Aunque a todos nos gusta el buen tiempo, también somos conscientes de que, cuando las temperaturas son altas, trabajar se vuelve mucho más complicado. No podemos librarnos del calor, pero sí podemos hacer que nos afecte menos.
Parece que cuando hay más horas de luz natural todos estamos más activos y productivos, pero la subida de las temperaturas puede afectar de manera negativa a nuestra capacidad de trabajar. Veamos cómo remediarlo.
¿Cómo te afecta el calor en el trabajo?

Su primer efecto es que hace que estemos mucho menos concentrados. Entre el calor, y la cercanía de las fechas de vacaciones, es normal que emprendedores y empleados estén con la cabeza puesta en otro sitio.
Por otro lado, cuando las temperaturas son muy altas, es habitual que aparezca una sensación de fatiga. Fenómeno que puede derivar en otros como un incremento de la falta de motivación o la apatía hacia las tareas que hay que hacer.
Escoge la temperatura adecuada para tu lugar de trabajo

Cuando fuera se alcanzan los 40º C es normal que queramos estar frescos en los interiores, pero no acertar con la temperatura del aire acondicionado puede dar lugar a resfriados y otros problemas de salud.
Por mucho calor que haga en la calle, la temperatura interior de una oficina o centro de trabajo no debería estar por debajo de los 24ºC – 26ºC. Además de cuidar de nuestra salud, con esta medida también estamos ahorrando energía.
Haz las tareas más pesadas a primera hora del día

En realidad, este es un consejo que podemos aplicar todo el año si queremos mejorar nuestra productividad, no hace falta que esperemos a que el calor haga acto de presencia. Empieza tu jornada con las tareas más complejas y pesadas.
Esas que más pereza te da o que más tiempo y esfuerzo requieren. Así, para cuando las temperaturas empiecen a ascender ya te habrás quitado la peor tarea y podrás dedicarte a cosas más sencillas.
Fíjate objetivos realistas cuando haga calor

Las altas temperaturas te restan concentración y productividad, aunque tú no quieras. Los consejos que estamos viendo ayudarán a paliar esta situación, pero no la evitarán del todo.
Por eso, no te exijas demasiado durante los meses de verano. Plantéate objetivos realistas y se más paciente y más justo contigo mismo de lo que lo eres habitualmente si ves que no llegas a todo.
Hidrátate adecuadamente

El calor nos afecta a nivel mental y físico. Por suerte, tenemos una forma muy sencilla de paliar sus efectos negativos: la hidratación. Como dicen los expertos, recuerda beber agua incluso si no tienes sed.
Ten siempre a mano una botella de agua. Los zumos y los refrescos pueden parecer muy apetitosos, pero su alto contenido en azúcar no es nada recomendable si lo que buscas es concentrarte más y trabajar mejor.
No hagas comidas copiosas

Si cuando hace calor es complicado trabajar por la mañana, lo es todavía más en las horas centrales del día, porque es entonces cuando las temperaturas alcanzan sus valores máximos.
Una buena forma de sobrellevar el calor es no obligar a tu organismo a trabajar más de lo necesario. Por ello, procura no hacer comidas copiosas si después tienes que atender las tareas de tu negocio.
Protégete del sol

Si tienes que trabajar en el exterior, protégete del sol todo lo que puedas. Usa crema de protección solar de factor alto y usa gafas de sol y gorro o gorra si fuera posible. Además, evita estar fuera en las horas centrales del día (si puedes).
Un exceso de sol no solo podría causarte quemaduras en la piel, también puede ser el responsable de molestias físicas como el dolor de cabeza.
Cambia de escenario para huir del calor

Si te toca pasar todo o casi todo el verano en la oficina preocupándote por tu negocio, procura que tu tiempo de trabajo se te haga lo menos pesado posible. Aprovecha para cambiar de vez en cuando de escenarios.
Combina el trabajo desde la oficina con el trabajo desde casa, o acércate con tu ordenador a una cafetería o a algún parque. Si rompes la monotonía estival te sentirás más motivado y serás más productivo.
Ajusta tu vestimenta a esta época del año

Aunque las temperaturas sean muy altas, debes seguir manteniendo una imagen profesional, así que no puedes presentarte en tu negocio con pantalones cortos y chanclas, pero eso no quiere decir que no debas adaptar tu estilo.
Sigue manteniendo tu forma de vestir, pero cambia los tejidos habituales por otros mucho más ligeros y frescos, que ayuden a la piel a transpirar.
Haz algo más que trabajar

El verano es una época de trabajo intenso en algunos sectores, pero eso no debe ser excusa para no disfrutar de él. Por mucho calor que haga, ten presente la necesidad de reservar algo de tiempo para ti cada día.
Puedes darte un baño en la playa o la piscina a última hora, salir a pasear, tomarte un helado, etc. Esto ayudará a distraer tu mente y tendrá efectos positivos sobre tu productividad.









































