Ouigo e Iryo hunden el precio del AVE: viajar cuesta hasta un 52% menos que en 2019

El informe que atribuye el desplome lo firma Trainline, la plataforma que vende los billetes y que tiene interés en que la comparación de precios se consolide. Los usuarios que comparan ahorran 7,48 euros por trayecto, frente a 1,44 euros de media del mercado.

El precio del AVE en España ha caído entre un 38% y un 52% desde 2019 por la competencia que Ouigo e Iryo introdujeron tras la liberalización del transporte ferroviario.

La cifra procede de un informe de Trainline, la plataforma de venta de billetes, que sitúa el ahorro agregado de los viajeros de alta velocidad entre 40 y 50 millones de euros al año. El documento, titulado ‘El viajero que decide’, sostiene que las plataformas independientes han empujado la competencia entre operadores y han rebajado el precio medio en 1,44 euros por billete.

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El estudio no es neutral en su origen. Lo ha encargado Trainline y lo ha ejecutado la consultora Misura Economics, con datos de la CNMC entre 2022 y 2025 y una encuesta a 1.200 viajeros de alta velocidad, la mitad usuarios de la propia plataforma. Conviene leerlo con esa lente puesta.

Qué dice el estudio y cuánto ahorra el viajero

Los números son contundentes. Frente a los 1,44 euros de ahorro por billete que el informe atribuye al conjunto del mercado, calcula que los usuarios de Trainline se embolsan 7,48 euros por ticket gracias a comparar opciones, lo que equivale a entre 18 y 23 millones de euros al año.

El trabajo introduce además el concepto de ‘bienestar medible’ -comodidad, transparencia, seguridad ante imprevistos- y lo cuantifica en 23,75 euros por billete, más de 90 millones de euros en 2025. El factor mejor valorado es el ahorro de tiempo al evitar búsquedas repetidas, 13,7 euros por billete, por delante de la comodidad de uso (5,1), la gestión post-compra (4) y la claridad de la información (0,9).

La liberalización ferroviaria no ha repartido el ahorro por igual: quien compara billetes gana siete euros por viaje; quien no lo hace apenas nota la rebaja.

El informe también dibuja el retrato del nuevo viajero. Los usuarios de estas plataformas viajan un 50% más que la media, utilizan un 50% más de operadores y planifican con un 38% más de antelación. El 81% compara opciones antes de comprar, el 73% quiere poder cambiar de tren con facilidad y el 68% reclama un asistente de viaje basado en inteligencia artificial.

Quién paga el estudio y por qué conviene leerlo con lupa

Trainline vende billetes, y su tesis -que comparar precios beneficia al consumidor y dinamiza el mercado- encaja con su modelo de negocio. No es un pecado, pero contextualiza las cifras. La compañía reconoce que el informe mide el impacto de cinco años de liberalización y que el ahorro no llega solo a sus usuarios, sino a cualquiera que compre un billete de tren en España.

Lo que sí sostiene el documento con datos de la CNMC es que las plataformas han recortado el tiempo de búsqueda un 15%, tres minutos menos por transacción, más de 180.000 horas al año. Traducido a dinero, entre tres y cuatro millones de euros de valor.

La lectura crítica pasa por otro lado. Que el precio del AVE haya caído es indiscutible: lo confirman los propios balances de Adif y la evolución de tarifas que Renfe, Ouigo e Iryo publican cada temporada. Lo que está por ver es si ese desplome es sostenible cuando los tres operadores compiten con márgenes cada vez más estrechos.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto es directo en en el bolsillo del viajero, pero también en la arquitectura del mercado. La zona cero es el corredor Madrid-Barcelona, donde Renfe, Ouigo e Iryo se reparten la demanda y donde los precios han caído con más fuerza. Desde ahí, la competencia se ha extendido a Valencia, Sevilla y Málaga, y el siguiente frente es el corredor Mediterráneo y los enlaces con Galicia y el norte.

El dato que resume todo: 1,44 euros menos por billete de media, 7,48 para quien compara. Detrás hay un pulso entre tres operadores y una plataforma que se ha convertido en árbitro de facto de las tarifas. Ouigo y Iryo presionan a la baja; Renfe responde con AVLO, su marca de bajo coste; el Mitma observa sin intervenir en precios.

El precedente está claro. Hasta 2021, Renfe operaba el AVE en solitario y fijaba las tarifas sin contrapeso. La entrada de Ouigo primero y de Iryo después rompió ese equilibrio, y el resultado es el que hoy mide Trainline. En Francia e Italia, con procesos parecidos, los precios también cayeron, aunque la española es hoy la experiencia low cost más agresiva de Europa.

La pregunta a cinco años es si el modelo aguanta. Los operadores de bajo coste necesitan volumen para cubrir costes, y las plataformas, comisiones. Si alguna de las dos patas falla, el precio volverá a subir.

Hay, por último, un punto débil en la euforia del informe. El ‘bienestar medible’ de 23,75 euros por billete es una estimación subjetiva, no un euro contante. Nadie la ingresa en el banco.


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