3Cuántos saltos tiene el río Belelle y cómo se llaman
El Belelle no es un río de grandes cascadas, sino de una: la que le da fama. En su tramo final, cuando bordea el monte Marraxón entre Neda y Fene (A Coruña), el cauce se encaja en un valle estrecho y salva de golpe una pared granítica de unos 45 metros. Esa es su fervenza principal, conocida con dos nombres: Fervenza do Belelle y Fervenza do Marraxón (o Salto do Marraxón), por el monte que la enmarca. Con esa altura figura entre los saltos más altos de Galicia, solo por detrás de los 50 metros de la Fervenza do Toxa (Silleda) y de Vilagocende (A Fonsagrada). No cae en un único chorro, sino que se escalona en varios tramos que revientan en un conjunto de pozas naturales en su base; a lo largo del resto del recorrido el río va sumando pequeñas fervenzas y rápidos.
Ese carácter de cascada única, alta y todavía poco domesticada es lo que la hace encajar en una ruta sin masificar. La aproximación parte del aparcamiento del Pazo de Isabel II, antigua fábrica textil, y remonta el río por una pista que pasa junto al muíño de A Barcia y la central hidroeléctrica, levantada a comienzos del siglo XX para dar luz a Ferrol y aún en activo. Desde ahí, algo más de un kilómetro y medio lleva al pie del salto, con la opción de un mirador de madera frente a la caída y del mirador de Viladonelle. En otoño, con el caudal crecido por las lluvias, la cascada gana fuerza y el bosque de ribera se apaga en tonos ocres, casi siempre con mucha menos gente que en verano.



