Llevar mascarilla es obligatorio, pero hacer un mal uso de este elemento de protección puede poner a los demás en peligro, y también a uno mismo. A veces es complicado llevarla puesta porque nos resulta incómoda y además, al convertirse parte de nuestra rutina diaria, tendemos a olvidar las normas de utilización, o dejamos de darle la importancia suficiente. Como han indicado las autoridades sanitarias, debemos llevar la mascarilla como si estuviésemos contagiados.
POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE QUE SIGAMOS USANDO MASCARILLA
Recordemos que el principal problema de la pandemia es que hay muchas personas asintomáticas, y las que no lo son, no presentan síntomas hasta casi una semana después de contagiarse y es, en este tiempo intermedio cuando se suele producir la propagación. Aunque estemos volviendo a la normalidad, y el número de infectados esté descendiendo, el virus sigue estando entre nosotros, y esto nos mantiene en la cuerda floja. Así que es mejor que seamos responsables, nos pongamos la mascarilla, y no nos la juguemos cometiendo los errores que enumeramos a continuación.

CUBRIRSE SOLAMENTE LA BOCA
Mucha gente se coloca la mascarilla dejando la nariz por fuera, de forma que, al respirar por la nariz están arriesgándose a atrapar las gotículas que contienen el virus. También, si eres portador puedes expulsar partículas infectadas, por ejemplo al estornudar. Además también se puede contaminar la mascarilla, porque se irán depositando gotículas que la parte externa, y aún peor, puede producirse una contaminación cruzada entre la nariz, y posibles virus externos adheridos en la parte externa.

DEJAR LA MASCARILLA EN CUALQUIER PARTE
Otro error común es llegar a casa, sacársela de cualquier manera y dejarla por ahí, encima de una mesa. Esto aumenta el riesgo de que el interior de la mascarilla pueda entrar en contacto con alguna parte de nuestro cuerpo o con alguna superficie contaminada, por lo que, al ponérnosla de nuevo, estaríamos dando vía libre a los virus a través de nuestra boca y nariz. Lo correcto es lavarse las manos antes de manipular la mascarilla, retirarla por las gomas y guardarla en una bolsa con cierre.
LLEVARLA DE BUFANDA
A veces cuando estamos en la calle pero no necesitamos usar la mascarilla ( en el coche, en una vía poco transitada, para fumar o comer, etc.) tenemos la tentación de bajarla hasta el cuello. Esto no se debe hacer porque la parte exterior podría contener coronavirus y en tal caso estaríamos contaminando nuestro cuello. Igualmente es importante no estar tocándola, ni cuando la llevamos puesta ni cuando nos la quitemos. Tampoco se recomienda ponérsela de sombrero.

LLEVARLA DEMASIADO HOLGADA
Las mascarillas N95 se quedan muy bien ajustadas a la cara pero no ocurre lo mismo con las mascarillas higiénicas o quirúrgicas, tampoco con las de tela. Los huecos sin cerrar son un paso para el aire, de salida y de entrada, por lo que podríamos contagiarnos y contagiar a los demás. La forma correcta de llevarla es que quede lo suficientemente ceñida para que sea cómoda pero que no deja huecos abiertos. En el caso de algunos hombres, las barbas impiden que la mascarilla quede bien sellada y la recomendación es llevar la barba corta.

QUITÁRSELA PARA HABLAR O ESTORNUDAR
El estornudo es uno de los mayores riesgos para el contagio del coronavirus, ya que la expulsión de las gotículas alcanza una mayor distancia. Quitarse la mascarilla para estornudar puede ser un acto reflejo para algunas personas, pero es importante ser conscientes en todo momento de nuestros gestos y de la forma en la que utilizamos la mascarilla. Esto aplica también al hecho de retirarla y ponerla de bufanda o de sombrero para hablar con alguien. Esto comporta dos riesgos, por un lado estamos tocándola de manera incorrecta y por otra, no estamos teniendo en cuenta que incluso durante una conversación los virus pueden ser expelidos por la boca.

UTILIZAR SIEMPRE LA MISMA
Cada tipo de mascarilla tiene su tiempo de duración en óptimas condiciones. Las desechables tienen que ser reponerse por una nueva al cabo de cuatro horas y las reutilizables se debería limpiar al vapor, en el horno o con lejía al cabo de unas ocho horas. Si estamos utilizando las de tela caseras, lo recomendable es tener varias de repuesto para poder lavarlas cada día. En cualquier caso, si la mascarilla se estropea, hay que desecharla.














