Los resultados de Alphabet del tercer trimestre de 2026 arrojan 127.600 millones de dólares de ingresos, un 25% más interanual. La compañía atribuye a la inteligencia artificial el mayor crecimiento de búsquedas de los últimos cinco años.
Claves de la operación
- Facturación de 127.600 millones, un 25% más: el negocio de Búsqueda y otros crece un 12% interanual, por debajo del conjunto, lo que confirma que el motor de crecimiento ya no es solo la publicidad.
- Google Cloud se dispara un 103% hasta 30.700 millones: la división que durante años fue el agujero de la cuenta de resultados se ha convertido en el argumento alcista de la compañía.
- La IA en las búsquedas reabre el frente regulatorio: el avance de las consultas comerciales refuerza la posición de Google ante Bruselas y los editores europeos, que vigilan cómo se monetiza el contenido ajeno.
La publicidad no se rompe: la búsqueda crece al ritmo más alto en cinco años
El negocio de Búsqueda y otros facturó un 12% más que en el mismo periodo de 2025. Es la línea menos espectacular del informe y, a la vez, la que sostiene el resto del castillo. El crecimiento de consultas es el más alto en cinco años, siempre según la versión de la propia compañía, y ese indicador importa más que el titular de facturación.
Sundar Pichai atribuyó ese impulso en la nota de resultados a la inversión en IA y puso el foco en un matiz que suele pasar desapercibido: las consultas comerciales también crecen. Ahí está el negocio de verdad. Una búsqueda comercial es una búsqueda con intención de compra, y su avance sostenido implica que los anunciantes siguen pujando por la primera pantalla.
La pregunta que sobrevoló al sector durante dos años era si los resúmenes generados por IA iban a canibalizar el clic publicitario. El dato de este trimestre no lo resuelve. Sí desactiva la versión más pesimista del relato.
Conviene poner la cifra en contexto. Crecer un 12% sobre una base que ya mueve decenas de miles de millones cada trimestre exige ganar cuota en un mercado maduro, no surfear una ola emergente. La búsqueda es un negocio adulto que aún crece a doble dígito. Con ese tamaño, pocas compañías del S&P 500 pueden firmar el mismo párrafo.
Google Cloud duplica ingresos y aprieta el cerco sobre AWS y Azure
Google Cloud aportó 30.700 millones, un 103% más interanual. Duplicar la facturación de una división de ese volumen en doce meses no es crecimiento orgánico convencional: es el reflejo de la demanda de capacidad de cómputo para entrenar y servir modelos. Durante años, el mercado penalizó a Alphabet por sostener una nube deficitaria. Ahora esa misma división es el argumento que sostiene la valoración.
Duplicar la facturación de una nube en un año no demuestra que el negocio sea mejor: demuestra que la demanda de cómputo ha desbordado cualquier previsión razonable.
La nube deja de ser el problema y pasa a ser el motor. El pulso con AWS y Microsoft Azure ya no se libra solo en precio por gigabyte: se dirime en disponibilidad de aceleradores, en contratos plurianuales con grandes cuentas, y en confianza regulatoria.
Queda el margen, la parte que ningún comunicado de resultados resuelve. Crecer al 103% obliga a comprar terreno, energía y silicio por adelantado, y esa factura llega a la cuenta de resultados con retraso. En esta redacción seguimos el mismo patrón en todo el sector: la capacidad se construye antes de que el cliente firme, y el retorno depende de que la demanda de inferencia no se enfríe en los próximos ocho trimestres.
El frente europeo: más búsquedas comerciales, más escrutinio
El crecimiento de las consultas comerciales tiene una derivada que no aparece en la nota de prensa. Si la búsqueda generativa resuelve la intención de compra sin enviar tráfico al editor, el pulso por el reparto del valor del contenido se tensa. Cada punto de cuota publicitaria en Europa llega con lupa regulatoria, y el reguero de expedientes sobre publicidad digital y uso de contenido ajeno no se ha cerrado.
En España el asunto tiene precedentes conocidos: el canon digital, las demandas de los editores y la presión de los medios sobre el modo en que las plataformas indexan y citan su contenido. Alphabet no necesita una sanción para perder terreno; le basta con un marco que encarezca la consulta comercial y encarezca el clic para el anunciante.
Para el inversor doméstico, la comparación razonable no está en la publicidad sino en los servicios digitales. Telefónica Tech, la filial tecnológica del grupo español, compite en servicios gestionados y ciberseguridad con una escala que no admite comparación con la nube de Alphabet. La brecha no es de gestión, es de tamaño de mercado y de acceso a capital barato.
El riesgo para Alphabet no es competitivo a corto plazo. Es de concentración. Publicidad y nube sostienen casi todo el crecimiento y ambas dependen del mismo insumo: cómputo y energía a precio razonable. Un trimestre de restricción eléctrica en los mercados donde opera bastaría para enfriar el relato. La información oficial de la compañía está disponible en la página de relación con inversores de Alphabet.
La próxima cita con el mercado llega en enero de 2027, con las cuentas del cuarto trimestre. Hasta entonces, la pregunta no es si la IA sirve para vender más publicidad. Es cuánto cuesta mantener encendida la infraestructura que la hace posible.




