El mercado español de la moto eléctrica vive su particular transformación en 2026. Las marcas nacionales Silence, Velca, Nuuk y Stark Future copan las ventas en todos los canales de distribución, desde empresas hasta particulares, y muestran que ya no se trata del éxito de una única compañía sino de la consolidación de un auténtico ecosistema industrial.
Hace apenas unos años, hablar de moto eléctrica española era hablar casi en exclusiva de Silence. La firma catalana abrió camino cuando el mercado apenas daba sus primeros pasos y demostró que era posible desarrollar productos competitivos desde cero. Hoy, la historia ha cambiado por completo.
Tras un 2025 especialmente complicado para la movilidad eléctrica de dos ruedas, las matriculaciones de la categoría L (motocicletas, escúteres, ciclomotores, triciclos y cuadriciclos ligeros) crecieron un 7,5% durante la primera mitad de 2026, hasta alcanzar las 5.807 unidades. Un avance moderado pero suficiente para devolver el pulso a un mercado que llevaba meses esperando una señal positiva, según los datos del sector recogidos por el diario Expansión.
Un mercado que resucita: de la crisis de 2025 al primer semestre de 2026
El crecimiento es modesto pero significativo porque rompe con la tendencia de debilidad que arrastraba el segmento. El dato de las 5.807 unidades contrasta con el ejercicio anterior, cuando la incertidumbre regulatoria y el retraso en las ayudas lastraron las expectativas. La vuelta a números positivos demuestra que, aún con cifras discretas, la moto eléctrica ha encontrado su suelo.
Silence, Velca, Nuuk y Stark: un póquer de marcas con identidad propia
Silence continúa siendo la gran referencia del sector al encabezar las matriculaciones en los tres canales —empresas, particulares y operadores de alquiler (RAB)—, un dominio transversal que muy pocas marcas consiguen mantener en un mercado cada vez más competitivo. Su presencia es la columna vertebral del ecosistema.
Es la primera vez que un grupo de fabricantes españoles de motos eléctricas no solo sobrevive a la competencia internacional, sino que la domina en los tres canales del mercado nacional.
Pero el verdadero cambio está en lo que ocurre a su alrededor. Nuuk vuelve a situarse entre las grandes referencias del canal profesional, afianzando una trayectoria que se prolonga desde hace varias temporadas. Velca consolida la confianza del comprador particular, un activo que ya había demostrado incluso en el difícil ejercicio de 2025 y que ahora transforma en crecimiento. Stark Future, por su parte, ha situado a una marca española entre las referencias internacionales de las motocicletas eléctricas de altas prestaciones, ampliando el protagonismo nacional más allá del escúter urbano.
Y junto a ellas aparecen compañías como la valenciana Next (que salió de la Lanzadera de Juan Roig), que gana peso en el negocio del alquiler; la albaceteña Urban Electric Motors, o Henos, que quieren abrirse paso. Incluso en el canal Rent a Bike (RAB), donde la competencia internacional tiene mayor presencia, los fabricantes nacionales siguen siendo la referencia.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La lectura estratégica va más allá del dato puntual. El impacto real para el sector es doble: por un lado, la prueba de que España puede generar marcas con identidad propia en movilidad eléctrica, escapando del papel de simple ensambladora o distribuidora que ha caracterizado a la industria automovilística tradicional. Por otro, la demostración de que el comprador particular y profesional responde cuando la oferta es sólida, con modelos adaptados a sus necesidades y precios competitivos.
La zona cero es, sin duda, Cataluña (Silence, Stark Future) y el arco mediterráneo (Velca, Next), aunque el fenómeno se extiende a otras comunidades como Castilla-La Mancha (Urban Electric Motors). No estamos ante un polo aislado, sino ante un tejido productivo que se reparte por el territorio.
El dato que resume la noticia no es solo el crecimiento del 7,5%, sino la constatación de que en el canal de empresas, cuatro de los cinco vehículos eléctricos más matriculados pertenecen a fabricantes españoles. En el mercado particular, sólo el Efun Lion, de origen chino, logra romper un dominio encabezado por los modelos de Silence y Velca. La fortaleza es real y medible.
En el pulso entre operadores aparecen actores internacionales como BMW o Zero Motorcycles, que mantienen presencia en los segmentos de mayor valor añadido. La diferencia es que hoy compiten no contra una sola empresa española, sino contra un grupo de marcas nacionales que han encontrado espacios propios y propuestas claramente diferenciadas.
La lectura a cinco años apunta a que el programa de ayudas Auto+, largamente reclamado por el sector y ya en marcha, acelerará la demanda durante la segunda mitad del año y puede consolidar un ecosistema maduro. El precedente histórico más cercano es el fracaso de la industria española del automóvil para retener marcas propias; en la moto eléctrica, sin embargo, los cimientos parecen más sólidos y, sobre todo, llegan en el momento adecuado de la transición energética.
La gran incógnita —y el riesgo— es si este grupo de fabricantes logrará escalar lo suficiente para no depender de un mercado interno aún pequeño y disputar posiciones en Europa cuando la competencia china y asiática apriete todavía más. Por ahora, las ventas en 2026 dicen que el tejido industrial español de las dos ruedas eléctricas es una realidad y no una promesa.





