 3,8%: el bono se abarata mientras las bolsas miran a la IA

Las bolsas acusan las dudas sobre el futuro del negocio de la inteligencia artificial. La renta fija soberana, en cambio, cotiza a la baja en rendimiento, que es lo mismo que decir al alza en precio. Cuando el dinero busca refugio, lo encuentra en deuda pública, y ese flujo presiona los tipos a la baja.

El contexto político también ha pesado. Hace unas semanas fue la situación social y política en Francia, unida a las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales ante las presiones inflacionistas, lo que empujó la referencia española por encima del 4,1%. Ahora el movimiento es el inverso.

Qué esperar de las Letras a 3 y 9 meses

La referencia obligada es la subasta del 13 de octubre, la última en la que el Tesoro colocó estas dos denominaciones. Aquel día, los títulos a nueve meses salieron con un tipo marginal del 2,968%, máximos desde septiembre de 2024, y los de tres meses se adjudicaron al 2,645%, también en máximos desde noviembre de 2024.

Con el bono a diez años cediendo terreno, la lógica invita a pensar en un recorte de esos dos tipos marginales. No es una certeza. La mayoría de los analistas apunta a una corrección moderada, pero el tramo corto de la curva tiene vida propia y depende tanto del apetito del inversor minorista como de las necesidades de financiación del Tesoro.

Cuando la deuda española se abarata, el Estado respira y el ahorrador conservador pierde margen. Son las dos caras del mismo movimiento.

El Tesoro, en cualquier caso, llega con el deber cumplido. La semana pasada vendió 5.890 millones de euros en cuatro denominaciones distintas de bonos y obligaciones del Estado a un interés mixto. En la misma semana colocó otros 6.423,5 millones en Letras a seis y doce meses: las de doce meses alcanzaron un tipo marginal del 3,068%, niveles de julio de 2024, y las de seis meses del 2,845%, máximos desde noviembre de 2024. La del martes será la tercera subasta del mes.

El ahorrador paga el precio de la buena noticia

Conviene separar dos relatos. Para el Tesoro, cada décima que cede el bono a diez años se traduce en miles de millones de financiación más barata en el conjunto de su cartera. Para el particular que compra Letras a través de la web del Tesoro Público o de su banco, esa misma décima es dinero que deja de ingresar.

Ahí está la contradicción que el mercado no siempre explica. Comprar Letras a nueve meses al 2,968% tenía sentido cuando el bono viajaba por encima del 4,1% y la inflación daba tregua. Si el tipo marginal del martes baja del 2,9%, el ahorrador conservador se queda con un rendimiento cuya rentabilidad real depende por completo del IPC. Y la inflación no está derrotada.

Tampoco ayuda la estructura del producto. Las Letras a tres meses son, en la práctica, un aparcamiento de liquidez: sirven para no perder poder adquisitivo, no para ganarlo. Las de nueve meses permiten fijar el tipo hasta mediados de agosto de 2027, pero a cambio de renunciar a cualquier repunte que llegue en el tramo corto si el BCE se ve obligado a rectificar.

Mi impresión es que el error consistiría en leer la subasta del martes como el final del ciclo. La deuda soberana europea lleva meses oscilando entre el 3,8% y el 4,1% al ritmo del ruido político de turno, y ese rango se ha movido más por titulares que por fundamentales.

Hay un detalle que conviene vigilar: el resultado del propio martes. Si el tipo marginal de las Letras a nueve meses se queda por debajo del 2,9%, la tendencia queda confirmada y el mensaje para el ahorrador es claro: menos rentabilidad, misma fiscalidad. Si el Tesoro se ve obligado a pagar más que en octubre, habrá que revisar la tesis de la caída generalizada de la rentabilidad.


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