3Cuándo dejar de esperar en casa y acudir a urgencias
El umbral para dejar de vigilar en el salón no depende de la marca del suplemento, sino de la cantidad real ingerida, y ese dato casi nunca se conoce. Los análisis de productos lo han comprobado varias veces: en 25 gomitas comercializadas en EE. UU., 22 estaban mal etiquetadas y su contenido oscilaba entre el 74% y el 347% de lo declarado, y la agencia australiana del medicamento (TGA) encontró en enero de 2026 un lote con hasta el 417% de lo anunciado y otro sin melatonina. A eso se añade la mezcla: alcohol, benzodiacepinas —España registró en 2019 el mayor consumo mundial de estos fármacos—, antihistamínicos u opioides también deprimen el sistema nervioso y se potencian entre sí. En la serie del centro toxicológico chileno, el 60,8% de las ingestiones de melatonina fueron intentos de suicidio, de modo que la coingesta de psicofármacos es una posibilidad que hay que asumir cuando aparece somnolencia intensa.
Los criterios para salir de casa son los de cualquier depresión del sistema nervioso central y no hace falta que se cumplan todos: si la persona no se despierta o cuesta mucho despertarla, respira despacio o le falta el aire, convulsiona, tiene dolor torácico, el pulso muy lento o irregular, se muestra confusa, agitada o con alucinaciones, o se ha caído, hay que llamar al 112. En menores de cinco años que han tomado gomitas, y en cualquier intoxicación con otro sedante de por medio, la valoración en urgencias no se negocia. Antes de salir, el Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20, disponible las 24 horas) orienta caso por caso; conviene tener a mano el envase, la cantidad estimada, la hora y el peso, y no provocar el vómito. El plazo tampoco es corto: un adolescente que ingirió unos 900 miligramos de melatonina junto a alprazolam tardó 32 horas en recuperar la consciencia.



