Hacienda aplaza por tercera vez Verifactu: los autónomos no tendrán que adaptarse hasta octubre de 2028

Verifactu se retrasa por tercera vez: no habrá que adaptar el software de facturación hasta octubre de 2028. La factura electrónica obligatoria entre empresas mantiene su propio calendario, con uno o dos años según la facturación.

santander autonomos

Verifactu 2028 ya tiene fecha: el nuevo sistema de facturación no será obligatorio hasta octubre de 2028. Hacienda confirma así el tercer aplazamiento del reglamento que iba a afectar a pymes y autónomos, que ganan dos años extra de margen para adaptar su software.

El Ministerio de Hacienda publicó este lunes una nota informativa en la que justifica el retraso para ‘favorecer la máxima convergencia posible’ entre la factura electrónica y el reglamento de sistemas informáticos de facturación, conocido popularmente como Verifactu. La idea es que ambos calendarios avancen en paralelo: uno regula cómo se emite la factura y el otro, cómo se intercambia.

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Traducido al día a día de un negocio: si emites facturas con un programa informático, ese programa tendrá que generar los archivos con una huella digital que impida alterarlos y añadir un código QR en cada factura. No hay que hacerlo todavía. La fecha se mueve; el resto de la norma, no.

Qué cambia con el nuevo calendario de Verifactu

Verifactu es el nombre con el que se conoce al reglamento que desarrolla la Agencia Tributaria para blindar la facturación. Buscaba que ningún programa permitiera cambiar, borrar o duplicar una factura sin dejar rastro. Para lograrlo, el software debía generar registros con una huella y un código QR que diera acceso a los datos fiscales del emisor.

El calendario que estaba sobre la mesa fijaba el arranque en dos fases: el 1 de enero para las pymes y el 1 de julio para los autónomos. Con este tercer aplazamiento, todo se va a octubre de 2028, en línea con la factura electrónica obligatoria entre empresas.

Para quien ya tiene contratado un programa de facturación, el aplazamiento significa dos cosas. La primera: no hay que actualizar nada con urgencia. La segunda: el gasto no desaparece, solo llega más tarde.

El aplazamiento no cancela la obligación: solo mueve la fecha en la que tu programa de facturación tendrá que estar en regla.

Conviene separar bien dos normas que van de la mano, pero no son la misma. Verifactu persigue la trazabilidad de cada factura; la factura electrónica obligatoria busca la interoperabilidad entre empresas. Adaptarse a la primera no exime de la segunda.

La factura electrónica obligatoria: la otra fecha que sí corre

Mientras Verifactu se va a 2028, el calendario de la factura electrónica entre empresas avanza. El Boletín Oficial del Estado publicó este lunes la orden ministerial con los requisitos de la solución pública que desarrolla la Agencia Tributaria, el paso clave para arrancar el reloj de su adopción.

A partir de ahí, los plazos se reparten por tamaño: las empresas con una facturación superior a los ocho millones de euros tendrán un año para adaptarse y el resto, dos. Ese segundo plazo encaja con octubre de 2028, la fecha que Hacienda maneja para Verifactu.

El error que más caro sale con el aplazamiento

Que la obligación se retrase no significa que puedas ignorarla dos años. El primer fallo es renovar ahora el software de facturación sin comprobar que el nuevo ya contempla Verifactu: cuando llegue la fecha, tocará cambiar otra vez.

La mayoría de los autónomos que factura con un programa tendrá que actualizarlo tarde o temprano, así que la decisión no es si hacerlo, sino cuándo. Son dos obligaciones distintas, con objetivos y calendarios propios: Verifactu mira hacia dentro de cada negocio y la factura electrónica, hacia la relación entre empresas.

Ojo también con quien aproveche el ruido del aplazamiento para vender ‘adaptaciones urgentes a Verifactu’ con sobrecoste. La actualización del programa corresponde a quien lo desarrolla; tú solo tienes que asegurarte de usar uno que cumpla la norma. No hay trámite que pagar a un intermediario por adelantarlo.

Tres aplazamientos en dos años: más margen, pero el trabajo sigue ahí

Este es el tercer retraso de Verifactu. Cada vez que el calendario se mueve, la reacción del sector es la misma: alivio para las asesorías y un respiro para los negocios pequeños. La Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF) ha celebrado el aplazamiento porque, sostiene, dota de ‘mayor seguridad jurídica y estabilidad’ al sistema tributario y evita adaptaciones sucesivas en muy poco tiempo.

La lógica del argumento es clara. Alinear Verifactu con la factura electrónica y, de paso, con los futuros requisitos de reporte digital europeos (ViDA), obligatorios en la UE a partir de 2030, evita que un autónomo tenga que tocar su programa tres veces en cuatro años. Eso es tiempo y dinero que no se recupera.

El aplazamiento es un respiro, no un regalo. El coste de adaptación sigue ahí, solo cambia de fecha. Quien aproveche estos dos años para elegir bien su software llegará a 2028 sin sobresaltos; quien lo deje todo para el final se encontrará con el cuello de botella de siempre: fabricantes desbordados y subidas de precio de última hora.

La próxima parada no es 2028, sino la orden de la factura electrónica que acaba de echar a andar. Si tu facturación ronda los ocho millones de euros, tu plazo será la mitad que el del resto. Merece la pena revisarlo antes de que el calendario vuelva a moverse.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: Verifactu se aplaza a octubre de 2028. La factura electrónica obligatoria da un año a las empresas que facturan más de ocho millones y dos al resto.
  • ✅ Requisitos clave: Afecta a las pymes y a los autónomos que emiten facturas con software. No hay trámite de solicitud: es una obligación de adaptación del programa.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: La información oficial se consulta en la sede electrónica de la AEAT. No requiere cita previa ni registro.
  • 💰 Importe o coste: No hay tasa. El gasto es la actualización del software de facturación, con coste no detallado en la fuente oficial.
  • ⚠️ Error a evitar: Renovar el programa sin comprobar que ya es compatible con Verifactu y con la futura factura electrónica.

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