El escándalo inmobiliario de Finetwork: sus directivos crearon una sociedad afín para alquilarse la sede por el triple de mercado

Dirigentes de Wewi constituyeron una sociedad paralela para adquirir el inmueble de Alicante con un aval de la propia operadora, imponiendo un alquiler que triplicaba el precio de mercado y un contrato de obligado cumplimiento por siete años.

Entre los grandes dolores de cabeza alrededor de la operación entre Finetwork y Vodafone estaba el futuro de la sede de la filial low cost de Wewi en Alicante. El edificio es visto como uno de los grandes símbolos de la empresa, y lo han considerado en los últimos años como una de las muestras más evidentes de su éxito en el sector en España. Pero lo cierto es que el proceso de venta ha revelado que existen problemas más delicados con el inmueble que encontrar un buen comprador.

Y es que el contrato de arrendamiento del edificio se firmó en mayo de 2022 con We’re Fi Joint Venture, sociedad administrada por los socios de Wewi (Finetwork) Carlos Gutiérrez y Ginés Martínez, siendo el primero director de operaciones de la compañía y secretario del consejo y director de la asesoría jurídica de Wewi, el segundo. El alquiler del inmueble rondaba los 11.000 euros mensuales, una cifra que, según estimaciones, duplicaba e incluso triplicaba el precio medio del metro cuadrado en la zona. Según un informe pericial privado, esta renta superaba en más de tres veces el precio de mercado de inmuebles similares en la misma zona y en las mismas fechas.

Publicidad

Ese mismo día, We’re Fi compró el edificio. Para hacerlo, solicitó un préstamo de 770.000 euros utilizando un aval solidario de Wewi. Tratándose de un préstamo para adquirir un inmueble, lo habitual habría sido constituir una hipoteca sobre el propio edificio. Pero los administradores de Wewi decidieron —en una situación de evidente conflicto de intereses— convertir a la empresa en avalista. De esta forma, era la propia compañía inquilina la que respondía con su patrimonio de la deuda del propietario.

Finetwork gana tiempo para salir adelante con el preconcurso de acreedores
Una de las tiendas de Finetwork con globos en la entrada. Fuente: Merca2

Se trata de un movimiento llamativo que supone importantes sumas de dinero transferidas entre sociedades pertenecientes a los mismos propietarios. Son datos que salen a la luz solo unos meses después de que la empresa se planteara la venta de la sede debido, precisamente, a la compra de la marca comercial en España por parte de la firma británica.

La cercanía entre We’re Fi, Wewi y Finetwork

Según los datos del Registro Mercantil, We’re Fi fue constituida mediante escritura pública con fecha de 18 de marzo de 2022, fijándose como domicilio social la calle San Luis de Cuba, número 7 B, de Elda, ubicación coincidente con la de Wewi. Según sus estatutos, We’re Fi tiene como objeto social «la realización de todo tipo de actividades de carácter inmobiliario, en especial relativas a la adquisición, tenencia, arrendamiento, enajenación, permuta, cesión, promoción, rehabilitación y explotación por cualquier título de toda clase de bienes inmuebles».

De la consulta de fuentes de información pública, bases de datos corporativas y las cuentas anuales de We’re Fi, se desprende una vinculación directa entre We’re Fi y la antigua dirección de Wewi: We’re Fi fue constituida por D. Carlos Gutiérrez García, quien figura como administrador único de la entidad. A la fecha de constitución de We’re Fi, D. Carlos Gutiérrez García era socio de Wewi (ostentaba un 11 % del accionariado) y mantenía poderes de representación en la misma.

Es más, en las propias cuentas anuales de Wewi, en el apartado de identificación del correo electrónico de contacto de la empresa, aparece la dirección carlos.gutierrez@finetwork.com, lo que evidencia una evidente confusión de personalidad entre Wewi y We’re Fi.

Movimientos financieros entre Wewi y We’re Fi por el inmueble de Alicante

Entre el alquiler del edificio y el del aparcamiento, la factura mensual ascendía a 11.000 euros. Durante los siete años pactados, el coste total superaría los 924.000 euros y podría alcanzar los 1,15 millones de euros incluyendo las actualizaciones de la renta.

Además, el contrato incluía una cláusula de obligado cumplimiento que garantizaba el cobro del alquiler durante siete años. Si Wewi rescindía el contrato de forma anticipada por cualquier causa no imputable al arrendador, tendría que abonar igualmente todas las rentas pendientes hasta la finalización del periodo, aunque no ocupase el inmueble. Esto aseguraba un flujo constante de capital hacia los socios de We’re Fi.

Finetwork no está en venta, aunque reconoce que los fondos la pretenden

Por otro lado, en el mismo informe técnico se detectaron deficiencias graves (en instalaciones de protección contra incendios, sistemas eléctricos, saneamiento, cubierta y seguridad) en el edificio, hasta el punto de que fue necesario desalojarlo para garantizar la seguridad de los trabajadores y evitar situaciones de riesgo.

Opción de compra entre sociedades vinculadas

Asimismo, el día de la firma del alquiler se cerró un contrato con opción de compra que permitía a Wewi adquirir el inmueble en caso de responder por el impago del préstamo avalado. El precio fijado era de 1.200.000 euros si se ejercía antes de 2024, o de 1.300.000 euros a partir de esa fecha. Según el mismo perito, dichas cifras se situaban también por encima del valor real de mercado para un edificio de características similares.

Este conjunto de operaciones —compra, aval, alquiler y opción de compra, todas suscritas la misma jornada entre sociedades con idénticos propietarios— constituiría un entramado destinado a desviar fondos de Wewi de forma injustificada, en perjuicio de sus acreedores, de sus empleados y de la propia compañía. El contrato de arrendamiento, señalan fuentes conocedoras, continúa en vigor a día de hoy, a pesar de que la sede no reúne las condiciones para ser habitada.

Ni los empleados ni los directivos han regresado a las instalaciones, ni la propiedad ha ejecutado las obras de acondicionamiento y mejora necesarias para su reapertura, reflejando la falta de compromiso con la compañía y su plantilla.


Publicidad