En tiempos de coronavirus, parece que no escuchamos otra palabra. Pero, ¿estamos de verdad familiarizados con los virus? Estos son desde hace mucho tiempo uno de los principales enemigos del ser humano. Sin embargo, parece que no sabemos mucho sobre ellos. En este tiempo, es cuando más hemos oído hablar sobre el tema, aunque no parece que tengamos suficiente información.
La información es poder y, teniendo en cuenta que si no somos profesionales de la salud poco o nada hemos escuchado sobre esto, cuanto más sepamos a día de hoy mejor podremos protegernos. Para ello, lo primero que debemos hacer es controlar cuestiones cómo qué son los virus y su funcionamiento.
Unidos, tenemos que luchar contra la desinformación, que parece estar muy de moda estos días. Para no caer en bulos e informaciones innecesarias, debemos tener los datos de primera mano. Descubre las 9 cosas que no conoces sobre los virus (y que es importante saber cuanto antes).
Los virus no son seres vivos
Lo primero que debemos conocer sobre los virus es que, al contrario de lo que pueda parecer, no son seres vivos. En todo caso, debemos llamarlo como lo que es: un agente biológico.
Es un microorganismo que se compone de material genético y está envuelto en un envoltorio proteico. Además, debemos tener siempre presente que, aunque no siempre, pueden producir varias enfermedades diferentes como la producida por el nuevo coronavirus COVID-19.
Cuando el virus penetra en una célula viva, es ella misma la que crea más copias del mismo. Es decir, él no se reproduce por sí solo, sino que necesita un recipiente.
El peligro de toser
El peligro de toser cuando tenemos un virus reside en que estos viven de forma multitudinaria en solo una gota. Es decir, al toser o estornudar, expulsamos micropartículas y en solo una de ellas pueden habitar un millón de partículas virales.
Por ello, es tan importante cubrirnos de forma adecuada si vamos a toser. En el momento en que debamos hacerlo, lo ideal es que nos cubramos la boca con la parte interior del codo.
De este modo, podremos parar que estos lleguen a otras superficies e incluso otras personas que puedan terminar infectadas a raíz del mismo.
No todos causan enfermedades
Otro punto que quizá no sepas es que no todos los virus causan enfermedades. Es decir, no todos son patógenos. Por ello, es necesario conocer las causas y la composición de los mismos para poder frenarlo.
Conocer todo lo que rodea al virus e incluso su propia composición, nos hará poder pararlo a tiempo. De este modo, en el caso de que sea de esos que sí provocan enfermedades, podamos evitar contagiar a los demás.
Aunque todos no estén relacionados con las mismas, algunos sí que son la causa principal de enfermedades reconocidas. Por ejemplo, hablamos del VIH, la hepatitis o la varicela.
El tamaño de los virus
Los virus pueden ser difíciles de reconocer debido a su tamaño. Y es que son partículas extremadamente pequeñas. Para que nos hagamos una idea mental, podrían medir una millonésima parte de un milímetro.
Es decir, el tamaño de estos puede ser como dividir un milímetro un millón de veces. Por tanto, cuando llegan a nuestras células, si nuestros anticuerpos no son capaces de frenarlos, se irán distribuyendo.
Una vez que lo tengamos, la única forma de luchar contra él debe ser evitar que se siga propagando en otras superficies, personas, etc. Y hacer todo lo que esté en nuestra mano para pararlo.
Así se multiplican
Existen algunos factores que facilitan la multiplicación de los virus. Los que causan enfermedades, se propagan en humanos a una temperatura ideal de 37 grados. Esta es justo la temperatura que solemos tener en el organismo.
Debido a ello, la fiebre que aparece es una especie de mecanismo de defensa y, además, una alarma que nos avisa de que algo no va bien. Es decir, nos ayuda a que el virus dé la cara y podamos ponerle remedio de forma externa.
Cuando sube a más de 38 grados, las enzimas que se encargan de multiplicarlo decaen y también la propagación del mismo.
Mejor cuidarse del frío
El problema de los virus que afectan al sistema respiratorio es que suelen hacerse más fuertes con el frío. Y por eso atacan más en invierno.
La explicación es que las bajas temperaturas los ayudan a mantenerse inalterados por una cantidad de tiempo mucho mayor. Es decir, los hacen sobrevivir durante períodos más largos.
Otra de las cosas que debemos tener en cuenta es que, además, en las épocas de frío nuestro sistema inmunológico suele ser más vulnerable. Por eso le es más sencillo traspasarlo.
El calor puede reducir la propagación de los virus
Normalmente, el calor reduce la propagación de los virus. Aquellos que se quedan en el ambiente se debilitan de forma mucho más rápida en verano y mucho más lenta en invierno.
Otra de las cosas que les afecta no es solo el calor en sí, sino también los rayos solares que, con su fuerza, consiguen hacer que decaiga.
Por eso, es mucho más normal que nos ataquen en el invierno, cuando más fuertes son. En las épocas de calor es mucho más raro sufrir una enfermedad producida por ellos.
Cómo nos infecta y cómo evitarlo
En el caso de los seres humanos, existen algunos puntos de infección que debemos tener en cuenta. Los virus pueden infectar las células de la piel, la mucosa intestinal o el sistema respiratorio, entre otros.
La mejor forma de evitarlo es tener en cuenta que es un microorganismo muy dependiente. Por sí mismo, si está solo y aislado no puede copiarse ni conseguir energía.
En resumen, es completamente dependiente de la célula que habita.
Prevenciones a tener en cuenta
Para poder prevenir que el virus penetre en nuestro cuerpo y se enganche a alguna de nuestras células, existen diversos productos que podemos utilizar.
El jabón y el gel con alcohol son capaces de remover aquellos que se encuentran en nuestra piel. Y no solo eso, también pueden con otras bacterias, huevos de parásitos, etc.
Lo importante es evitar llevar nuestras manos infectadas a otras partes del cuerpo como la cara, la nariz o la boca.