“No hay que esperar a que duela”: la importancia de cuidar la boca antes de empezar un tratamiento oncológico

La Dra. Milagros Díaz Rodríguez, especialista en Medicina Oral de Ruber Internacional Centro Médico Habana, del grupo Quirónsalud, destaca la importancia de revisar y cuidar la boca antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer para prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida del paciente.

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, la prioridad es abordar la enfermedad y planificar el tratamiento más adecuado. Sin embargo, hay un aspecto de la salud que también merece atención desde el primer momento: la salud oral. Revisar el estado de la boca antes de iniciar la quimioterapia, radioterapia de cabeza y cuello u otros tratamientos oncológicos permite identificar problemas que podrían agravarse durante el proceso y adoptar medidas preventivas para reducir el riesgo de complicaciones.

“La clave es la prevención. Si revisamos la boca antes de empezar, podemos tratar cualquier problema a tiempo y evitar complicaciones futuras que se puedan desarrollar cuando las defensas del paciente están más bajas”, explica la Dra. Milagros Díaz Rodríguez, especialista en Medicina Oral y Diagnóstico Clínico de las Enfermedades de la Mucosa Bucal en Ruber Internacional Centro Médico Habana.

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Dra. María Milagrosa Díaz Rodríguez , especialista en Medicina Oral de Ruber Internacional Centro Médico Habana, del grupo Quirónsalud.
Dra. María Milagrosa Díaz Rodríguez , especialista en Medicina Oral de Ruber Internacional Centro Médico Habana, del grupo Quirónsalud.

La especialista recuerda que algunas alteraciones bucodentales pueden pasar inadvertidas porque no provocan dolor en sus fases iniciales. Las caries, las infecciones dentales o de las encías, las piezas dentales deterioradas y las prótesis que producen rozaduras son algunos de los problemas que conviene detectar antes de comenzar el tratamiento. Resolverlos con antelación ayuda a reducir el riesgo de que se conviertan en una complicación durante la terapia oncológica.

Quimioterapia y radioterapia: cómo pueden afectar a la boca

Los tratamientos contra el cáncer pueden provocar diferentes alteraciones en la cavidad oral. Entre las más frecuentes se encuentran la mucositis, la sequedad bucal, los cambios en el gusto y un mayor riesgo de infecciones y caries. La mucositis es una inflamación de la mucosa oral que cursa con la aparición de llagas dolorosas que, en sus estadios más avanzados, dificulta la ingesta de alimentos y el habla. Es en muchas ocasiones el motivo que más afecta a la calidad de vida de los pacientes y la causa por la cual tienen que abandonar o dilatar el tratamiento oncológico. Sin embargo, si se trata a tiempo, se puede reducir la extensión y severidad de las lesiones de forma significativa.

Los efectos dependen del tratamiento administrado y de las características de cada paciente. En particular, la radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello es la que más efectos secundarios tiene en la cavidad oral pudiendo producirse una afectación directa de las glándulas salivales y de la mucosa oral, y además, de los tejidos óseos de la zona.

Tal y como subraya la Dra. Díaz Rodríguez “La buena noticia es que, con una buena prevención, la aparición de muchas de estas complicaciones se puede reducir o controlar”.

Llagas, sequedad o dolor al tragar: señales que conviene consultar

Conocer los síntomas que pueden aparecer durante el tratamiento permite actuar con mayor rapidez. La aparición de llagas, sequedad intensa, manchas blancas, sangrado de encías, hinchazón o dolor en los dientes o en la mandíbula debe ponerse en conocimiento del equipo sanitario. También es importante consultar si aparecen molestias al comer o al tragar.

La fiebre acompañada de síntomas bucales requiere atención inmediata, especialmente en pacientes que reciben tratamientos capaces de reducir las defensas. En estos casos, es importante contactar sin demora con el equipo oncológico para recibir indicaciones.

Según la Dra. Milagros Díaz Rodríguez, es mucho más fácil tratar una mucositis en sus estadios iniciales cuando aparecen las primeras lesiones que cuando está muy avanzada, recomendando realizar una valoración odontológica antes de iniciar el tratamiento y mantener el seguimiento durante todo el proceso.

Higiene, hidratación y alimentación: hábitos que ayudan a proteger la salud oral

El cuidado diario de la boca también desempeña un papel importante en la prevención de complicaciones. Entre las recomendaciones generales se encuentran:

  • Mantener una higiene bucal suave y constante, con un cepillo de cerdas blandas y pasta dentífrica con flúor, adaptando la rutina si existe dolor o sensibilidad.
  • Utilizar productos adecuados para las mucosas, como enjuagues sin alcohol, según las necesidades y las indicaciones del profesional sanitario.
  • Mantener una buena hidratación, bebiendo agua con frecuencia y consultando sobre el uso de geles hidratantes o sustitutos de saliva cuando exista sequedad bucal.
  • Adaptar la alimentación si la boca está sensible, evitando alimentos muy ácidos, picantes, duros o excesivamente calientes.
  • Limpiar correctamente las prótesis dentales y comprobar que no produzcan heridas o rozaduras.
  • Evitar el tabaco y el alcohol, ya que pueden agravar la irritación de las mucosas y perjudicar la salud oral.
  • Revisar la boca de forma exhaustiva para que el propio paciente detecte posibles complicaciones de forma temprana.

Estas medidas deben individualizarse según el tratamiento, el estado de la mucosa y las necesidades de cada paciente. “Si aparecen lesiones o dolor, conviene solicitar orientación profesional antes de modificar los productos de higiene o utilizar tratamientos por cuenta propia”, señala la doctora.

El odontólogo, parte del equipo multidisciplinar

La atención de la salud oral no debe limitarse a una revisión puntual antes de comenzar la terapia. El seguimiento durante el tratamiento y después de finalizarlo permite identificar complicaciones, adaptar los cuidados y abordar las posibles secuelas.

En coordinación con el equipo de Oncología, el odontólogo puede contribuir a preparar la boca antes del tratamiento, reforzar las medidas preventivas y tratar las alteraciones que aparezcan. Según las necesidades clínicas, pueden emplearse intervenciones como las aplicaciones de flúor, las medidas de estimulación salival o láser de baja frecuencia para el manejo de la mucositis.

La Dra. Díaz Rodríguez destaca que este abordaje coordinado ayuda a ofrecer una atención más completa, centrada no solo en el tratamiento del cáncer, sino también en el bienestar cotidiano del paciente.

La prevención empieza antes del primer ciclo

Cuidar la salud oral forma parte de una atención oncológica integral. Una valoración temprana, unas pautas de higiene adaptadas y un seguimiento profesional permiten anticiparse a posibles complicaciones y actuar cuando aparecen los primeros síntomas.

El mensaje de la especialista es claro: “No hay que esperar a que duela: una revisión a tiempo puede marcar la diferencia”.

Por ello, ante un diagnóstico de cáncer, consultar con un profesional de salud oral especializado en pacientes oncológicos antes de iniciar el tratamiento y mantener el seguimiento durante el proceso puede ayudar a proteger la boca y a preservar la calidad de vida en una etapa especialmente exigente para el paciente.


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