El James Webb ha retratado el cúmulo MACS J0454.1-0300 y el resultado parece una casa de espejos cósmica. La imagen, difundida por la ESA, la NASA y la CSA dentro de su serie Picture of the Month, muestra galaxias doradas que sí forman parte del cúmulo y, a su alrededor, arcos anaranjados que pertenecen a objetos muchísimo más lejanos. Su luz ha sido deformada y multiplicada por la gravedad del propio cúmulo. Es el fenómeno de la lente gravitacional, y aquí aparece con un nivel de detalle que ninguna fotografía anterior había alcanzado.
Las galaxias doradas y elípticas que salpican la imagen sí pertenecen a MACS J0454.1-0300. Las anaranjadas, concentradas en un lateral del cúmulo, no: están mucho más lejos de nosotros. El propio cúmulo es inmensamente remoto. La luz de sus galaxias ha viajado hacia nosotros durante tanto tiempo que hoy lo vemos tal y como era cuando el universo tenía unos 8.000 millones de años.
Conviene poner esa cifra en contexto. Si el cosmos tenía entonces 8.000 millones de años y hoy ronda los 13.800 millones, la luz de este cúmulo emprendió su viaje hace aproximadamente 5.800 millones de años. Partió antes de que existiera la Tierra, que se formó hace unos 4.540 millones de años. Cuando esa luz llegó a los detectores infrarrojos del James Webb, llevaba más tiempo viajando del que lleva nuestro planeta existiendo.
Pero el cúmulo, valioso como objetivo científico, no es el protagonista real. Lo son esas galaxias deformadas y estiradas, como un cuadro embadurnado por una mano gigantesca.
Cómo la gravedad de un cúmulo se comporta como una lente
La gravedad curva la luz. La masa de un objeto tan colosal como un cúmulo de galaxias deforma el espacio-tiempo a su alrededor y desvía los rayos que pasan cerca. El efecto es el de una lente: el cúmulo funciona como una lupa cósmica que amplía y distorsiona lo que tiene detrás. Gracias a ello, los astrónomos pueden observar galaxias, cúmulos estelares y hasta estrellas individuales que en condiciones normales serían demasiado lejanos y débiles para nuestros telescopios.

En la imagen, las galaxias anaranjadas y grandes aparecen obviamente retorcidas. Basta mirar con atención las galaxias rojizas y pequeñas repartidas por todo el encuadre, y los arcos minúsculos de los bordes del marco: también allí la gravedad de MACS J0454.1-0300 ha curvado sus imágenes.
Un mismo arco anaranjado puede contener varias copias de la misma galaxia lejana: la gravedad del cúmulo la ha repetido como un espejo deformante.
Las zonas afectadas por la lente muestran imágenes múltiples de galaxias de cuando el universo era joven: un grupo que aparece 2.000 millones de años después del Big Bang y una galaxia solitaria de apenas 800 millones de años después del Big Bang. El grupo parece estar atravesando una fusión, lo que desencadena un estallido enorme de formación estelar.
Los astrónomos han identificado además nudos brillantes individuales dentro de esas regiones distorsionadas, correspondientes a zonas de tan solo 5 años luz de diámetro y ampliadas en algunos casos por un factor superior a 300. Para hacerse una idea de la escala, 5 años luz es algo más que la distancia que separa el Sol de Próxima Centauri, la estrella más cercana. Ver ese nivel de detalle a semejante distancia equivale a distinguir la estructura interna de un objeto que, sin la lente, sería una mancha informe.
Lo que Webb ve y el Hubble no pudo ver en 2014
El Hubble fotografió este mismo cúmulo en 2014. Comparar ambas imágenes resulta revelador: la nueva instantánea del Webb muestra cientos de galaxias que no aparecían en la anterior. Siempre estuvieron ahí. Ocurre que el James Webb es mucho más sensible a su luz roja, la que el Hubble apenas podía captar.
Merece la pena precisar qué es exactamente este material. No estamos ante un artículo revisado por pares, sino ante una imagen publicada por la ESA dentro de su serie mensual y construida con datos de dos programas de observación, el #5058 y el #6882, liderados por los investigadores Furtak y Fujimoto. Los objetos descritos —el grupo en fusión, la galaxia de 800 millones de años tras el Big Bang, los nudos de 5 años luz— figuran ya identificados en el material de la agencia. Las cifras de ampliación, en cambio, proceden de modelos de masa del cúmulo, y esos modelos arrastran incertidumbre: la distribución exacta de materia visible y oscura en MACS J0454.1-0300 se afina con cada nuevo juego de datos, y un factor de aumento puede variar según el método empleado.
La pregunta abierta es cuánto de lo que vemos son objetos distintos y cuánto son copias del mismo objeto. Distinguir una galaxia de su propio reflejo gravitacional exige espectroscopía: medir el desplazamiento al rojo de cada imagen y comprobar si coinciden. No cierra un debate: abre trabajo. Cada arco diminuto del borde del encuadre es una galaxia candidata y, con ella, una pieza de los primeros miles de millones de años del universo que ahora podemos medir con una precisión impensable hace una década. La imagen completa está disponible en la página de la ESA, y el concepto de lente gravitacional se explica con más detalle en su entrada de Wikipedia.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Una imagen del cúmulo MACS J0454.1-0300 en la que su gravedad deforma, amplía y multiplica la luz de galaxias situadas mucho más atrás.
- Dónde: El cúmulo de galaxias MACS J0454.1-0300, a miles de millones de años luz de la Tierra; la luz que hoy vemos partió cuando el universo tenía unos 8.000 millones de años.
- Institución responsable: Telescopio James Webb (NASA, ESA y CSA), a partir de dos programas de observación dirigidos por Furtak y Fujimoto.
- Cuándo: Imagen publicada por la ESA en septiembre de 2026 dentro de su serie Picture of the Month.
- Impacto a futuro: Aporta una lista de galaxias ampliadas de los primeros miles de millones de años del universo para estudiar su formación estelar con un detalle inédito.





