Ni Asturias ni Cantabria: la ruta de cascadas del norte de España que está sin masificar en otoño

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Por qué no se ha masificado como Somiedo o el nacimiento del Urdón

Intrincado pesebre con María, José, decoración de altar dorada y ángeles.

A diferencia del sendero que sube del Urdón a Tresviso, uno de los itinerarios clásicos y más concurridos de los Picos de Europa, o de los lagos de Somiedo, convertidos en reclamo turístico de Asturias, el Sendero de las Cascadas de Puente Ra no arrastra una marca con ese tirón. Se encuentra en el Parque Natural de la Sierra de Cebollera, la única figura de protección de este tipo en La Rioja, una comunidad identificada casi en exclusiva con el vino. Con más de 23.000 hectáreas protegidas desde 1995, la sierra queda fuera de los grandes circuitos senderistas del norte, y el recorrido —circular, de unos 6 a 8 kilómetros y en torno a 230 metros de desnivel— se vive como plan de fin de semana regional antes que como peregrinación nacional. Su punto de partida está a unos 50 minutos de Logroño, un área de influencia modesta.

El acceso también filtra visitantes de forma natural. Se sube desde Villoslada de Cameros por una pista asfaltada de montaña, estrecha y empinada, hasta la ermita barroca de la Virgen de Lomos de Orios, a más de 1.400 metros, o hasta el área recreativa de La Blanca. Desde ahí, el sendero sigue el arroyo Puente Ra —afluente del Iregua— entre hayas, robles y pinos, cruza varias pasarelas y desemboca en las cascadas que le dan nombre, con El Saltín como salto principal y varias pozas naturales donde detenerse. No hay establecimientos de hostelería junto al inicio: para comer hay que volver a Villoslada. Esa suma de desvío, carretera complicada y ausencia de servicios mantiene el aforo contenido. En otoño, cuando el hayedo se tiñe y el arroyo gana caudal, el resultado es un recorrido sereno, sin las aglomeraciones de los destinos con más nombre.


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