Las pérdidas de Pace Gallery en 2025 alcanzan los 5,6 millones de dólares. La cifra figura en las cuentas de The Pace Gallery Limited, la sociedad registrada en Londres que explota el espacio de la capital británica y controla las filiales de Hong Kong, Pekín, Seúl, Ginebra y Berlín. El documento se ha presentado ante el Companies House apenas unos días después de las cuentas de 2024, que llegaron con retraso. No es un desliz contable de una filial secundaria.
Sigo la secuencia desde hace meses: primero el retraso de 2024, después el recorte de artistas en junio, ahora el informe de 2025. La lectura conjunta es la que revela el problema. Y el problema no está en la pérdida.
La facturación aguanta, el margen se hunde: 65,9 millones y 7,4 millones menos de beneficio bruto
La facturación de 2025 fue de 65,9 millones de dólares. Está muy por debajo de los 104,9 millones de 2023, pero solo un punto por debajo de los 67,7 millones de 2024. El negocio no se ha desplomado en ingresos. El deterioro está en la estructura de costes: el coste de ventas subió un 12% mientras los ingresos retrocedían, y el beneficio bruto cayó 7,4 millones hasta 12,8 millones.
La partida que más inquieta es la caja. El efectivo disponible cerró 2023 en 34,8 millones, bajó a 24,1 millones en 2024 y terminó 2025 en 11,1 millones de dólares. En dos ejercicios, la liquidez se ha reducido dos tercios. La pérdida explica el ajuste; la caja explica la urgencia.
Cabe recordar que estas cuentas no incluyen la operación estadounidense. El perímetro auditado es la sociedad británica y sus subsidiarias internacionales, de modo que el grupo neoyorquino queda fuera del documento. Eso limita la foto, pero no la invalida: la parte internacional es la que concentra sedes, ferias y nómina fija en divisas distintas.
Del recorte de 50 artistas al traslado de Hanover Square: el ajuste ya está escrito en las cuentas
En junio, Pace redujo su nómina de artistas en unos 50 nombres y despidió a alrededor de 50 empleados en todo el mundo. Los documentos describen ese plan sin rodeos: menor lista de representados, recorte de las funciones de apoyo a tiempo completo y menos exposiciones en el verano de 2026. El Financial Times publicó además que el espacio de Hanover Square está en el mercado y que la galería busca una ubicación más pequeña y más próxima a la de David Zwirner.
La estructura financiera depende formalmente de la matriz. Al cierre del ejercicio anterior, la sociedad británica debía 21,3 millones de dólares a The Pace Gallery LLC, su sociedad cabecera en Nueva York.
Los administradores han recibido garantías de la matriz, de Marc Glimcher y de Arne Glimcher de que el apoyo se mantendrá y de que no reclamarán la devolución del dinero adeudado durante al menos doce meses desde la aprobación de las cuentas. La matriz prevé convertir esa deuda en capital mediante la emisión de nuevas acciones antes del cierre de 2026.
Una galería puede perder dinero durante años si la matriz lo sostiene. Lo que no sostiene indefinidamente es un parque inmobiliario prime con ingresos atados al calendario de ferias.

Liquidez, costes fijos y el nuevo peaje de la mega galería
He defendido que el arte funciona como activo de preservación de capital en el tramo superior del mercado. Este documento no cambia esa tesis, pero obliga a matizarla. La galería es el intermediario que da precio y profundidad al mercado primario; cuando su estructura de costes se desalinea, el ajuste se traslada al artista y, por elevación, al coleccionista que compró con expectativa de reventa.
El modelo de mega galería acumula tres costes fijos que no se comprimen rápido: metros cuadrados en distritos prime, presencia en ferias con inversión de seis cifras por edición y mantenimiento de un catálogo de artistas que exige producción constante. Cuando el mercado primario se enfría, esos costes siguen ahí.
La investigación en tres entregas de Julie Brener Davich añadió otro flanco, con supuestos gastos suntuarios de la cúpula: uso frecuente de jet privado para cortejar a artistas y clientes, y una reforma de oficinas dirigida por el consultor de lujo Alexander Gilkes que incluyó máquinas de café de 12.000 dólares por planta. Marc Glimcher negó a la periodista que se gastara en cosas frívolas e innecesarias. En un negocio que vive de la confianza del artista, la percepción de gobernanza cuesta más que el gasto.
Un portavoz de la galería describió a Artnet News la operación como parte de una estrategia de gestión financiera global más amplia y aseguró que no debe interpretarse como una pérdida ni un problema de liquidez de la filial británica. La conversión de deuda en capital apunta en esa dirección. Mi lectura es otra: la deuda convertida deja de ser pasivo, pero no genera caja.
El indicador que hay que vigilar no es la pérdida anual, sino la caja: de 34,8 a 11,1 millones en dos ejercicios. Ahí se decide la independencia de una galería.
Para el coleccionista con obra adquirida en primario, la consolidación del intermediario reduce opciones de salida y alarga los plazos de venta. Para el inversor que evalúa entrar, el momento favorece la selección extrema: nombres con mercado secundario real, subastas repetidas y demanda asiática contrastada. La consolidación de galerías medianas, previsible en los próximos trimestres, estrechará la horquilla del mercado intermedio.
El hito a seguir es doble: la conversión de los 21,3 millones en acciones antes de que acabe 2026 y la venta de Hanover Square. Si ambas se ejecutan, la filial británica gana aire. Si la caja vuelve a caer en el informe de 2026, el problema dejará de ser contable.
💎 Veredicto Wealth
El arte preserva capital solo en artistas con mercado secundario líquido; la salud financiera de una galería concreta es riesgo empresarial, no rentabilidad patrimonial. Vigile la caja y la conversión de deuda antes del cierre de 2026.




