Los compradores de eliminación de carbono cerraron contratos por casi 30 millones de toneladas en 2025, el triple que en 2024, pero solo se entregaron 450.000: un 1,5% de lo firmado, con Microsoft detrás de nueve de cada diez toneladas.
Vamos a los datos. Las cifras proceden del registro de CDR.fyi, que sigue las compras de CDR duradero, y las recoge Heatmap. La distancia entre lo comprometido y lo entregado no es un detalle contable: define en qué estadio está el sector.
Un contrato de eliminación es una promesa de retirar CO2 de la atmósfera en un plazo futuro. La tonelada solo existe cuando se verifica y se retira. Mientras tanto, el mercado vive de la intención de compra, no del servicio prestado.
El 1,5% que separa un compromiso de una industria
Bajo la etiqueta de CDR duradero conviven rutas muy distintas: la captura directa de aire con almacenamiento geológico, la meteorización mejorada de rocas, el biocarbón, o el confinamiento de biomasa. Lo que las une es el horizonte: retenciones de siglos, no un bosque que puede arder en la próxima sequía.
La escala necesaria se mide en miles de millones. Los escenarios climáticos del IPCC sitúan la necesidad en entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales en 2050. Las 450.000 toneladas entregadas en 2025 equivalen a menos del 0,01% de ese suelo; los 30 millones contratados apenas alcanzan el 0,5% del extremo más bajo.
Un mercado en el que nueve de cada diez toneladas las compra la misma empresa no es todavía un mercado: es una dependencia con buenos gráficos.
David Babson, vicepresidente ejecutivo del área de Energía, Clima y Naturaleza de XPRIZE Foundation, lo describe como un fallo de mercado antes que tecnológico. Su razonamiento: hoy se gana dinero extrayendo carbono del subsuelo y poniéndolo en la atmósfera, mientras el negocio inverso apenas encuentra comprador. Babson dirigió antes los Climate Grand Challenges del MIT y fue director de programa en la agencia ARPA-E del Departamento de Energía de Estados Unidos.
Microsoft concentra el 90% de las compras
Cerca del 90% de las toneladas contratadas llevan la firma de Microsoft. Es la compradora que sostiene el precio, valida a los proveedores y marca el calendario. Un único presupuesto corporativo decide el ritmo de una industria entera.

La concentración explica la volatilidad. Cuando esa gran tecnológica recorta su partida de créditos, los proyectos que dependen del contrato se quedan sin ingresos y sin banco dispuesto a financiar la siguiente planta. El mercado voluntario de carbono tiene escala de piloto y estructura de monocultivo.
El efecto dominó funciona en ambos sentidos. Un acuerdo de compra a diez años convierte una promesa en flujo de caja, y el flujo de caja es lo que permite construir planta. La CSRD europea y el reporte de Scope 3 añaden el incentivo regulatorio: la tonelada retirada entra en la contabilidad climática de quien la paga.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 comprometido: casi 30 millones de toneladas de CDR duradero contratadas en 2025, el triple que el año anterior.
- CO2 entregado: unas 450.000 toneladas verificadas, el 1,5% de lo firmado.
- Brecha frente a 2050: los escenarios climáticos exigen entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales.
- Concentración de la demanda: Microsoft absorbe cerca del 90% de las compras.
Premios con comprador incluido: el experimento de XPRIZE
Si el cuello de botella es la demanda, el premio solo no basta. El certamen XPRIZE Carbon Removal reunió a 1.334 equipos y sus participantes han levantado más de 3.300 millones de dólares. En abril de 2025, el gran premio de 50 millones fue para Mati Carbon, que esparce basalto triturado en pequeñas explotaciones de India para fijar CO2 en el suelo.
Mati resiste la sequía de compradores por una razón que no depende del precio del crédito: el polvo de roca mejora el suelo y el rendimiento de las cosechas. El ingreso por carbono es la guinda, no el negocio.
La propuesta de la fundación para el siguiente ciclo son los mixed purses: premio en metálico con comprador garantizado mediante un compromiso anticipado de mercado o un contrato de offtake. El experimento de Babson añade a un premio de eliminación un fondo de 1.000 millones de dólares aportado por compradores, disponible según se entreguen toneladas verificadas.
La letra pequeña: sin pedidos no hay curva de aprendizaje
El precedente útil no está en el carbono, está en las renovables. La solar no se abarató porque alguien creyera en ella, sino porque las subastas y los contratos a largo plazo crearon demanda firme y permitieron fabricar en serie. La eliminación de carbono está un paso antes: tiene tecnología, tiene premios y le falta cartera de pedidos.
Europa empieza a ordenar el terreno con un marco de certificación de eliminaciones que separa la retención permanente de la compensación de manual, dentro del paquete regulatorio que impulsa la Comisión Europea. En España, el MITECO no cuenta aún con un registro propio de toneladas retiradas, y la Taxonomía Verde sigue sin aclarar cómo se contabiliza una tonelada que todavía no se ha entregado.
Aun entregando el 100% de los 30 millones contratados, el sector cubriría medio punto porcentual del suelo que piden los escenarios para 2050. Con un cliente dominante y una entrega del 1,5%, esto no es una industria: es una promesa con buena prensa.
La pregunta abierta no es cuántas toneladas se firman, sino cuántas se verifican. Ahí se juega la credibilidad del CDR duradero frente a la reforestación barata y frente a la compensación que no retira nada.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 450.000 toneladas de CO2 retiradas de forma duradera en 2025, una cifra modesta pero verificable frente a la compensación sin retención.
- Modelo que cambia: el contrato a largo plazo con comprador garantizado empieza a sustituir a la subvención como palanca para financiar las primeras plantas.
- Para las próximas generaciones: alcanzar 6.000 millones de toneladas anuales en 2050 exige multiplicar por más de 13.000 la entrega actual.




