El Tesoro de Estados Unidos ha abierto una consulta pública para definir quién necesita licencia para emitir stablecoins (monedas estables vinculadas al dólar) bajo el GENIUS Act. Es el siguiente paso para que la norma aprobada en 2025 tenga reglas concretas antes de su entrada en vigor.
Qué pide el Tesoro a los emisores de stablecoins
El Departamento del Tesoro anunció este lunes la apertura de un periodo de comentarios públicos. Busca la opinión de bancos, emisores, plataformas de criptoactivos y cualquier parte interesada sobre una propuesta de regla que aclarará los requisitos de autorización.
El GENIUS Act permite a bancos y otras entidades emitir monedas estables si respaldan los tokens con activos como bonos del Tesoro estadounidense y publican informes mensuales de sus reservas. En la práctica, fija las reglas básicas para que estos activos digitales funcionen como un dólar electrónico con supervisión.
La ley fue firmada por el presidente Donald Trump en 2025, pero su aplicación requiere que las agencias federales redacten normas específicas. Ese es el origen de la consulta: antes de que las reglas entren en vigor, el Tesoro quiere escuchar a quienes tendrán que cumplirlas.
Entre las preguntas planteadas al sector destacan tres: si los términos clave están definidos con claridad, cuándo se considera que una stablecoin ha sido emitida y qué obligaciones de diligencia debida recaen sobre los proveedores de servicios cuando dependen de un emisor extranjero.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo resumió en un comunicado: ‘Trump y el Congreso aprobaron el GENIUS Act, y el Tesoro se mueve rápido para implementarlo’. Añadió que el objetivo es dar certidumbre regulatoria, reforzar el papel del dólar como moneda de reserva y mantener a Estados Unidos como ‘la capital cripto del mundo’. El tono del comunicado deja poco margen a la interpretación: la intención es que Estados Unidos lidere el sector.
La consulta no es un trámite: define quién puede emitir dólares digitales en la mayor economía del mundo a partir de enero de 2027.
Quién necesita licencia y plazos del GENIUS Act
La fecha clave es el 18 de enero de 2027. Desde ese día, una persona o empresa no podrá emitir en Estados Unidos un payment stablecoin (una moneda estable de pago) sin haber obtenido una licencia federal o estatal apropiada. Esa barrera de entrada será el filtro principal para los emisores.
La norma contempla además una fase más restrictiva a partir del 18 de julio de 2028. Se endurecerán las reglas de oferta y venta de stablecoins que no cumplan los estándares. El calendario aprieta.
En paralelo, la consulta llega mientras el Congreso intenta desbloquear otro proyecto: la Clarity Act, una ley de estructura de mercado de criptoactivos. Su votación, prevista para este mes, se ha retrasado hasta septiembre. El propio Bessent ha pedido a los legisladores que la aprueben.
Un marco para el dólar digital con dudas por resolver
El GENIUS Act llega en un momento en que las stablecoins han dejado de ser un nicho. Mueven miles de millones al día y sirven de puente entre la banca tradicional y los mercados cripto. Sin embargo, la consulta deja ver cuánto queda por definir. El Tesoro pregunta cuándo se considera emitida una stablecoin, algo tan básico como difícil de precisar en un entorno digital.
Esa falta de claridad se traduce en en menos margen para la improvisación y, también, en mayores barreras para los proyectos pequeños. En Europa, el reglamento MiCA ya obliga a los emisores de monedas estables a obtener autorización y a mantener reservas líquidas. Estados Unidos llega más tarde, pero con una economía mucho mayor. La comparación importa porque los emisores globales tendrán que cumplir dos regímenes distintos.
Las dudas no son menores.
Para un inversor español, la consulta puede parecer un asunto de burócratas en Washington. No lo es. Las stablecoins se usan cada vez más para transferencias internacionales, pagos digitales y como puerta de entrada al ecosistema cripto. Si un emisor extranjero deja de cumplir los estándares estadounidenses, el acceso a esos servicios puede complicarse también en Europa.
Conviene recordar el precedente de TerraUSD, la stablecoin algorítmica que colapsó en 2022. No todas las monedas estables se respaldan igual. Una norma que exige bonos del Tesoro y divulgación mensual intenta evitar un accidente parecido. El riesgo es que la claridad prometida se convierta en un laberinto de licencias estatales y federales. Si cada estado aplica criterios distintos, la ventaja competitiva de un mercado único se diluye.
El calendario es exigente. La norma efectiva entra en enero de 2027, y la consulta pública es apenas el primer filtro. Lo que se decida en los próximos meses marcará qué empresas pueden operar y cuáles quedan fuera. Para el inversor español, la señal es clara: las stablecoins dejan de moverse en un limbo regulatorio.




