La observación de la forma de caminar, hablar y moverse puede aportar indicios neurológicos, pero no basta para establecer un diagnóstico. La médica de urgencias Vivian Nriagu, especialista en medicina de emergencia y propietaria de Memorial Village ER y West Village ER, explica que la evaluación clínica comienza antes incluso de explorar físicamente al paciente.
Las apariciones televisivas del presidente Donald Trump y del expresidente Joe Biden han suscitado comentarios sobre su marcha, habla, movimientos y coordinación. Nriagu subraya que las imágenes no permiten determinar si alguno ha sufrido un ictus u otra afección neurológica: para ello hace falta una evaluación médica.
Señales que pueden observarse
Entre los indicios que pueden llamar la atención están los cambios en la marcha y el equilibrio. Un ictus puede causar inestabilidad repentina, asimetría al caminar, menor movimiento de un brazo o dificultad para mantener el equilibrio. Sin embargo, una forma de caminar inusual también puede relacionarse con problemas articulares, dolor o cansancio, y por sí sola no establece un diagnóstico.
El habla es otra fuente de información: un ictus puede provocar disartria, que afecta a la claridad del habla, o afasia, que repercute en la producción y comprensión del lenguaje. Nriagu distingue esos posibles trastornos de un error verbal ocasional; lo que puede resultar preocupante es un cambio nuevo y perceptible en la claridad, la producción de palabras o la comprensión. Las imágenes televisivas, por sí solas, no permiten diagnosticar un trastorno.
También pueden observarse los movimientos de los brazos y la cara. La debilidad de un lado del cuerpo es una señal reconocida de ictus; entre los indicios que se evalúan figuran una reducción del movimiento espontáneo o la dificultad para levantar un brazo. Una sonrisa desigual o la caída de una comisura pueden asociarse a debilidad facial. No obstante, gesticular más con una mano o sujetarse a una barandilla no demuestra debilidad, y la iluminación, el ángulo de cámara, la expresión y la asimetría natural pueden dar una impresión engañosa.
Las limitaciones de las imágenes
La coordinación también puede verse afectada, especialmente en ictus que involucran el cerebelo o el tronco encefálico. Puede haber problemas repentinos de equilibrio, coordinación, movimientos oculares o marcha. Algunas alteraciones se aprecian a simple vista; otras requieren pruebas neurológicas específicas. La pérdida repentina de coordinación, sobre todo si aparece junto con otros síntomas neurológicos, requiere atención de urgencia.
Observar a una persona en distintas ocasiones puede ayudar a comparar sus movimientos y su habla con su patrón habitual y a detectar cambios que merezcan una evaluación. Pero los vídeos pueden estar editados o tomados desde ángulos distintos, y quien los observa no dispone de antecedentes médicos, información sobre medicamentos ni resultados de una exploración. Una observación repetida puede plantear dudas, pero no sustituye el examen neurológico.
La Asociación Estadounidense del Ictus recomienda reconocer las señales B.E. F.A.S.T.: pérdida repentina del equilibrio o la coordinación; cambios súbitos en la visión; caída nueva de un lado de la cara; debilidad repentina, especialmente en un lado; y habla arrastrada o dificultad para comunicarse. La letra T recuerda que se debe llamar inmediatamente al 911. La guía de síntomas y señales de alerta está disponible en la Asociación Estadounidense del Ictus.
De la señal a la evaluación médica
Nriagu recalca la diferencia entre reconocer una posible señal de alerta y diagnosticar un ictus: observar algo puede suscitar una pregunta médica, pero hace falta una evaluación para responderla. Detectar cambios neurológicos repentinos en familiares, compañeros de trabajo o cualquier otra persona puede ayudar a reaccionar ante una emergencia.




