La mascarilla, que utilizamos obligatoriamente para prevenir la propagación de la covid-19, puede traer también otros beneficios añadidos. Por ejemplo, en este último año ha conseguido que otros virus pasen desapercibidos, como por ejemplo del de la gripe común, que este invierno apenas ha tenido incidencia en la población. Ahora que está aquí la primavera con las alergias asociadas, nos preguntamos si también podemos evitarlas gracias al uso de mascarilla, o al menos reducir sus molestos síntomas. Los problemas de alergias son cada vez más frecuentes y habituales en un número mayor de población a causa del cambio climático, tal y como recoge un estudio de la Universidad Técnica de Múnich donde se analizan los niveles de polen en el aire desde el año 1987 hasta el 2017, registrándose que cada vez la presencia de pólenes comienza más pronto.
UN 20% DE ESPAÑOLES SON ALÉRGICOS
Se estima que en España, aproximadamente un 20% de la población padece algún tipo de alergia, con síntomas respiratorios que abarcan estornudos, obstrucción nasal, prurito nasal o mucosidad. En muchos casos estos síntomas están asociados a otros problemas como asma y conjuntivitis. La buena noticia es que esta primavera puede ser más llevadera en ese sentido, ya que la obligatoriedad de usar mascarilla, podría contribuir a reducir el impacto de las alergias, gracias que actúan como filtro y disminuyen la exposición al polen.

EL USO DE LA MASCARILLA HA REDUCIDO LA MEDICACIÓN PARA LAS ALERGIAS
Así lo ha confirmado la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) en un informe donde afirma que la utilización de mascarilla ha reducido el consumo de medicamentos para tratar los síntomas en los pacientes alérgicos. También se ha registrado una disminución de las visitas a urgencias por reacciones de este tipo. Todo ello gracias a que las mascarillas pueden reducir la inflación de partículas hasta un 80% donde se incluye el polen, especialmente el procedente de las gramíneas que es el que más alegrías provoca en nuestro país.

SOLO LAS FFP2 EVITAN QUE SE FILTRE EL POLEN
Sin embargo, para evitar la alergia al polen no vale cualquier mascarilla, aunque todas ellas eviten que el polen entre en contacto directo con la nariz. Las más recomendadas para este fin, y también para obtener la máxima protección contra la covid-19, son las de tipo FFP2, que son la que mayor capacidad de filtrado presentan, reduciendo hasta un 80% el nivel de polvo inhalado y partículas de pólenes. Por lo tanto, la recomendación para las personas alérgicas es que esta primavera procuren utilizar mascarillas protectoras FFP2. Según los expertos, la primavera se prevé complicada, a nivel de pólenes, después de un invierno muy frío y húmedo, aunque la mascarilla va a ser de nuevo, nuestra mejor aliada.

MASCARILLA COMBINADA CON OTRAS PRECAUCIONES
Pero además de escoger la mascarilla adecuada, hay utilizarla bien, y colocársela correctamente, si pretendemos que cumplan su función. Tiene que quedar perfectamente ajustada a la cara, ya que si quedan espacios en los lados o en la parte superior cerca de la nariz, se producirá igualmente cierta inhalación de polen, y aparecerán los molestos síntomas. Por otra parte, aunque las personas alérgicas salgan perfectamente equipadas con sus mascarillas, deberían combinar su uso con otras precauciones básicas como consultar los niveles de polen antes de salir de casa, mantener las ventanas cerradas en las horas más complicadas, colocar filtros antipolen en el aire acondicionado del coche, evitar salidas al campo y salir a la calle utilizando también gafas de sol.

FUNCIONAN PERO NO NOS VAMOS A LIBRAR DEL TODO DE LA ALERGIA
Aunque es posible que esta primavera algunos se puedan librar de sufrir síntomas intensos, los expertos también advierten de que no nos hagamos ilusiones, ya que el uso de la mascarilla no va a hacer que caigan las alergias de la misma forma que ocurrió con los resfriados o con la gripe. Con las enfermedades infecciosas sí se ha notado un descenso grande del porcentaje de pacientes, porque las pautas de prevención son los mismos que para la covid. Con las alergias no se notará tanto, porque la mascarilla solamente la utilizamos en determinados momentos del día. Sin embargo, el rato que se lleve puesta, será un rato con menor exposición al alérgeno y pro lo tanto, sin reacción y sin síntomas.












































