Hasta hace poco el contrato de usuario de Disney+ separaba los tipos de suscripción entre las que puede haber publicidad y aquellas en las que no, pero esta realidad ha cambiado. La empresa ha enviado un nuevo contrato de usuario a los suscriptores de su plataforma de streaming, donde ya no se hace esta separación, lo que abre la puerta a que cualquiera de sus cuentas, incluso la más costosa, pueda incluir anuncios.
Es cierto que la casa del ratón no ha hecho ningún anuncio al respecto, por lo que será interesante seguir de cerca sus movimientos a medio plazo. Pero es una señal clara de que la empresa está aumentando su apuesta por los anuncios; de hecho, su consejero delegado, Josh D’Amaro, ha abierto la puerta a cuentas gratuitas que generen sus ingresos únicamente a través de la publicidad, ofreciendo menos opciones de contenido que las cuentas de pago.

Pero, aun en esta apuesta, la posibilidad de que hasta las cuentas más costosas tengan algún tipo de anuncio que interrumpa la emisión puede ser difícil de digerir para algunos usuarios. Por otro lado, esto podría simplemente empujar a que un gran número de suscriptores se pase a las cuentas más baratas —asumiendo que se mantengan— y es posible que no sea el mismo tipo de publicidad, sino un modelo más cercano al de Amazon Prime Video, donde en un principio los anuncios se limitaban a spots de otros contenidos al inicio y al final de cada episodio o película.
El juego es sacar más dinero a cada uno de los clientes
Y es que, en líneas generales, las plataformas de streaming ya no priorizan solo sumar nuevos suscriptores —pues la saturación del mercado complica esa posibilidad—, sino lograr que cada uno de ellos sea más lucrativo. Es una pieza clave para entender las nuevas estrategias de los servicios a medio plazo, así como sus apuestas para la industria y sus inversiones en el futuro inmediato. A esto se suma que las plataformas deben tomar medidas para hacer viables las transmisiones en directo, que poco a poco han empezado a abrirse paso en el mundo del streaming.
En esta situación, el movimiento de Disney tiene sentido. Será interesante seguir de cerca los pasos de la industria y comprobar si, en efecto, las cuentas con anuncios se convierten en la norma dentro del streaming. Es un reto clave en un sector en pleno proceso de transformación que busca adaptarse a las nuevas realidades tanto de los usuarios como de sus inversores.
Disney+ da un paso antes que sus competidores
También será clave seguir de cerca qué puede ocurrir con la industria del streaming a medida que la programación en directo, tanto deportiva como cultural, se convierta en una pieza importante en la oferta de contenidos de sus plataformas. El caso de Disney+ es llamativo precisamente porque su oferta de deporte en directo es una de las más potentes del sector. La compañía es propietaria de ESPN, una de las marcas clave del deporte a nivel mundial, y más aún si da el paso de unificar toda su programación en una sola plataforma.

Es un paso que ya se está dando en algunos mercados. En España, por ejemplo, se ha unificado en una sola plataforma la programación de Disney+ y de Hulu —dos servicios separados en Estados Unidos—, mientras que en Latinoamérica la compañía ya ofrece parte de la programación de ESPN a través de su plataforma principal; de hecho, ha llegado a acuerdos para la retransmisión de partidos de LaLiga y de la Champions League.
¿Cómo pueden reaccionar los usuarios?
Será curioso ver cómo reaccionan los usuarios a esta nueva realidad si llega a aplicarse. Es cierto que puede ser una situación delicada, pero dependerá no solo del tipo de publicidad, sino del tipo de contenido en el que se aplique. Y es que parece más fácil asumir la publicidad en el descanso de un partido de fútbol —incluso si se paga la suscripción más cara— que a mitad de un episodio de una serie o de una película, sobre todo si funciona como la publicidad automática tradicional del streaming, que entra al azar y muchas veces interrumpe momentos clave.
Pero, de momento, solo se puede especular. Aunque algunos usuarios están examinando con suspicacia sus contratos de usuario con Disney+, por ahora nada ha cambiado en el funcionamiento de sus aplicaciones. Si la empresa da el paso —sobre todo sin una comunicación clara más allá del cambio en el contrato— es probable que se encuentre con el rechazo directo de quienes hoy pagan por la plataforma.
Aun así, será necesario que la empresa defienda su posición frente a los suscriptores. Por ahora, conviene seguir con calma los movimientos y comprobar si algún usuario reporta que su visionado de «Peter Pan» o «La Cenicienta» acaba siendo interrumpido por un anuncio de supermercado.




