En los últimos años la Seguridad Social ha puesto su particular lupa sobre los falsos autónomos, y muy especialmente en los conocidos como riders, los repartidores de empresas de delivery o reparto a domicilio de todo tipo de productos. Tras unos meses de lucha en los tribunales, los afectados por fin consiguieron que se reconociera que no eran realmente autónomos, sino que siempre deberían haber trabajado con asalariados.
La batalla judicial ha sido bastante larga porque las empresas afectadas no querían dar su brazo a torcer y han llevado el asunto ante el Tribunal Supremo a base de recursos. Ahora que el alto tribunal ha vuelto a dar la razón a los riders, es hora de que las empresas se pongan al día y paguen sus cotizaciones en el Régimen General de la Seguridad Social. Mientras tanto, los afectados van a recibir la devolución de las cuotas que pagaron cuando eran autónomos.
La lucha contra los falsos autónomos

La existencia del falso autónomo es un problema tanto para las Arcas Públicas como para quienes se ven obligados a trabajar en esta condición. Las únicas que salen beneficiadas son las empresas, porque consiguen empleados que hagan el trabajo a cambio de un precio muy bajo. No tienen que hacerse cargo de sus cotizaciones, no les pagan vacaciones ni ningún tipo de indemnización al finalizar la relación laboral.
Por su parte, el empleado tiene que asumir un coste extra y abonar su cotización e incluso algún seguro privado si quiere garantizarse que te tendrá la debida protección en caso de que le ocurra algo. Y mientras tanto, la Seguridad Social ingresa menos dinero del que debería, ya que las cotizaciones de los falsos autónomos suelen ser más bajas de lo que pagaría la empresa por un trabajador asalariado que hiciera su trabajo.
Los propios riders dieron la voz de alarma

Aunque la Seguridad Social ya estaba investigando que es lo que ocurría en las empresas de delivery cuando las ciudades empezaron a llenarse de repartidores en bici y en moto, fueron los propios riders los que decidieron emprender acciones legales contra las empresas a las que prestaban servicio.
Los profesionales defendieron desde el primer momento que eran falsos autónomos. Ellos se encargaban de pagar sus cotizaciones y facturar luego a la empresa de delivery por el servicio prestado, pero en ningún caso se daban otras condiciones propias del trabajo autónomo como la independencia a la hora de desarrollar las tareas.
El sector que más emplea a falsos autónomos

En los últimos años la Inspección de Trabajo ha destapado a más de 50.000 falsos autónomos y ha obligado a las empresas a regularizar a sus trabajadores. Esto nos permite tener una estadística de los sectores en los que más se recurre a esta figura y, el del delivery, tiene el dudoso honor de ser uno de los principales protagonistas del ranking.
Pero no es el único, ni mucho menos. De los datos de los últimos años se extrae la conclusión de que el uso de falsos autónomos también es bastante habitual en el sector de la abogacía, el periodismo, e incluso en las clínicas dentales y las clínicas veterinarias.
El caso de Glovo

La gran mayoría de las plataformas especializadas en delivery han tenido problemas relacionados con el régimen jurídico de sus empleados, pero ha sido Glovo una de las más “guerreras”. La empresa no ha dudado en recurrir hasta la última instancia. Basando su defensa en el hecho de que sus riders son emprendedores.
Sin embargo, desde el punto de vista legal la situación de estos empleados no suscitaba demasiadas dudas. La Justicia ha señalado que en este caso los riders no tenían ningún margen de autonomía en su trabajo, por lo que no podía entenderse en ningún caso que fueran verdaderos autónomos.
La regularización de los falsos autónomos

Una vez que los tribunales han hecho su trabajo, ahora es momento de que la Seguridad Social se ponga al día. Para empezar, las empresas de delivery que han perdido los juicios tienen que hacer el alta de sus empleados en el Régimen General de la Seguridad Social y con efectos retroactivos. Esto significa que van a tener que pagar las cotizaciones de esos empleados desde la fecha en la que estos empezaron a prestar sus servicios.
Por otro lado, la Seguridad Social tiene ahora que devolver a los falsos autónomos todas las cotizaciones que estos pagaron al RETA en su momento. Un proceso que puede llevar algo de tiempo porque hay muchos afectados, pero que ya se ha puesto en marcha y que se espera finalizar en los próximos meses.
Los falsos autónomos recuperan sus cotizaciones

La dirección provincial de la Seguridad Social en el Principado de Asturias ha sido la primera en dar luz verde a la devolución de las cotizaciones pagadas por los falsos autónomos, y pronto le seguirán otras. Eso sí, hay que tener en cuenta que las devoluciones no se hacen de oficio, son los propios afectados los que tienen que reclamarlas.
La Seguridad Social irá estudiando caso por caso, otorgando la devolución a todos aquellos que tengan una sentencia firme a su favor, sin importar el tribunal que la haya dictado. Por el momento no se han recibido demasiadas peticiones de devolución pero, a medida que los tribunales vayan resolviendo de conformidad con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, las peticiones podrían llegar a ser miles.
Se exige la devolución de oficio

El caso de Glovo ya está resuelto, pero el de Deliveroo todavía está pendiente de recurso. Es previsible que la Justicia vuelva a fallar de nuevo a favor de los empleados, declarándoles como falsos autónomos, así que las peticiones de devolución de las cuotas pagadas indebidamente podrían dispararse en los próximos meses.
Precisamente por ello, sindicatos como UGT han solicitado que la devolución de las cuotas se haga de oficio. Los representantes de los trabajadores consideran que este sistema se lo pondría más fácil a los trabajadores y también a la propia Seguridad Social, que no tendría que estar examinando documentación caso por caso.


















































