La tierra dejó de temblar en Colombia, pero la factura económica apenas empieza a contarse. 9.500 millones de dólares es la primera cifra que baraja el Gobierno para la reconstrucción, según revela DW Español en un reportaje desde Pereira. Una ciudad donde los escombros conviven con el miedo de miles de comerciantes que hoy no saben si podrán reabrir.
El canal alemán detalla que los cálculos iniciales del presidente colombiano alcanzan 30 billones de pesos, equivalentes a 9.500 millones de dólares. La estimación cubre únicamente cinco de los catorce departamentos afectados por el seísmo, por lo que algunos expertos consultados por DW Español consideran que las cifras reales podrían ser aún mayores.
Pereira, el epicentro de la factura económica
La corresponsal Juliana González se desplazó hasta Pereira para documentar el alcance del golpe. Según explica, el alcalde de la ciudad calcula que solo allí la reconstrucción exigirá unos 10 billones de pesos, un tercio del total anunciado por el presidente. Las calles siguen llenas de escombros y retirarlos es apenas el primer paso.
Los datos locales que recoge el reportaje son elocuentes: cerca del 35% de las empresas de la zona están afectadas y unas 20.000 empresas presentan daños serios. La corresponsal apunta que entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo están en riesgo, una presión social enorme para una ciudad que depende de su actividad productiva.
Los testimonios recogidos por DW Español humanizan la estadística. El responsable de un almacén de lavadoras calcula pérdidas de entre 15 y 20 millones de pesos en mercancía, con techos destapados, vitrinas rotas y estanterías destruidas. Pasará tiempo hasta que su negocio vuelva a producir con normalidad, y el coste será alto.
Mientras tanto los comerciantes más pequeños viven con ansiedad. Norena Loiza, dueña de una peluquería, confiesa ante las cámaras que tiene miedo porque la economía está muy baja y apenas consigue uno o dos turnos al día. La lógica que retrata el reportaje es simple: quien no trabaja no gana dinero y tampoco consume.
La catástrofe no termina con los escombros: quien no trabaja no gana dinero y tampoco consume, retrata DW Español desde Pereira.
— DW Español
El plan de tres fases y los subsidios de emergencia
El Gobierno colombiano ha puesto en marcha un plan de reconstrucción liderado por el ministro de Vivienda, Beltrán, cuestionado semanas atrás por haberse ido de vacaciones al Caribe durante la emergencia. DW Español recuerda que el presidente le ratificó su confianza y le encargó el llamado plan milagro de reconstrucción.
La primera fase se centra en la atención y evaluación de daños, un proceso que aún no ha terminado. Después vendrán la recuperación y la presentación de soluciones, y finalmente la reconstrucción en sí: vías, cientos de miles de viviendas, hospitales, colegios y universidades. Entre las medidas anunciadas destacan subsidios de arrendamiento y servicios públicos durante tres meses en las zonas afectadas.
El alcalde de Pereira estima que la ciudad tardará unos cinco años en reconstruirse. Una década de trabajo, si se suma el tiempo de planificación, separa a los damnificados de la normalidad.
400.000 niños fuera de las aulas
El reportaje cierra con un dato especialmente duro: 400.000 niños están desescolarizados en las regiones afectadas. La educación virtual que sirvió durante la pandemia no será una alternativa real para muchas familias que han perdido todo, advierte DW Español. La reconstrucción de colegios se vuelve así una prioridad de doble filo: infraestructura y también futuro.
Lectura editorial: la economía colombiana ante otro desafío
Conviene recordar que Colombia llega a esta emergencia con un contexto fiscal apretado y una economía que aún buscaba tracción tras años de inflación alta. El gasto de 9.500 millones de dólares equivale a una parte considerable del presupuesto público y obligará a reordenar prioridades. La promesa de subsidios, por necesaria que sea, eleva la presión sobre las cuentas nacionales.
El sector de la construcción puede activarse como motor de empleo, pero solo si el plan logra articular a alcaldías y empresas privadas sin que la burocracia devore los plazos. DW Español señala que el presidente ha pedido al sector financiero bajar las tasas de interés y a los constructores donar parte de sus ganancias, una apuesta que dependerá de incentivos reales y no de voluntarismo.
Lo que ocurra en Pereira será el termómetro. Si los comerciantes no recuperan ingresos pronto, el consumo se desplomará y la crisis económica se sumará a la catástrofe. Las ayudas de tres meses pueden evitar ese colapso, pero difícilmente alcanzarán para reconstruir un tejido productivo que tardará años en cicatrizar.
El desastre natural ya pasó; la reconstrucción apenas comienza. La factura de 9.500 millones de dólares es una cifra, pero el verdadero coste se medirá en empleos, aulas y viviendas recuperadas. Y en la paciencia de quienes, como Norena, abren su peluquería cada día a ver qué logran hacer.
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