Almeida mantiene la recalificación de la Ciudad del Real Madrid en Valdebebas pese al «error material»

El informe económico del expediente cifraba 98,6 millones de ingresos municipales al año; el consistorio admite ahora que la cifra real se quedará en 1,46 millones. La oposición y los colectivos vecinales exigen reiniciar el procedimiento urbanístico.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Madrid mantiene la tramitación de la modificación puntual del PGOU que abre a usos terciarios 85 hectáreas del Real Madrid en Valdebebas, pese a reconocer un error material en el informe económico.
  • ¿Quién está detrás? El alcalde José Luis Martínez-Almeida y su Junta de Gobierno, con el proyecto Madrid Innovation District y el Real Madrid como propietario del suelo.
  • ¿Qué impacto tiene? El beneficio municipal anual pasa de los 98,6 millones anunciados a 1,46 millones reales. La oposición y los colectivos vecinales exigen reiniciar el procedimiento; el Pleno y la Comunidad de Madrid tienen la última palabra.

El Ayuntamiento de Madrid mantiene la tramitación de la recalificación de la Ciudad del Real Madrid en Valdebebas pese a reconocer un error material en el informe económico que calculaba el beneficio municipal de la operación.

El estudio que acompañaba al expediente cifraba unos ingresos anuales de 98,6 millones de euros para las arcas de la capital. La cifra real se quedará en 1,46 millones, según confirma el propio consistorio después de que El País adelantara la diferencia el pasado mes de septiembre. En su comparecencia ante los medios, Martínez-Almeida admitió que ‘hay un error indiscutible’, aunque negó cualquier ‘repercusión material’ sobre las cuentas públicas: ‘Íbamos a cobrar lo que hay que cobrar, no lo que ponía en ese informe’.

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El suelo en juego son 120 hectáreas repartidas entre los distritos de Hortaleza y Barajas, una extensión comparable a la del parque del Retiro. De ellas, 35 albergan la Ciudad Deportiva del Real Madrid y las 85 restantes llevan dos décadas sin uso ni servicio para los ciudadanos. Desde el 31 de julio de 2025, ese descampado está proyectado como centro de innovación tecnológica.

La modificación puntual del PGOU, aprobada el pasado verano en Junta de Gobierno, habilita oficinas, hoteles, comercios, y equipamientos sanitarios y educativos privados, entre ellos un hospital y una universidad. El proyecto se comercializa como Madrid Innovation District. La portavoz municipal, Inma Sanz, lo presentó como el ‘Silicon Valley del sur de Europa‘, un campus digital llamado a atraer innovación, emprendimiento y talento.

El calendario que maneja el área de Urbanismo sitúa las obras de urbanización entre 2028 y 2030 y la construcción progresiva de las edificaciones entre 2029 y 2035. La inversión prevista supera los 2.000 millones de euros, según el informe de impacto socioeconómico del expediente. Antes de mover una máquina, la modificación debe pasar por el Pleno para su aprobación provisional y obtener la luz verde definitiva de la Comunidad de Madrid.

Un expediente urbanístico se sostiene sobre sus informes económicos: cuando el papel decía 98,6 millones y la realidad dice 1,46, el problema no es la aritmética.

La oposición municipal y los colectivos vecinales reclaman que el procedimiento vuelva a la casilla de salida. Su tesis es que la diferencia de 97,1 millones anuales no es un detalle de redacción, sino el dato que sostuvo ante el Pleno el interés público de la operación. Sin él, la ponderación entre beneficios y cargas cambia.

Ahí está la contradicción que el consistorio no ha resuelto. Almeida defiende la operación por su impacto económico positivo para la ciudad, pero el impacto cuantificado en el expediente era 67 veces mayor que el real. El propio alcalde respondió que el suelo estaba infrautilizado y que los nuevos usos permitirán dotaciones y zonas verdes inexistentes hasta ahora. Cabe recordar cómo se levantó el ladrillo español entre 1997 y 2007: recalificaciones masivas sustentadas en informes de impacto que casi nadie revisaba después. La Sareb nació en 2012 de aquel desfase entre lo proyectado y lo que luego se vendió. Mantener la tramitación no es irregular en sí mismo; hacerlo reconociendo que el documento clave estaba mal obliga a preguntar qué más se calculó con la misma plantilla.

De 98,6 millones a 1,46: la brecha que el Ayuntamiento llama material

La distancia entre lo anunciado y lo real equivale al 1,5% de la cifra inicial. Sobre 85 hectáreas, el retorno municipal reconocido ronda los 17.200 euros por hectárea y año, una renta irrelevante para las cuentas de la capital y muy alejada del relato con el que se vendió la operación. La lectura estratégica es otra: lo que se está aprobando no es un ingreso, es un cambio de uso. Y el cambio de uso es donde se crea o se destruye valor en el urbanismo español.

Qué falta para que el suelo se mueva: Pleno, Comunidad y 2.000 millones

El primer filtro es el Pleno municipal, que debe otorgar la aprobación provisional. El segundo, la Comunidad de Madrid, que tiene la última palabra sobre la modificación puntual del PGOU. Una subsanación del informe económico que obligue a reabrir información pública desplazaría el calendario de urbanización (2028-2030) y arrastraría consigo toda la cadena de promoción del corredor este. A eso se suma la propia oposición municipal, que ya ha pedido por escrito volver al punto de partida y que tiene en el expediente un argumento sencillo de explicar en cualquier hemiciclo.

La Ficha del Inversor

La métrica que resume la operación no es el 98,6 millones del papel, sino el 1,46 millones anuales que el Ayuntamiento reconoce ahora: unos 17.200 euros por hectárea y año para un ámbito de 85 hectáreas en el corredor este, frente a una inversión privada por encima de los 2.000 millones. En clave de suelo, el atractivo no está en el retorno municipal, sino en la edificabilidad que gana el propietario al pasar de terreno sin uso a terciario, hotelero y de equipamiento privado.

La tendencia a seis meses depende de dos filtros administrativos y de uno político. Si la Comunidad de Madrid devuelve el expediente para subsanar el informe de impacto, el cronograma se tensa y el mercado de suelo de Hortaleza y Barajas descuenta un retraso de entre doce y dieciocho meses. El riesgo inmediato es que la pieza llegue debilitada a la Comunidad y que el error contamine otros informes del mismo expediente. El perfil al que afecta esta noticia es institucional: fondos de oficinas, promotores de usos mixtos y titulares de suelo en el entorno. El comprador minorista no encontrará aquí una oportunidad directa de compra, pero sí una señal de precio para todo el distrito. El próximo hito público es el dictamen del Pleno; después, la Comunidad de Madrid. El estado del expediente puede consultarse en el portal del Ayuntamiento de Madrid.


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