Convocatoria astronautas NASA: entrenarán para la base lunar del polo sur y Marte

La agencia acepta solicitudes hasta el 3 de diciembre y prevé anunciar la promoción a finales de 2027. En el ciclo anterior, más de 8.000 candidaturas se quedaron en diez elegidos.

La NASA ha abierto la convocatoria de astronautas para la base lunar del polo sur y para Marte. El plazo termina el 3 de diciembre a las 23:59, hora de la costa este, que en la España peninsular son las 5:59 de la madrugada del día 4. La agencia espera anunciar su nueva promoción a finales de 2027.

Solo pueden presentarse ciudadanos estadounidenses. El requisito deja fuera a cualquier lector de este periódico, por brillante que sea su currículum, y conviene aclararlo antes de que alguien empiece a repasar apuntes de cálculo. Los elegidos se prepararán para algo que nadie ha hecho aún: operar en el polo sur lunar, entre cráteres en sombra permanente donde se cree que sobrevive hielo de agua antiguo.

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El administrador de la NASA, Jared Isaacman, resumió el envite. Los seleccionados, dijo, podrían caminar sobre la Luna, vivir y trabajar en la base lunar y ayudar a construir los sistemas que acabarán llevando tripulaciones a Marte. Misiones así, añadió, exigen excelencia técnica, criterio, trabajo en equipo, y valor.

Ocho mil candidatos para diez plazas: qué se necesita para ser astronauta de la NASA

El ciclo anterior sirve de termómetro. La agencia abrió solicitudes en 2024, recibió más de 8.000 candidaturas y anunció a sus diez elegidos en septiembre de 2025. Diez de 8.000. Imaginemos un pabellón deportivo lleno hasta la bandera del que solo salen los que caben en un banquillo. Ese grupo lleva desde entonces inmerso en casi dos años de formación.

La escala del cuerpo lo confirma. Desde los años sesenta, la NASA ha seleccionado a 370 personas para entrenar como candidatas a astronauta. Hoy mantiene a 32 astronautas en activo. Caben en un autobús urbano, y no de los articulados. Para un programa que aspira a mantener presencia humana continua en la superficie lunar y a preparar el primer vuelo tripulado a Marte, esa plantilla se antoja corta por definición.

Los requisitos básicos son públicos. Hace falta ciudadanía estadounidense y un máster en una disciplina STEM —ingeniería, ciencias biológicas, ciencias físicas o computación— expedido por una institución acreditada. También valen dos años de trabajo dentro de un doctorado, un título de Medicina u Osteopatía, una formación de enfermería de práctica avanzada o el paso por una escuela de pilotos de pruebas reconocida, siempre que ese programa esté completado en julio de 2027.

Treinta y dos astronautas en activo para una base en el polo sur lunar y un billete a Marte: la aritmética no cuadra sin gente nueva.

A partir de ahí, la letra pequeña aprieta. Se exigen tres años de experiencia profesional posterior al título, un reconocimiento médico de vuelo de larga duración y capacidad demostrada de liderazgo, trabajo en equipo y comunicación. Los médicos pueden computar la residencia si la terminan antes de julio de 2027. Los pilotos cambian experiencia por horas: 750 como comandante de aviones a reacción de altas prestaciones, 1.500 totales en ala fija con 750 al mando, o 1.000 en helicóptero con 300 al mando.

Scott Tingle, astronauta jefe y presidente de la junta de selección en el Johnson Space Center de Houston, lo planteó como algo más que una salida profesional: entrar en un legado de exploradores y tomar parte en las misiones que definirán el futuro de la humanidad en el espacio.

Geología lunar, caminatas espaciales y aviones de altas prestaciones

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El programa de candidatos dura cerca de dos años y equivale a una segunda carrera comprimida. Los seleccionados estudian caminatas espaciales, geología lunar, operaciones con aviones de altas prestaciones y un catálogo de sistemas que va del manejo de la estación espacial a los procedimientos de emergencia. La geología no es un adorno. Quien deba recoger muestras en el polo sur lunar tendrá que distinguir una roca volcánica de un fragmento de impacto sin laboratorio a mano.

Piense en la diferencia entre visitar un museo y ser su conservador. La NASA no busca turistas de la Luna. Busca a quien sepa qué hacer cuando el traje pierde presión, el vehículo se atasca o la muestra prometedora aparece en el lugar equivocado.

El trámite es fácil de describir y difícil de superar. Las solicitudes se presentan a través de la página oficial de la convocatoria con la documentación académica y profesional adjunta, y el proceso completo se resolverá a lo largo de 2027.

Análisis: lo que la convocatoria no dice y por qué importa

Hay un dato que la nota de la NASA no ofrece y que condiciona cualquier lectura: el número de plazas. En 2025 fueron diez. Para esta convocatoria no hay cifra. Esa ausencia no es un descuido menor, porque el cuello de botella de un cuerpo de astronautas no está en la puerta de entrada —las candidaturas sobran— sino en la capacidad de entrenamiento: instructores, simuladores, horas de avión y cursos de geología de campo. Ampliar la plantilla exige ampliar esa maquinaria.

El contexto ayuda a entender la prisa. La NASA enmarca la convocatoria en su regreso a la Luna y en la construcción de una base en el polo sur, dentro del programa Artemis, y presenta ambas cosas como la antesala del primer vuelo tripulado a Marte. La secuencia tiene lógica industrial: quien vaya a vivir meses en un hábitat lunar necesita años de formación antes, no después.

Mi lectura es que esta clase es una apuesta por la continuidad institucional más que una necesidad operativa inmediata. Las diez personas elegidas en 2025 siguen en formación; el cuerpo activo, 32 personas, cubre hoy las misiones en curso. Lo que la convocatoria revela es la intención de escalar, no la urgencia de mañana. Y ahí está la incertidumbre real: el regreso de tripulaciones a la superficie lunar ha encadenado ajustes de calendario desde que se planteó, y nada garantiza que la base del polo sur esté operativa cuando esta clase termine de prepararse.

Queda por ver cuántas plazas se convocan y si el ritmo de selección acompaña al discurso. La promoción se conocerá a finales de 2027 y, con dos años de formación por delante, no estaría lista antes de 2029. Para entonces debería existir un hábitat lunar al que aspirar. Ese es el envite.

El plazo está abierto. El 3 de diciembre se cierra la puerta para quienes no hayan enviado su expediente. A finales de 2027 se sabrá quién entra en la siguiente clase y, con ella, en la lista de personas que podrían pisar la Luna en la década de 2030.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha anunciado: la apertura de solicitudes para la próxima clase de astronautas de la NASA, que se entrenará para la base lunar del polo sur y las futuras misiones tripuladas a Marte.
  • Dónde: solicitudes telemáticas; formación en el Johnson Space Center de Houston (Texas).
  • Institución responsable: NASA.
  • Cuándo: plazo abierto hasta el 3 de diciembre de 2026 a las 23:59 (hora de la costa este); selección prevista para finales de 2027.
  • Impacto a futuro: define la plantilla que operará en la superficie lunar y sentará las bases del primer vuelo tripulado a Marte.

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