Rusia se queda sin soldados: la movilización militar que pone en jaque a Putin

El Kremlin lleva meses arañando reclutas y el frente se ha paralizado. VisualPolitik explica por qué Putin podría anunciar una movilización general tras las elecciones de septiembre y qué riesgos conlleva.

Hay una palabra que vuelve a sonar en las altas esferas del Kremlin y que, según VisualPolitik, aterroriza a buena parte de la población rusa: movilización. No una movilización cualquiera, sino una general. El motivo es simple: Rusia tiene un problema de reclutamiento tan serio que el frente ha quedado prácticamente paralizado.

El canal sostiene que medios rusos citan a fuentes de la propia administración presidencial para asegurar que dentro del aparato de seguridad ya hay facciones presionando para que se dé la orden. Sin embargo, no hace falta acudir a filtraciones. VisualPolitik recuerda que el Kremlin lleva meses haciendo un auténtico malabarismo de medidas para arañar reclutas por donde sea. Y no está funcionando.

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El telón de fondo es una población exhausta. El canal cita encuestas fiables en las que un 62 por ciento apoya que la guerra termine cuanto antes, frente a solo un 28 por ciento que prefiere que continúe. Una movilización general, además, tendría que tocar por primera vez a la elite urbana de Moscú y San Petersburgo. Esa Rusia que ha visto el conflicto de lejos empezaría a vivirlo dentro de casa.

Un frente paralizado, de 455 a 37 kilómetros

VisualPolitik pone cifras al estancamiento. En julio del año pasado Rusia conquistó 455 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano. En julio de 2026, apenas 37. Doce veces menos. Poco más de un kilómetro cuadrado por día en un teatro de operaciones con más de 1.000 kilómetros de línea de contacto. Dicho de otra forma: un ejército de unos 700.000 efectivos conquistó en un mes lo que viene siendo el aeropuerto de Barajas.

Y lo hizo pagando un precio altísimo. Según las estimaciones del Estado Mayor ucraniano que recoge el canal, julio fue el mes más sangriento de 2026, con más de 42.000 bajas rusas. VisualPolitik admite que esas cifras pueden estar algo infladas, pero sostiene que prácticamente ninguna fuente niega que Rusia está sufriendo un desgaste como nunca.

Rusia arrastra un problema de reclutamiento gravísimo, y se nota justo donde más duele: en el campo de batalla.

— VisualPolitik

El desgaste tampoco se limita a los soldados. El canal menciona más de 2.000 sistemas de artillería destruidos, casi 14.000 vehículos y más de 54.000 drones derribados en un solo mes, frente a los 6.000 de julio del año anterior. Mientras tanto, Ucrania golpea refinerías, infraestructura logística y almacenes. La situación, resume VisualPolitik, es de máximo coste y mínima recompensa.

Drones de fibra óptica y la franja de la muerte

¿Por qué ha cambiado esto? El canal apunta a dos grandes bloques: la capacidad tecnológica ucraniana y el desgaste ruso. En el primer apartado, los drones son clave. Varias estimaciones les atribuyen entre el 70 y el 80 por ciento de las bajas del frente. Sobre todo los FPV de fibra óptica, como el Tasa ucraniano. Llevan un cable que se desenrolla en vuelo, lo que los hace inmunes a la guerra electrónica.

VisualPolitik describe una franja de la muerte cada vez más ancha: si al principio de la guerra eran unos cinco kilómetros, hoy son entre 20 y 25 a cada lado del frente. Hasta 30 antes de que acabe el año. Para avanzar bajo esa vigilancia constante, los rusos se mueven en grupos de infiltración de uno a tres soldados. Esa es una de las razones por las que el avance se ha frenado tanto.

Sobre el personal, el canal reconoce que las fuentes son confusas. El Instituto para el Estudio de la Guerra asegura que Rusia sufre más bajas de las que consigue reclutar. Otras fuentes dicen lo contrario. Si se juntan las grandes estimaciones semanales, las bajas rusas van de 5.000 a 8.200 hombres y los reclutamientos de 5.500 a 8.000. Depende del cálculo, Rusia gana 3.000 soldados o pierde 2.700 por semana.

El decreto 647 y la compra de reclutas

Lo importante, matiza VisualPolitik, no es la cifra exacta: es que Rusia ha dejado de acumular efectivos. En 2024 tenía poco más de 500.000 hombres desplegados. A finales de 2025 rozaba los 700.000. En lo que llevamos de 2026 esa curva se ha estancado. Aunque no esté perdiendo efectivos en términos absolutos, sí está perdiendo en términos relativos.

Para entender por qué se agota la fuente, el canal retrocede a septiembre de 2022. Putin firmó el decreto 647, que permitía movilizar a ciudadanos con experiencia militar previa. En poco más de un mes llamó a 302.503 hombres. Pero no salieron de toda Rusia por igual. En Buriatia, una república pobre del extremo oriental, se reclutó a unos tres hombres de cada cien. En Moscú, a uno de cada doscientos. El reparto era dificilmente más desigual.

Los motivos eran dos: los reclutas de regiones periféricas se quejaban menos y eran más pobres. De hecho, tras aquella movilización Putin cambió de método. Dejó de obligar y empezó a comprar. Las primas crecieron sin freno: de 159.000 rublos en enero de 2024 a 908.000 en diciembre, hasta un máximo histórico de 1.470.000 en marzo de 2026. Se calcula que Rusia gasta más de 10.000 millones de dólares al año solo en primas de entrada.

Ni por esas. El canal subraya que, con las primas más altas de toda la guerra sobre la mesa, el primer trimestre de 2026 registró el peor dato de reclutamiento en tres años: unos 70.000 contratos, un 20 por ciento menos que el año anterior. Por eso se ven noticias sobre redadas, presión y engaños en la retaguardia. Un funcionario de la región de Novosibirsk llegó a decir que les han dado a entender que si no presentan las cifras necesarias para agosto habrá algo duro.

¿Por qué Putin puede firmarla después de las elecciones?

La decisión, recuerda VisualPolitik, depende solo de Putin. No tiene que convencer a ningún parlamento. En 2022 preparó la movilización en secreto con Defensa y el Estado Mayor. Y la fontanería jurídica ya está montada: en la legislación rusa no existe diferencia formal entre movilización parcial y general. Además, el decreto 647 sigue vigente. El Tribunal Supremo lo confirmó en mayo de 2023. Para reactivarlo, bastaría con dejar de darlo por cerrado.

¿Cuándo podría ocurrir? El canal ve bastante consenso entre los analistas: después de las elecciones a la Duma, los días 18, 19 y 20 de septiembre de 2026. Putin tiene la costumbre de tomar las decisiones dolorosas solo después de votar. En 2022 firmó la movilización parcial diez días después de unas elecciones regionales. Nada se anuncia antes.

¿Cuántos hombres buscaría? El techo real demostrado es de 300.000, de los cuales solo 150.000 terminaron en unidades utilizables. Para este otoño se rumorea medio millón, aunque la cifra salió de un organismo ucraniano sin respaldo independiente. El problema no es solo el número, sino cuándo llegan. Localizar, citar, equipar y entrenar lleva meses. Si quiere efectivos listos para primavera, tendría que decidirlo ya.

Implicaciones para el frente y para Putin

VisualPolitik sostiene que ni en 2026 ni en 2027 Rusia va a hacerse con el resto del Donbás si sigue la misma dinámica. El número de efectivos desplegados es una variable clave. Hasta ahora Moscú conseguía soldados con relativa facilidad, pero este año se ha estancado. La fatiga crece y el esfuerzo para avanzar es mayor cada mes.

El contexto refuerza esa lectura. La invasión a gran escala de Ucrania, iniciada en febrero de 2022, se ha convertido en una guerra de desgaste en la que el reclutamiento es tan determinante como la artillería. Las elecciones a la Duma de septiembre de 2026 marcan el calendario político ruso, y las primas récord sugieren que el mercado de reclutas se está saturando. La pregunta no es solo militar: es política y social.

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Para el lector, la implicación es directa. Si Putin moviliza de forma generalizada, la guerra podría dejar de ser un asunto lejano para millones de rusos urbanos, justo cuando una mayoría dice querer que termine. El coste político de tocar Moscú y San Petersburgo podría ser alto. Sobre todo si las cifras del frente no mejoran. Movilizar no es un grifo: los resultados tardan meses, y mientras tanto la franja de la muerte sigue ensanchándose.

Al final, VisualPolitik deja la pregunta sobre la mesa: ¿sería esta movilización el principio del fin de Putin? No hay forma de saberlo todavía. Lo que sí se intuye es que el Kremlin se ha metido en un callejón del que solo se sale negociando o forzando el reclutamiento. De momento, no ha dado señales de querer sentarse a negociar.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.

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