El crecimiento del número total de licencias de VTC en España, mientras que el de las de taxi se sigue reduciendo. Esto ha hecho que, por primera vez, una de las provincias de España tenga más presencia de Uber, Cabify y Bolt que de los taxis, un cambio de tendencia que marca un antes y un después en todo el país, incluso mientras que en algunas comunidades se plantean nuevas regulaciones que pueden incluso expulsar las plataformas de la llamada «nueva movilidad».
El primer sorpasso ha sido en Málaga. La provincia andaluza es uno de los destinos turísticos más importantes del país, así que no debería ser una gran sorpresa que en el verano se haya vuelto uno de los objetivos clave de Uber, Cabify y Bolt, que siguen buscando zonas donde la demanda permita expandir su presencia en España. En total, según el más reciente informe del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, en la provincia hay 3.398 licencias de VTC frente a 2.708 licencias de taxi.
Es un dato que preocupa dentro del mundo del taxi. La realidad es que las plataformas de VTC han ido ganando popularidad en España, y Europa, en los últimos años y, en particular, para los turistas y el ocio. De hecho, en las noches ya son la opción de transporte más popular para los particulares, lo que hace lógico que una provincia con las características de Málaga, en particular en verano, sea la primera en la que el total de vehículos de Uber, Cabify y Bolt supere al de taxistas.

Pero será interesante seguir de cerca la evolución del número de licencias en Málaga cuando acabe la temporada estival. Al comparar los datos de julio y agosto, se muestra un aumento de 647 licencias solo en julio, lo que dibuja una situación en la que es posible que un gran número de ellas pasen a estar inactivas una vez que acabe el verano. Esto puede dibujar otro cambio de panorama una vez que se acerquen las navidades.
El dato de Andalucía va en línea con el de Málaga
En cualquier caso, no es solo Málaga. En Andalucía, el número total de licencias del taxi se sigue reduciendo, con un total de 8.646 licencias de taxi al iniciar el mes de agosto frente a las 9.111 que había a principios de enero. Por otro lado, las de VTC también crecen con 4.826 licencias frente a 3.780, es decir, que han desaparecido 465 licencias de taxi en la Comunidad mientras que se han sumado 1.046 licencias para Uber, Cabify y Bolt.
Es un dato que además muestra una aceleración en el crecimiento de las licencias de VTC en Andalucía. Si se sigue en toda la comunidad la misma tendencia que se ha visto en Málaga, es de esperar que se repita la situación y que antes o después acaban por haber más licencias de las plataformas que del taxi.
El crecimiento de licencias de Uber, Cabify y Bolt es generalizado
Si bien el caso de Málaga es especialmente llamativo, el dato de licencias de Uber, Cabify y Bolt en toda España no ha dejado de crecer. Enero empezó con unas 24.259 autorizaciones VTC en vigor, mientras que el mes de julio se ha cerrado con 26.378 autorizaciones. Es decir, que se han sumado unas 2.119 licencias en todo el país, un dato de por sí preocupante, sobre todo porque en el mismo periodo el total de licencias de taxi se ha reducido en 3.922, es decir, que casi han aparecido dos licencias de las plataformas por cada licencia de taxi que ha desaparecido.

Hay muchos motivos que explican esta situación. Por un lado, la evidente popularidad de las plataformas, pero se suma lo costoso que se ha vuelto sostener una licencia de taxi en la actualidad, no solo por el mantenimiento del vehículo, sino por el pago de los seguros que siguen haciéndose cada día más costosos sin una medida que sirva para aliviar este aumento. Por ahora es una tendencia que ya se alarga por varios meses, y no hay señal de que la misma vaya a cambiar en el corto plazo.
Los taxis muestran una preocupación especial por la provincia de Barcelona. En enero se contabilizaban 4.104 licencias, cifra que bajó a 4.091 en marzo y a 3.869 en junio, para volver a situarse en 4.099 en julio. Esta estabilización alrededor de las cuatro mil unidades muestra que la flota de las plataformas se mantiene constante, tensionando la circulación y desafiando la regulación del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) en favor del servicio público del taxi.




