El precio de la luz en septiembre deja el recibo PVPC en 104,31 euros, un 28% más interanual. Es la factura eléctrica más cara para un mes de septiembre desde 2022, cuando la crisis energética desatada por la invasión rusa de Ucrania elevó el importe hasta los 137,93 euros.
Los datos proceden de Facua-Consumidores en Acción, que toma como referencia un usuario medio con una potencia contratada de 4,4 kilovatios —la misma en punta y en valle— y un consumo de 366 kilovatios hora al mes. Sobre ese perfil, el recibo lleva encareciéndose sin pausa desde la primavera: 75,63 euros en mayo, 79,08 en junio, 93,65 en julio, 96,65 en agosto, y 104,31 euros en septiembre. El salto respecto a agosto es del 7,9%.
El recibo PVPC más caro de un septiembre desde 2022
La comparativa interanual dibuja una escalera incómoda. Un mes de septiembre costó 137,93 euros en 2022, 76,37 en 2023, 70,62 en 2024, 81,49 en 2025 y ahora 104,31 euros. El pico de 2022 llegó en pleno shock del gas tras la invasión de Ucrania, cuando el Gobierno desplegó el tope al gas y bajadas fiscales de urgencia. El de 2026 regresa con el mercado mayorista tensionado, el respaldo de ciclo combinado caro y una demanda que aún no recupera los niveles previos.
Por tramos horarios, el kilovatio hora consumido se situó en 30,05 céntimos en punta, 20,52 céntimos en el llano y 23,31 céntimos en el valle. Frente a septiembre de 2025, la energía se ha encarecido un 20,1% en punta, un 31,7% en llano y un 47,8% en valle. El tramo teóricamente más barato es el que más sube.
El reparto horario procede del perfil de usuario medio tradicional sin discriminación horaria que publicó la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en 2021: un 45% del consumo cae en valle, un 29% en punta y un 26% en llano. Es la referencia que la asociación de consumidores emplea para calcular todos sus importes.
El recibo sube un 28% en un año, pero el tramo valle, el que debía proteger al consumidor, es el que más se encarece: un 47,8%.
El origen del repunte está en el mercado mayorista. El precio medio diario del pool superó en septiembre los 143 euros/MWh, su nivel más alto desde agosto de 2022. En ese pico coincidieron el gas todavía caro, una menor aportación renovable en un mes de transición y una demanda que empieza a repuntar con la vuelta a la actividad industrial.
El pool, gestionado por el operador del mercado OMIE, se fija cada día mediante una subasta en la que un algoritmo ordena las ofertas de las productoras de la más barata a la más cara y casa cada tramo con la demanda prevista. El precio final lo marca la última tecnología necesaria para cubrir el consumo, que suele ser una central de ciclo combinado alimentada con gas. Toda la electricidad, también la que producen el sol y el viento a coste casi nulo, se retribuye a ese precio. De ahí que unas pocas horas caras de gas basten para encarecer el recibo de todo el mes.
El pool supera los 143 euros/MWh y la rebaja fiscal llega en noviembre

El precio mayorista no llega íntegro al consumidor regulado. Desde 2024, el PVPC se calcula con una cesta que combina referencias a corto y a largo plazo para amortiguar la volatilidad, sin renunciar a la señal de precio que premia el consumo eficiente. En 2026, los mercados de futuros ya pesan el 55% del cálculo, de modo que la factura tarda en recoger tanto las subidas como las bajadas del pool. Unos ocho millones de hogares siguen acogidos a esta tarifa.
Para los clientes del mercado libre la película es distinta. Su coste depende de lo pactado con la comercializadora, y el traslado del pool no es automático: se reparte entre subidas de tarifas en la renovación del contrato. La escalada del mayorista acabará llegando igual, pero con retraso y sin la transparencia diaria del PVPC. Poco consuelo para el bolsillo.
El Consejo de Ministros aprobó esta semana un real decreto que introduce la rebaja del IVA de la electricidad al 10% —desde el 21%— y del Impuesto Especial de la Electricidad al 0,5% —desde el 5,11%— a partir de noviembre, siempre que el IPC energético de septiembre supere el 15%. La medida llega condicionada y tres meses después de que el recibo empezara a escalar.
Una rebaja fiscal de 13,65 euros no compensa un recibo que se ha encarecido casi 23 euros en un solo año.
Facua cifra el alivio. Si la rebaja se hubiera aplicado ya en septiembre, el recibo del usuario medio habría bajado 13,65 euros, hasta 90,66 euros. La asociación califica la medida de ‘claramente insuficiente’, porque se limita a replicar las bajadas fiscales que el Gobierno ya puso en marcha desde junio de 2021 junto al tope al gas, una herramienta que estuvo vigente entre finales de 2021 y julio de 2024.
La petición va más allá de los impuestos. Facua reclama que la nuclear y la hidráulica salgan de la subasta diaria y se sometan a un precio fijo revisado periódicamente por el Ejecutivo, y pide convertir el IVA reducido en estable y permanente. El argumento de fondo es el de siempre: un mercado marginalista en el que la tecnología más cara fija el precio de todas retribuye igual a plantas nuevas y a instalaciones ya amortizadas.
La factura que no baja: parche fiscal frente a un problema de mercado
El recibo de septiembre devuelve al primer plano una contradicción que la tregua de precios de 2024 y 2025 había disimulado. España presume de un sistema eléctrico cada vez más renovable y, al mismo tiempo, el consumidor regulado paga su factura más alta en cuatro años para un mes de septiembre. Las dos cosas son verdad porque el PVPC se forma con el gas como tecnología marginal, y basta con que ese respaldo se encarezca unas semanas para que la parte variable del recibo se dispare. La rebaja fiscal alivia el golpe, pero no cambia la regla del juego: actúa sobre el impuesto, no sobre la formación del precio.
El precedente de 2022 deja una lección ambigua. Entonces se recurrió al tope al gas y a sucesivas bajadas de IVA para contener un recibo que llegó a 137,93 euros en septiembre. La factura se frenó, pero el mecanismo de fijación de precios apenas se tocó, y los beneficios caídos del cielo que denuncia Facua siguieron ahí. Cuatro años después, el debate vuelve al mismo sitio, con un margen fiscal más estrecho y una condicionalidad atada al IPC energético que añade incertidumbre a millones de hogares que planifican su gasto mes a mes. El hito a seguir será la confirmación de ese IPC energético y la aplicación efectiva de la rebaja en la factura de noviembre. Si el pool no cede antes del invierno, el alivio de 13,65 euros se quedará corto.




