La huelga general del 11 de noviembre dejará abiertas una de cada cinco gasolineras. El Boletín Oficial del Estado publicó el sábado 7 de noviembre los servicios mínimos del sector energético y fijó en el 20% el número de estaciones que deberá permanecer operativo, con un criterio que altera el mapa real del suministro: el porcentaje se calcula por comarca, no por provincia ni por comunidad autónoma.
Las tres órdenes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico establecen las condiciones de funcionamiento y las dotaciones de personal para las 24 horas de paro en hidrocarburos, electricidad y extinción de incendios forestales. El texto llega cuatro días antes de la convocatoria y deja el detalle de aplicación en manos de cada empresa e instalación.
Una de cada cinco estaciones abiertas por comarca, no por provincia
En hidrocarburos, la orden obliga a mantener abiertas durante su horario habitual un número de estaciones equivalente al 20% de las censadas en cada comarca. No es un porcentaje de plantilla ni de horas de servicio: es un recuento físico de instalaciones. La elección de la comarca como unidad de medida es la decisión con más consecuencias del texto, porque desplaza el cálculo desde un ámbito amplio hacia otro muy pequeño donde la densidad de gasolineras es radicalmente desigual.
El mismo 20% se aplica a los puntos de suministro de combustible a embarcaciones, aunque en ese caso el censo se calcula por comunidad autónoma. La asimetría responde a la estructura del litoral y al peso distinto del bunkering en cada comunidad.
La orden añade una lista de suministros que quedan fuera del cupo y que deben atenderse con prioridad absoluta: pedidos urgentes de hospitales, bomberos, ambulancias, fuerzas de seguridad y centros estratégicos, además del combustible necesario para los servicios mínimos del transporte aéreo y de los puertos. Esos pedidos no consumen cupo de estaciones abiertas; se sirven al margen del 20%.
En el refino, Repsol, Petronor, Moeve y BP deberán mantener a mínima carga operativa las unidades críticas cuya paralización pudiera afectar a la producción más allá de la jornada de huelga. La formulación es deliberadamente laxa. No se exige producir, se exige que el sistema no quede roto el 12 de noviembre.
El 20% no garantiza el repostaje: garantiza que el sistema pueda reiniciarse sin daños estructurales el día después del paro.
El gas natural queda fuera del cupo de estaciones. Deberán permanecer disponibles las redes de transporte y distribución, las plantas de regasificación, las estaciones de compresión, las conexiones internacionales y los almacenamientos subterráneos, con equipos suficientes para atender averías y evitar interrupciones del suministro.
Nucleares, hidráulicas y ciclos combinados, disponibles las 24 horas

En electricidad, la orden obliga a mantener plenamente disponibles las centrales nucleares, los grupos hidráulicos convencionales, las instalaciones de bombeo y las centrales térmicas de carbón y gas, salvo aquellas cuya indisponibilidad estuviera prevista y fuera conocida el 21 de octubre. Esa fecha de corte impide que una parada anunciada a última hora se compute como excepción y deje huecos en el respaldo del sistema.
Los servicios mínimos de personal no se fijan con un porcentaje global, sino empresa por empresa e instalación por instalación. El texto detalla el 30% de la plantilla conjunta de Bizkaia Energía y Bizkaia Facility Management, el 33% en Serviliano García, el 29% en Lersa Electricitat, el 75% en Hidroeléctrica Vega y el 50% en Hidroeléctrica del Guadiela I.
El caso extremo es Eléctrica de Biar Distribución: servicios mínimos del 100% sobre una plantilla de seis trabajadores. Toda la empresa queda adscrita a la jornada. La orden exige además mantener operativos los centros de control, los sistemas de comunicaciones y los equipos necesarios para reparar averías, atender emergencias y garantizar la seguridad de personas e instalaciones. La eólica y la fotovoltaica no figuran en el listado, algo coherente con su operación sin dotación presencial.
Incendios forestales: el 100% del dispositivo estatal en disponibilidad
El tercer bloque afecta al dispositivo estatal de lucha contra incendios forestales. Se garantiza la totalidad de las tareas de mantenimiento para mantener operativas las aeronaves, la presencia en las bases de las tripulaciones y del personal técnico preciso, el 100% del personal en disponibilidad y de los operadores de sala del Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales (CCINIF), y el 75% en los servicios que sostienen la red Hermes, la plataforma que coordina los medios aéreos.
El ministerio justifica la medida por el riesgo de incendios previsto para el 11 de noviembre, bajo o muy bajo en la mayor parte del país, pero moderado y en zonas puntuales alto o muy alto en Asturias, Cantabria y el País Vasco. A mediados de noviembre la cornisa cantábrica suele estar fuera de la temporada de peligro alto. La orden contempla ese escenario y no relaja el dispositivo.
El sistema se protege a sí mismo, no al conductor
Hay una diferencia sustancial entre garantizar el suministro eléctrico durante la huelga y garantizar el repostaje. Los servicios mínimos están diseñados para que el sistema eléctrico y gasista no sufra daños estructurales en 24 horas de paro, no para que el conductor encuentre una estación abierta a menos de diez kilómetros de su casa. La distinción importa porque determina qué se podrá medir el 12 de noviembre.
El detalle de la orden eléctrica revela la lógica del diseño. La potencia gestionable queda asegurada y el respaldo intacto, de modo que el riesgo de apagón es bajo. El riesgo de otra naturaleza es más alto, y no aparece en el BOE.
La orden protege la integridad del sistema, no la comodidad del usuario: el día 11 el problema no será el desabastecimiento, será la cola y el precio.
En carburantes el punto débil es la granularidad del criterio. Una comarca con tres gasolineras censadas cumple abriendo una; una comarca con veinte cumple abriendo cuatro. El porcentaje se respeta en ambos casos y la experiencia del usuario no se parece en nada. A eso se suma que el texto fija el número de estaciones, no los nombres: qué instalación concreta abre en cada territorio se resuelve fuera de la orden, en la aplicación práctica, y ahí es donde suelen aparecer las diferencias entre lo publicado y lo que el conductor encuentra en la carretera.
El precedente más útil no son las huelgas generales anteriores, sino los paros del propio sector energético, donde el cumplimiento de los mínimos ha dependido siempre de la capacidad de las empresas para organizar turnos en instalaciones muy dispersas. La comparación con el transporte de mercancías por carretera resulta inevitable: si el paro afecta a la distribución capilar de carburante, el 20% de estaciones abiertas sirve de poco porque el producto no llega al surtidor.
Queda una pregunta operativa, no política. Con el 20% por comarca y las centrales disponibles, el sistema aguanta el 11 de noviembre. El examen real será la velocidad de reinicio el jueves 12 y el comportamiento del precio en las estaciones que sí abran. Los datos de la próxima semana dirán si los mínimos fueron un colchón suficiente o solo un trámite publicado a tiempo.




