La sonda Juice de la ESA pasó el 28 de septiembre a 8.640 kilómetros de la Tierra. El sobrevuelo, ejecutado justo por encima del océano Índico a las 13:45 CEST, desvió su rumbo 20 grados y le regaló 3,5 kilómetros por segundo de velocidad sin gastar apenas combustible. La nave europea que viaja hacia las lunas heladas de Júpiter cerró así la maniobra más delicada de su crucero.
Un giro de 20 grados y 3,5 kilómetros por segundo gratis
Conviene precisar la escala antes de que la palabra sobrevuelo despiste. Juice no entró en la atmósfera: su punto más cercano se produjo a 8.640 kilómetros de altura, más de veinte veces por encima de la Estación Espacial Internacional, que orbita a unos 400 kilómetros, y apenas un 2% de la distancia que separa la Tierra de la Luna. La ESA describe el paso como un roce con el borde más externo del entorno terrestre, y en términos orbitales lo es: la gravedad del planeta curvó la trayectoria de la nave sin que sus motores hicieran el trabajo.
El resultado se mide en dos cifras. La primera, un cambio de dirección de 20 grados respecto al camino que Juice traía. La segunda, un aumento de velocidad de 3,5 kilómetros por segundo, unos 12.600 kilómetros por hora. Para conseguir algo así con propelente propio, la sonda habría tenido que quemar una parte considerable del combustible que reserva para su fase científica, la que de verdad decide si la misión cumple sus objetivos.
La precisión fue la otra protagonista. La cifra importa. En las cuatro semanas previas al sobrevuelo, el equipo de operaciones dispuso de seis oportunidades para corregir la trayectoria y solo necesitó una, mínima. El seguimiento estrecho de la nave arrancó el 17 de agosto y se prolongará hasta el 10 de octubre, según detalla la ESA.
El sobrevuelo exigió una navegación ultraprecisa en tiempo real, resume Angela Dietz, responsable de operaciones de la nave. ‘Gracias a nuestra planificación muy cuidadosa, utilizamos solo una pequeña cantidad del propelente reservado para este sobrevuelo’, añade. Ahí está el ahorro. Ese margen se invertirá en Júpiter: cada kilo de combustible que no se gasta ahora es tiempo de observación que se gana después.
La Tierra le prestó a Juice energía que la nave no habría podido pagar con sus propios depósitos, y lo hizo en cuestión de minutos.
La Tierra como banco de pruebas de los diez instrumentos
El sobrevuelo tenía un segundo objetivo, menos vistoso y más decisivo. Con Juice tan cerca, sus diez instrumentos científicos podían calibrarse sobre un objeto cuyo comportamiento conocemos bien. Era la tercera ocasión de hacerlo: la primera llegó con el doble sobrevuelo Luna-Tierra de 2024 y la segunda durante las observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS en 2025.
Las cámaras de a bordo tomaron una serie de imágenes mientras la sonda se alejaba del océano Índico. No son las definitivas. Los datos de JANUS, la cámara científica de alta resolución, y los espectros de otros instrumentos llegarán a tierra en las próximas semanas y pasarán antes por la evaluación de los equipos responsables de cada uno. Solo entonces se sabrá cuánto han ganado estas calibraciones.
Durante varios días, Juice atravesó además la cola magnética terrestre, la porción del campo magnético del planeta que se estira en dirección opuesta al Sol. En paralelo, la misión europeo-china Smile medía partículas y campos cerca de la Tierra y observaba las auroras boreales. Sumar ambas perspectivas permite conectar lo que ocurre a millones de kilómetros de distancia con lo que se ve brillar en los polos.

Claire Vallat, científica del proyecto Juice, explicó que el viaje a Júpiter ofrece pocas oportunidades de validar los instrumentos en condiciones ambientales bien conocidas, y que esas ventanas obligan a priorizar. Queda la parte difícil.
Por qué este desvío importa para lo que viene después
Las asistencias gravitatorias son la argucia que sostiene la exploración del sistema solar exterior. Las Voyager las encadenaron para visitar los gigantes gaseosos, Cassini las aprovechó para frenar en Saturno y BepiColombo sigue usándolas para alcanzar Mercurio. Juice no es una excepción: su crucero de ocho años depende de una coreografía de sobrevuelos planetarios que empezó con el lanzamiento en abril de 2023 a bordo de un Ariane 5 desde el puerto espacial de Kourou y continuará con una última visita a la Tierra en enero de 2029.
Eso sí, conviene no confundir el ensayo con la función. Un sobrevuelo terrestre resulta relativamente sencillo comparado con las 35 aproximaciones que Juice realizará a Ganímedes, Europa, y Calisto. Para las de Europa, las conversaciones sobre cómo operar los instrumentos arrancaron hace una década y seguirán hasta que la nave pase junto a esa luna a comienzos de la década de 2030.
Queda una incertidumbre razonable. Los datos de calibración aún no están en tierra, de modo que la calidad real de estas mediciones no se conocerá hasta que los equipos las evalúen. La ESA sostiene que la navegación salió según lo previsto, pero se trata de la valoración de la propia agencia sobre su propia maniobra, sin verificación independiente por ahora.
Lo verificable es la ruta. Juice apunta ya a un encuentro con Júpiter en 2031 y, antes, a un último saludo a la Tierra que ajustará su órbita definitiva. Cuando llegue, la misión líder de la ESA, con contribuciones de la NASA, la JAXA y la Agencia Espacial de Israel, buscará en tres lunas oceánicas las condiciones que podrían haber albergado vida. La página oficial de la misión recoge los detalles y las imágenes del sobrevuelo. Todo eso empieza con los 8.640 kilómetros de ayer.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: la sonda Juice completó su segundo sobrevuelo terrestre y desvió 20 grados su rumbo a Júpiter con un gasto mínimo de combustible.
- Dónde: a 8.640 kilómetros sobre el océano Índico, con el punto más cercano registrado a las 13:45 CEST del 28 de septiembre.
- Institución responsable: ESA (Agencia Espacial Europea), con contribuciones de la NASA, la JAXA y la Agencia Espacial de Israel.
- Cuándo: sobrevuelo el 28 de septiembre de 2026; seguimiento reforzado de la nave del 17 de agosto al 10 de octubre de 2026.
- Impacto a futuro: la nave conserva propelente para las 35 aproximaciones a Ganímedes, Europa y Calisto previstas a partir de 2031.




