La alcachofa se trata de una de esas verduras que, a pesar de su valor nutritivo, usualmente pasan desapercibidas, tienen un regusto que desconcierta, porque no tiene nada que ver con su aspecto, y están llenas de lo que nuestro organismo necesita. Aunque no lo creas, se pueden hacer muchas elaboraciones con ella, de modo que son un ingrediente versátil en la cocina, al igual que resultan bastante interesantes para la alimentación de los seres humanos.
Si alguna vez has probado las flores de alcachofa en un restaurante o en una comida a la que asististe y te has quedado extrañado con su aire y regusto, no te preocupes en buscar más, porque aquí te vamos a sacar de la duda de cómo prepararlas en tu propia cocina y verás que el resultado puede ser incluso más delicioso que el de las flores que probaste anteriormente.
¿Por qué deberías preparar flores de alcachofa?

La alcachofa es un alimento que podríamos llamar élite, porque cuando se sabe cocinar de la manera correcta, se convierte en un manjar delicado y repleto de intereses nutricionales. Es una fuente sana de calorías vegetales, con tan solo 47 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en una saludable elección si estás siguiendo un ayuno hipocalórico, o cualquier dieta. Además, es una fuente de fibra, vitaminas como la C y la K, y minerales como el magnesio. La alcachofa, sabiendo prepararla, es deliciosa además de saludable.
Existen muchas formas de prepararla: puedes hacerlas guisadas, con jamón, igualmente en deliciosos platos como el arroz con alcachofas y almejas, que es único de nuestros favoritos. También puedes hacerlas en vinagreta o combinarlas con gambas para un plato llego de gusto. Pero, si quieres brillar sobre tus invitados, no hay plato que impresione más que unas flores de alcachofa crujientes. Vamos a disfrutar cómo paso por paso.
¿Qué hace que estas flores sean tan especiales?

Cuando ves una alcachofa en un plato, lo primero que te salta a los ojos es su presentación. La faceta en que las hojas se abren, creando una flor casi perfecta es visualmente muy atractivo, otro elemento del que te das cuenta cuando la pruebas es su textura crujiente, que contrasta con la ternura de la porción interior. Es un plato resultón y, además, adorable. Es cierto que en muchos restaurantes se preparan principalmente por su estética, pero la realidad es que el gusto que tienen es aún más sorprendente.
La que se usa para preparar estas flores generalmente es confitada. Esto es el núcleo de esta preparación, porque es lo que les da una textura tierna y jugosa, que no es posible obtener cocinándolas de otra manera. Algunas personas prefieren freír la alcachofa, pero, nosotros recomendamos hacerlas confitadas para que obtengan una textura rebosante más benigna y sabrosa.
¿Cómo se pela?

Antes comenzar con la preparación de las flores de alcachofa, necesitamos pelarla. Esto puede resultar un poco intimidante inicialmente, pero debes creernos cuando te decimos que vale la pena hacer el esfuerzo, porque el resultado es ideal. Aquí te dejamos unos consejos para que aprendas a pelarla correctamente:
- Eliminar las hojas exteriores. Comienza retirando todas las hojas exteriores verdes. Estas hojas son duras y poco comestibles, de este modo que asegúrate de quitarlas todas, hasta que llegues a las hojas más tiernas.
- Cortar el rabillo. Con un cuchillo cebollero, reduce el rabillo a su mínima expresión, quítale todo el tallo y deja solo una pequeña porción que es necesaria para que la flor se sostenga, de modo que te quedarás únicamente con el pimpollo, y te desharás del tallo, porque es demasiado fibroso
- Retirar los despojos del rabillo. Usando una puntilla (un cuchillo bastante pequeño y muy afilado), asegúrate de retirar los restos del tallo y del rabillo. Este procedimiento es fundamental para que la alcachofa tenga una pinta limpia y bonita.
- Cortar la porción superior. Corta bien la porción superior de la alcachofa, que es el equivalente a 1/3 de la parte de arriba, para que solo te quede la porción más tierna y sabrosa.
- Evitar que se oxide. Al tiempo que las hayas pelado, ponlas en un tazón con agua fría, perejil y un poco de limón. Esto evitará que se oxiden y se pongan marrones mientras tanto las preparas.
¿Cómo llevar a cabo flores de alcachofa crujientes?

Ahora que las tenemos listas, vamos a prepararlas para que se conviertan en esas flores crujientes que tanto nos gustan. Sigue estos pasos y sorprende a todos con un plato adorable y elegante.
Paso 1: limpiarlas

Como mencionamos de antemano, es decisivo limpiar muy bien cada alcachofa de antemano y evitar que se oxiden. Asegúrate de sacar las hojas exteriores, quitarle el tallo y el rabillo, así como la porción superior, como antes te hemos explicado.
Paso 2: confitarlas en aceite de oliva

Para que las flores queden tiernas y sabrosas, es imperativo confitarlas en aceite de oliva. Coloca unos 500 ml de aceite de oliva en una sartén profunda o cazuela voluminosa a fuego medio bajo. El esencial que se cocinen en el aceite, no que se vayan a freír.
Deja las alcachofas en el aceite durante 30 minutos. Ahora bien, este tiempo es relativo, porque va a depender del tamaño, así que no nos queda de otra que probar con un cuchillo cuando creamos que ya ha transcurrido el tiempo suficiente, si el cuchillo traspasa las hojas sin inconvenientes, entonces ya estarán tiernas y listas.
Paso 3: dejar enfriar

Terminado el tiempo de confitado, cuando ya estén tiernas, sácalas del aceite y déjalas enfriar encima de un papel absorbente que elimine el exceso de aceite. Es necesario que la alcachofa esté fría para continuar con lo que sigue.
Paso 4: formar las flores

Colócalas enfriadas en una balda o tabla limpia y, con la ayuda de tus dedos ve abriendo las hojas de la alcachofa, logrando que se vaya formando la flor. Este paso es el núcleo para alcanzar esa hermosura tan representativa de las flores de alcachofa. Tómate todo el tiempo que necesites, porque cada alcachofa tiene una disposición única.
Paso 5: freír en aceite de oliva

Finalmente, vamos a darles la capa crujiente. Calienta una considerable cantidad de aceite de oliva en una sartén y, cuando esté muy caliente, coloca las alcachofas con el ojete cerca de arriba (para que se queden crujientes por fuera). Fríe las alcachofas hasta que estén doradas y crujientes, lo cual puede ocurrir muy rápidamente, porque las flores son muy delicadas y se queman sin que te des cuenta.
¿Cómo se sirven las flores de alcachofa?

Las flores de alcachofa es una preparación ideal para una entrada o un aperitivo y las puedes acompañar con una salsa de tu preferencia, como puede ser una salsa hecha con mostaza o con yogur, que les daré este toque extra especial de sabor. Igualmente, las poder servir con una vinagreta o acompañando platos de carne hecha en la parrilla.
Te aseguramos que las flores tendrán una textura tierna por el interior y crujiente por el exterior que va a hacer que tus amigos y familiares se sorprendan con el sabor. Las crujientes flores de alcachofa son la manera más especial en la que se puede disfrutar de este producto de la naturaleza que muchos menosprecian, pero que no saben de lo que se están perdiendo.
¿A que vale la pena el resultado?

Claro que la preparación de esta receta nos puede parecer bastante larga, pero por los resultados que se obtienen, diremos que no nos importa todo lo que tardemos, con tal de ver la cara de nuestros comensales cuando las prueben. Solo se necesita paciencia y verás como los sorprendes a todos. Además, la alcachofa es perfecta para incluirla en el menú de cualquier dieta saludable, porque es muy baja en contenido calórico.











































