Como tantas otras recetas españolas, la sopa de picadillo es un plato clásico que tiene su origen en Andalucía. Con los años se ha vuelto realmente popular a lo largo y ancho de la geografía nacional, debido a sus evidentes virtudes: está sabrosa, es sana y resulta sencilla de hacer. En realidad, no existe una única manera de preparar la sopa de picadillo, pero sí algunos consejos para que te quede de rechupete cada vez que disfrutes de ella.
A continuación te contamos la mejor forma de hacerla paso por paso.
Ingredientes necesarios para preparar una sopa de picadillo

El principal ingrediente para preparar una sopa de picadillo es el pollo, que además se suele complementar con un hueso salado o con unas carcasas, de las que se venden en cualquier tipo de supermercado. Aparte de eso, también hacen falta las verduras que se le quieran echar (por lo general zanahoria y puerro), jamón serrano en tacos, agua, fideos para sopa y hierbabuena.
Aunque estos son los elementos clásicos para su versión más convencional, tampoco falta quienes además le añaden un poco de arroz. Y hay que reconocer que el resultado tampoco está nada mal.
Sopa de picadillo, mejor con huevo

Lo primero que se suele hacer a la hora de elaborar esta deliciosa sopa es cocer los huevos que se le suelan echar. No es un ingrediente que todo el mundo utilice, pero aparte de darle mucho sabor al conjunto, también da una mayor consistencia a la sopa en sí, por lo que nosotros lo recomendamos encarecidamente.
Mientras se cuecen los huevos, lo cual suele llevar diez minutos, uno puede ponerse a preparar las verduras, pelando y lavando tanto la zanahoria como el puerro.
Cocinar todo junto

La sopa de picadillo no es un plato especialmente complicado ni laborioso. El siguiente paso consiste en meter las verduras en una misma olla junto con el pollo, las carcasas y el hueso, si se utiliza. No hay una única manera de cortar las zanahorias y el puerro, va más bien por gustos, pero lo más habitual es hacer de la primera trozos lo más pequeños posibles, y el segundo dividirlo en pedazos algo más grandes.
Algunos cocineros le añaden a la sopa de picadillo algunas otras verduras, como pueden ser el ajo, la cebolla o la cebolleta, pero lo natural es prescindir de ellas si se quiere conseguir un resultado como el de “toda la vida”.
¿Cuánto tiempo hay que cocinar la sopa de picadillo?

Lo más normal es que tanto las verduras como sobre todo el pollo cuezan en torno a una hora, al menos. De esta forma se conseguirá que todo quede perfectamente blando y además que la sopa está lo más rica posible, que es en el fondo lo que nos interesa por encima de todo lo demás. Otra opción, claro está, pasa por usar una olla rápida.
Si uno se decanta por esta última opción, el tiempo se reduce, lógicamente, hasta los quince o veinte minutos.
Reservar el caldo para la sopa del picadillo

Una vez todo está cocido, el caldo se reserva y se espera a que el pollo esté frío para quitarle la carne (que saldrá con facilidad) y así poder sumársela después a la receta. Si ya tenemos los huevos cocidos, también es buen momento para pelarlos y cortarlos en trocitos pequeños, casi como si lo estuviésemos picando para algún otro plato.
De esta forma, ya tendríamos toda la base cocinada, y solo quedaría añadirle los fideos o, en su defecto, al arroz.
Cocer los fideos

Así pues, lo importante de la sopa ya estaría. Es momento de coger una cazuela, echar el caldo en ella (colándolo, para que no queden impurezas del pollo o, sobre todo, de las carcasas), y luego todo lo demás, incluyendo un poco de hierbabuena, como se suele hacer en la receta de toda la vida.
Con el recipiente ya caliente en el fuego, se le echan los fideos o el arroz (hay quien incluso se decanta por ambas cosas). En cualquier caso, el tiempo que hay que esperar para que esté preparado es el mismo: 10 minutos. Dependiendo de que la sopa nos guste más o menos espesa, es aconsejable echarle una cantidad de fideos menor o mayor.
Sopa de picadillo, a mediodía o para la cena

Está claro que la sopa de picadillo es ideal para cualquier momento, pero más aún si se elige para disfrutar de una cena deliciosa y sana. Como primer plato, también resulta una elección perfecta, acompañándola después de algo que no sea excesivamente contundente.
En cualquier caso, se trata de un plato que sin duda apetece cuando termina el verano y cada vez empieza a refrescar más. En invierno, se trata de todo un clásico.














































