El fondo tokenizado Franklin Templeton BENJI ha recibido una carta de no acción de la SEC. La gestora podrá emplearlo para gestionar efectivo y garantías en préstamos de valores, un movimiento que Solana observa de cerca porque BENJI también opera sobre esa red.
El pronunciamiento de la División de Gestión de Inversiones de la SEC, fechado el 12 de agosto, no es una aprobación formal del regulador. La propia SEC aclaró que se trata de la opinión de su personal, condicionada al cumplimiento de varios requisitos, y que no supone una conclusión legal sobre la estructura ni sobre los activos.
Qué dice la carta de no acción (y qué no dice)
La estructura se apoya en el Franklin OnChain U.S. Government Money Fund, el vehículo registrado que la firma lanzó en 2021 y que utiliza el token BENJI para representar las participaciones. Franklin Funds quiere recurrir a ese fondo para colocar efectivo temporalmente y respaldar obligaciones vinculadas a préstamos de valores, un uso de tesorería que no cambia la naturaleza del fondo.
El matiz relevante está en la custodia. Franklin Templeton Investor Services conserva el registro oficial de propiedad de los inversores, mientras la red blockchain registra las transacciones y la información anonimizada de los partícipes. No es una migración completa a la infraestructura digital, sino un modelo híbrido pensado para sumar velocidad sin renunciar a los controles de un fondo registrado.
La arquitectura convive con varias redes. Stellar funciona hoy como la principal blockchain pública del producto; Solana también figura entre las redes disponibles para BENJI, según la propia documentación de la gestora. La carta de la SEC no modifica por sí sola ese reparto, pero valida un esquema operativo que otros gestores podrían replicar en redes de alta velocidad.
La tokenización de un fondo monetario ya no es solo un piloto: tiene ahora un encaje supervisado para gestionar liquidez real.
Sandy Kaul, directora de activos digitales e innovación de Franklin Templeton, explicó a Bloomberg que la firma persigue gestionar el efectivo con mayor precisión, capturar rendimientos de forma más eficiente y reducir la liquidez que necesita mantener. En su planteamiento, la tokenización actúa como una herramienta operativa de tesorería, no como una simple vía de distribución alternativa.
El desembarco en carteras de ETF y fondos mutuos podría empezar en el cuarto trimestre de 2026, pero depende de las juntas de cada fondo. La propia SEC recordó que la carta no convierte a BENJI en un instrumento aceptable para cualquier producto. Franklin Templeton también planea desarrollar más activos tokenizados que, con el tiempo, funcionen como efectivo o garantía en su línea de fondos.
La escala actual ayuda a dimensionar la apuesta. La suite BENJI alcanzó 1.980 millones de dólares en activos bajo gestión al 29 de abril, según la gestora, aunque no todo el importe corresponde al fondo monetario señalado. Un valor liquidativo calculado cada hora y la capacidad de negociación intradía son las ventajas que Franklin pone sobre la mesa para justificar el cambio.
Cómo encajan los RWA y Solana en esta decisión

Para Solana, el movimiento refuerza la tesis de los RWA (activos del mundo real, en sus siglas inglesas). Si Stellar mantiene el papel principal en este fondo, BENJI ya está disponible sobre Solana, y cada validación regulatoria de un activo tokenizado facilita que los gestores consideren redes con liquidación rápida y comisiones bajas. La promesa es directa: operar participaciones de fondos monetarios con la misma fluidez con la que se mueve un pago programable.
La comparación con la banca tradicional ayuda a entenderlo. Un fondo clásico concilia posiciones al cierre del día; una arquitectura tokenizada puede actualizar el valor liquidativo cada hora y permitir movimientos intradía. Para un tesorero que debe cubrir márgenes o préstamos de valores, esa diferencia no es cosmética: reduce el colchón de liquidez que queda inmovilizado sin producir rendimiento.
El precedente es relevante. Franklin Templeton lleva desde 2021 operando este fondo y fue, en su día, presentado como el primer fondo monetario registrado en Estados Unidos que usaba una blockchain pública como sistema oficial de registro. La carta de no acción no parte de un experimento inmaduro, sino de una infraestructura que ya gestiona miles de millones y que ahora busca integrarse en productos convencionales.
Análisis: un piloto regulado, no una victoria definitiva
Desde esta redacción lo leemos con prudencia. La SEC no ha aprobado nada: ha dicho que no recomendará medidas coercitivas bajo determinadas condiciones. Eso deja espacio para que la gestión de liquidez cambie, pero también para que un fallo de custodia, registro o conciliación, reactive las dudas. La historia de Solana, además, obliga a no confundir infraestructura con infalibilidad.
Las paradas de red de 2021 y 2022, cuando Solana dejó de producir bloques durante horas, demostraron que la rentabilidad operativa de una blockchain no es garantía de continuidad. Un fondo monetario usado como garantía no tolera interrupciones prolongadas. Por eso este despliegue se jugará tanto en los contratos y la auditoría de la titularidad como en la estabilidad de las redes sobre las que finalmente opere a escala.
El siguiente termómetro es concreto: si durante el cuarto trimestre las primeras juntas de fondos aprueban los acuerdos y el efectivo empieza a rotar sobre raíles tokenizados, el caso BENJI dejará de ser un anuncio y se convertirá en un precedente medible. Si el piloto suma fricciones, la tokenización de fondos regulados tendrá que esperar una señal más contundente.




