El pánico de los inversores en inteligencia artificial ha provocado ventas masivas en las bolsas. El detonante es la sobrevaloración de los gigantes de los semiconductores, cuyo rally ha llevado al Kospi surcoreano a duplicar su capitalización en 2026 en apenas seis meses. En la madrugada del martes, el índice de Seúl se desplomó un 10%, la mayor caída permitida por el regulador local, arrastrando consigo a Wall Street y a los parqués europeos.
Claves de la operación
- El Kospi surcoreano se hunde un 10% tras meses de euforia. El índice, que pesa más de un 80% en Samsung y SK Hynix, ha visto cómo estas compañías subían un 140% y un 277% en el año, respectivamente, hasta el pánico de ayer.
- El contagio se extiende a Estados Unidos y Europa con el VIX por encima del 10%. El S&P 500 perdió más del 2% en la sesión del martes, mientras el Nasdaq 100 cedía cerca del 3%, en un movimiento de aversión al riesgo que recordó a los peores días de 2025.
- Los beneficios astronómicos mantienen la tensión: ¿burbuja o ajuste puntual? Pese a las caídas, los fabricantes de chips como Micron o Nvidia siguen batiendo récords de ventas, lo que complica cualquier diagnóstico definitivo.
Esta corrección no es un hecho aislado. La concentración extrema en los fabricantes de chips crea un cuello de botella histórico. Los inversores lo aceptaban mientras las cifras acompañaran. Pero el temor a que la fiesta termine ha empezado a cobrar forma. En apenas unos días, SpaceX ha pasado de ser la gran esperanza a convertirse en la segunda mayor sangría de la historia, con una caída del 16,4% el lunes.
El ‘índice del miedo’ se dispara mientras las tecnológicas se resienten
El VIX, conocido como el índice del miedo, escaló más de un 10% el martes, reflejo de la ansiedad que recorre los mercados. Las caídas en Asia fueron el detonante de la liquidación masiva de posiciones, ante el temor a que las valoraciones de la inteligencia artificial hayan entrado en territorio de burbuja. El Kospi, que acumula una subida cercana al 95% en el año, sufrió su mayor desplome en una sola sesión desde el estallido de las puntocom. El regulador surcoreano que limita las pérdidas diarias tuvo que intervenir para frenar la hemorragia.
En paralelo, la bolsa de Taiwán y el Nikkei japonés también retrocedieron, aunque con menor intensidad. Europa no fue inmune: el Ibex 35 cedió en torno a un punto porcentual, mientras los grandes valores del sector tecnológico en el Viejo Continente, como ASML o STMicroelectronics, veían recortes más acusados.
Lo llamativo es que esta sacudida se produce con los resultados de Micron a la vuelta de la esquina —la compañía publica este miércoles— y con SpaceX protagonizando su propia montaña rusa. Desde su debut en Nasdaq hace dos semanas, las acciones de SpaceX han oscilado entre avances del 50% y desplomes del 23% en días consecutivos, evaporando más de 500.000 millones de dólares en apenas siete sesiones. Esa pérdida equivale al valor de Inditex, Banco Santander, CaixaBank e Iberdrola juntos.
SpaceX ha borrado medio billón de dólares en siete días: el mercado de la IA sufre su primer gran síndrome de abstinencia.
Ahora, todos los ojos están puestos en Micron, que publica resultados el miércoles. Su acuerdo con Anthropic añade presión a una cotización ya disparada un 324%. El ETF de BlackRock centrado en semiconductores, que llegó a capitalizar más de 46.100 millones de dólares, también sufrió el martes un varapalo que pone a prueba la paciencia de los inversores.
Micron y SpaceX: la volatilidad extrema marca la nueva normalidad bursátil
La volatilidad de SpaceX ha sido especialmente virulenta. En siete sesiones bursátiles, SpaceX ha pasado de subir un 50% a caer un 23% en apenas tres días, para luego rebotar un 5% ayer con Europa ya cerrada. Esta montaña rusa refleja la profunda división entre quienes creen que el espacio será el próximo gran mercado de la IA y quienes ven un castillo de naipes.
Micron, por su parte, enfrenta su prueba de fuego. La cita con los resultados del miércoles podría ser un catalizador determinante para todo el sector de semiconductores. Si la compañía de Boise confirma que la demanda de memorias de alto ancho de banda sigue disparada, el pánico podría diluirse; si falla, la sangría se agravará. Los analistas de Bank of America alertan de que ‘las fuertes caídas y las rápidas recuperaciones son características típicas de la formación y propagación de burbujas’.

Más que una burbuja: la realidad de unos beneficios que no dan señales de agotamiento
Pese al desplome del martes, los fundamentales de las empresas de chips siguen siendo extraordinarios. Banca March recuerda que ‘la revalorización no responde a unos múltiplos exigentes, sino a un crecimiento de beneficios extraordinario’. SK Hynix multiplica por cuatro sus ganancias en el primer trimestre, y Samsung y Micron baten récords de ingresos. La demanda de capacidad de cómputo para entrenar modelos de lenguaje no da señales de agotamiento, al contrario.
El ritmo del Nasdaq 100 inquieta a los inversores más veteranos, que han vivido otras burbujas. Sin embargo, Cathie Wood, la gurú de Ark Invest, considera que el riesgo está descontado porque ‘todo el mundo está preocupado por ello’, según declaró a este periódico la semana pasada. Una paradoja que no tranquiliza a nadie.
En el plano español, el impacto es limitado. La bolsa española apenas se ha contagiado del frenesí de la IA. Los grandes valores del Ibex 35 —bancos, energéticas, textil— operan en sectores alejados de los chips, aunque se benefician del entorno de tipos. El valor conjunto de Inditex, Santander, CaixaBank e Iberdrola se utiliza como vara de medir para las pérdidas de SpaceX, una comparación que ilustra la desproporción entre el mercado español y los gigantes tecnológicos.
El verdadero test llegará con las salidas a bolsa de Anthropic y OpenAI, previstas para el otoño, y con la colocación de deuda millonaria de SpaceX. Si el mercado es capaz de absorber 120.000 millones de dólares adicionales sin despeñarse, habrá que replantear el diagnóstico de burbuja. En Merca2.es seguiremos muy de cerca cada movimiento.




