Las dudas alrededor de Uber, que acumulaba cerca de un mes de caídas en la bolsa estadounidense, parecen aclararse gracias a los vehículos autónomos. Los analistas de Bank of America consideran que la caída iniciada en agosto abre paso al crecimiento previsto gracias a la expansión del robotaxi, que debe llegar a España este mismo año. Es una apuesta clave para la empresa de transporte, que espera que sirva a largo plazo para reducir costes, sobre todo tras lo complicado y costoso que ha sido llegar a este punto.
«La competencia en vehículos autónomos (VA) sigue siendo el tema principal en el sector del transporte compartido (rideshare). Estimamos el despliegue de vehículos autónomos y su impacto en la cuota de mercado hasta 2029. Esperamos que Uber mantenga una cuota de mercado del 73 % hasta 2028 según nuestras estimaciones sobre VA; el despliegue de su flota autónoma requerirá un tiempo considerable», detalla el informe.

A pesar del tiempo que puede tardar en expandir el negocio, consideran atractivo el valor actual de la acción, situado alrededor de los 70 dólares. Aun así, no descartan riesgos en caso de que la nueva tecnología no cumpla con lo esperado, tarde más de la cuenta en aplicarse o se descarrile la apuesta por problemas de seguridad.
Uber debe mejorar su rendimiento en los mercados
«Las principales empresas de movilidad, Uber y Lyft, han tenido un desempeño inferior al del mercado en 2026, ya que sus asociaciones para vehículos autónomos (VA) en EE. UU. se encuentran en fase de desarrollo, mientras que Waymo, Tesla y Zoox ya han comenzado a desplegar vehículos», valoran desde el banco estadounidense, que durante mucho tiempo había considerado que el valor de las acciones estaba sobrevalorado.
El informe también señala que «tanto Uber como Lyft prevén que el despliegue de sus flotas de VA comenzará a escalar en 2028, lo que otorga a las nuevas plataformas de VA un plazo de 18 a 24 meses para aumentar el volumen de operaciones sin competencia de actores establecidos en este segmento».
El banco valora la acción de Uber en algo más de 100 dólares, y será interesante ver cómo reacciona el mercado a este análisis en los próximos días. También será clave ver qué ocurre con las acciones de empresas como Waymo, que se han convertido en piezas clave de la carrera por los vehículos autónomos al desarrollar la tecnología necesaria para su implementación.
El vehículo autónomo de Uber en España
El nuevo análisis del banco estadounidense llega en un momento curioso para la industria en España. Uber ha prometido que las primeras pruebas se realizarán en Madrid con vehículos de nivel 4 de autonomía, lo que los obliga a llevar un conductor a bordo por motivos de seguridad, incluso si este no interviene en el viaje ni en la selección de la ruta. No es un detalle menor, pues puede marcar la percepción de los competidores.

También será clave saber qué ocurre con Cabify y Bolt. Ambos han asegurado que están interesados en la misma tecnología y se espera que hagan movimientos al respecto en los últimos meses de este mismo año, aunque la empresa española todavía no ha confirmado quién será su gran aliado en el desarrollo de la nueva tecnología.
Queda por ver también qué ocurre con los conductores de VTC y del taxi. El empleo es una de las grandes preocupaciones que genera esta tecnología y la realidad apunta a perjudicar a los conductores actuales, sobre todo si no hay una regulación en España que ataje el cambio, aunque de momento la política del Gobierno para las plataformas de la llamada «nueva movilidad» es dejarla en manos de las propias empresas.
El taxi español, también en alerta
El taxi de Madrid está siguiendo atentamente lo que ocurre con los vehículos autónomos. Así lo ha dejado saber Julio Sanz, presidente actual de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, quien ha conversado con Merca2 sobre el anuncio de las tres grandes plataformas de la llamada «nueva movilidad» (Uber, Cabify y Bolt) apuntando a la llegada de los vehículos autónomos este mismo año a la Comunidad de Madrid.
«El vehículo autónomo como tal no tiene que ser un robotaxi. El vehículo autónomo está ya muy avanzado y es en algunos sitios una realidad a la que no podemos negarnos, y lo de robotaxis ya no me gusta ni por las connotaciones que tiene. A ver si el nombre ya avisa de lo que se pretende y es un ‘robo al taxi’; entonces el nombre ya no me gusta», ha sentenciado Sanz ante la posibilidad de la llegada de esta tecnología de la mano de las plataformas a la capital española.




