Marc Vidal alerta: el poder mediático se desploma y las noticias digitales toman el mando

Marc Vidal regresa del Global News Summit de YouTube con el Digital News Report 2026 bajo el brazo. La televisión cae frente a las plataformas y la confianza en las noticias toca mínimos. Su diagnóstico: la desconfianza es el precio de poder elegir.

Marc Vidal vuelve del Global News Summit de YouTube con dos cifras que, dice, ningún telediario dará. Pasó tres días en Nueva York junto a 135 creadores y la sesión inaugural la abrió el Digital News Report 2026 del Reuters Institute de Oxford. Su conclusión es incómoda: por primera vez, las redes y el vídeo son la fuente de noticias más usada del planeta.

Dos curvas que se cruzaron sin telediario

El punto de partida son dos líneas que llevaban años acercándose. Hace trece años el 72% de la población se informaba por televisión y solo un 28% lo hacía por plataformas de vídeo y redes sociales. Hoy se han cruzado, y según Vidal ese cruce no ha merecido ni un minuto de informativo.

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Los datos no son de YouTube ni de un lobby de editores. Es la decimoquinta edición del estudio del Reuters Institute, con 48 mercados y 97.520 encuestados, lo que Vidal describe como lo más parecido a un censo global de cómo se informa la gente. Se presentó ante creadores de contenido, no ante directivos de televisión.

La televisión no perdió a su público, lo dejó marchar

La foto global coloca las redes y el vídeo en el 54%, la televisión en el 52% y las webs y aplicaciones de los medios en el 51%. Los autores piden prudencia y hablan de deriva, no de vuelco, pero la pendiente es la que importa: la televisión ha perdido trece puntos desde 2020 y las webs de los medios, doce, mientras las plataformas apenas se han movido. Su lectura es esa: los medios tradicionales no han sido adelantados, han sido abandonados por un público que ya no quiere informarse con ellos. El vídeo deja de ser un matiz: el 77% de la población mundial consume noticias en vídeo online cada semana y en 45 de los 48 países estudiados hay más gente en plataformas que viendo un informativo.

En España, Vidal baja el asunto a la cuenta de resultados. El mercado publicitario cerró el último ejercicio en 12.700 millones de euros, un 2,6% menos, y la televisión se dejó un 4,4%. Las cuentas de suscripción tampoco invitan al optimismo: el país suma poco más de un millón de abonados, con El País como líder con 451.000. Para un mercado con un 96% de penetración de internet, concluye, eso no es una transición digital, es un club.

La desconfianza no mide que la información sea peor, mide que por primera vez te toca evaluarla a ti.

— Marc Vidal

Del menú del día al buffet informativo

La metáfora que vertebra el vídeo es la del restaurante. Durante setenta años, informarse fue un menú del día: tres o cuatro cocineros decidían qué se servía a una hora concreta y el comensal no elegía. Lo que describe el informe es un buffet informativo con cientos de platos, muchos cocinados por gente que hace una década no existía en el espacio público. Un 27% de la humanidad se informa cada semana a través de creadores centrados en noticias; sumando a quienes tocan la actualidad de vez en cuando, la cifra sube al 46%. Y el dato que más incomoda a las redacciones es otro: quien consume creadores consume más medios tradicionales que la media, no menos.

La desconfianza es la factura de poder elegir

Vidal se detiene en el argumento que se repite cada semana contra el nuevo ecosistema: la caída de la confianza. La confianza en las noticias se sitúa en el 37% a nivel global, el registro más bajo desde que se mide en 2015, y en España baja al 33%, con un 62% de la población preocupada por la desinformación. Su interpretación es distinta a la habitual: si te sirven el mismo plato en una vajilla que no reconoces, desconfías del plato.

En España sin embargo el matiz es otro. La confianza en marcas concretas aguanta mucho mejor que la confianza en el conjunto y la mayoría de cabeceras mejoran su nota este año. El 45% prefiere noticias que no tomen partido, y quienes piden imparcialidad doblan a quienes quieren que les confirmen lo que ya piensan. Pagar, por cierto, paga poca gente: un 17% en los veinte países de referencia y un 9% en España.

El 42% que vuelve a la fuente original

Hay un número que Vidal repite como hilo conductor: el 42% de los usuarios que se informan con un chatbot de inteligencia artificial hace clic hacia la fuente original de forma habitual. En redes sociales ese reflejo baja al 36%; en buscadores sube al 44%. No describe una tecnología, describe una competencia: la de quien sabe llegar al origen de lo que le cuentan y comparar dos versiones antes de quedarse con una. Los usuarios de asistentes conversacionales, añade, no son los distraídos que muchos imaginan.

El creador enlaza ese reflejo con Herbert Simon, que advirtió que la abundancia de información genera escasez de atención, y con el Fedro de Platón, donde la escritura ya fue acusada de producir olvido. Cada tecnología informativa ha sido señalada por destruir la anterior, y la respuesta nunca fue prohibirla sino aprender a usarla.

El lado oscuro y la respuesta regulatoria

No todo es una historia de empoderamiento, y Vidal lo dice con claridad. Un 12% de la población mundial se informa solo a través de redes sociales, el doble que en 2020. Los usuarios ocasionales han pasado del 16% al 25% y un 42% evita las noticias de forma deliberada, cuando en 2017 ese porcentaje era del 29%. Es lo que ocurre, sentencia, cuando alguien entra en el buffet sin que nadie le haya enseñado a comer.

El tramo final del vídeo mira a la regulación. La ley de rectificación española alcanza ya a los creadores con más de 100.000 seguidores, y Vidal lo lee como un reconocimiento involuntario: cuando el Estado te regula, es que ya cuentas para el Estado. Bruselas, Londres y Madrid preparan movimientos en esa dirección. Mientras, en el Global News Summit las delegaciones europeas más numerosas eran las de Francia y Reino Unido, y en países como Kenia o Nigeria los creadores ya cubren buena parte de las necesidades informativas de un tercio de la población conectada.

Conviene situar el documento: el Digital News Report se publica cada año desde 2012 y edición tras edición ha anticipado la misma deriva, con España instalada entre los mercados que menos pagan por informarse. La novedad de 2026 no es la tendencia, es el cruce. Ese umbral llevaba años anunciándose y ahora tiene fecha.

Lo que este desplazamiento significa

La tesis de Vidal tiene una consecuencia práctica que va más allá del negocio audiovisual. Si la información ya no llega empaquetada por unos pocos y el menú lo construye cada usuario, la alfabetización mediática deja de ser una asignatura teórica y se convierte en herramienta de defensa. Sin ella, el buffet no libera: dispersa. El propio informe lo insinúa cuando detecta que el 42% que evita noticias creció trece puntos en siete años o cuando señala que un 12% ha dejado de informarse sin darse cuenta.

Para los medios tradicionales el mensaje es duro: no pierden público por una guerra sucia de las plataformas, sino porque el interés por las noticias ha caído trece puntos desde 2021. Recuperar a esos lectores exige reconquistar la confianza marca por marca, no sector por sector. Y para las administraciones que preparan normas en Bruselas, Londres o Madrid, el aviso es otro: se puede ordenar la carta o colocar el menú propio en la entrada, pero no obligar a nadie a comérselo.

Queda la pregunta que Vidal lanza al final de su análisis y que cada espectador puede responder en diez segundos: ¿cuándo fue la última vez que, tras ver una noticia, fuiste hasta la fuente? Esa distancia entre lo que te cuentan y lo que compruebas es, sostiene, toda la libertad que queda. Setenta años de anestesia, dice, y ahora toca estar despiertos.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Marc Vidal en YouTube.


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