1Los puntos críticos, uno a uno: kilómetros y salidas vigiladas en la A-3 y la A-6
La A-3 (Autovía del Este, hacia Valencia) es una de las salidas donde más se concentran los controles. Los radares móviles camuflados suelen apostarse más allá de los primeros diez kilómetros desde la salida de Madrid, cuando el tráfico deja de embotellarse y las rectas invitan a relajar el pie. Sobre esos tramos ya hay referencias fijas que marcan dónde aprieta la vigilancia en el lado madrileño: el km 16,379 sentido Valencia, a la altura de Rivas-Vaciamadrid; el km 20,003 sentido Madrid; el km 41,45 sentido Madrid, en Arganda del Rey; y el km 48,479 sentido Madrid, en Villarejo de Salvanés, que ha llegado a superar las 11.000 denuncias anuales. Los puentes, los quitamiedos y los accesos con cambio de límite, como el entorno de Requena, son los escondites habituales de los equipos móviles.
En la A-6 (Autovía del Noroeste, hacia Galicia) los puntos críticos se reparten entre el arranque de la vía y la entrada a la capital. Los radares fijos del tramo madrileño señalan el km 7,75 sentido decreciente, en el carril BUS-VAO; el km 16,72 sentido creciente, en Pozuelo de Alarcón; y el km 18,27 sentido decreciente, en Las Rozas. A ello se suma la salida de los túneles de Guadarrama, en la AP-6, donde funciona desde 2010 el primer radar de tramo de la red interurbana, y los enlaces en los que la velocidad cae de golpe, como el nudo de la A-6 con la AP-9, en A Coruña, que obliga a pasar de 120 a 80 km/h. En la Comunidad de Madrid hay catalogadas 28 posibles ubicaciones de radares móviles.


