Volotea reconoce que sus pérdidas son mayores de lo anunciado y negocia con sus bancos y la SEPI un plan de viabilidad que recortará su flota de 44 a entre 30 y 35 aviones, tras siete años encadenando números rojos.
La aerolínea que dirige Carlos Muñoz admite así que su situación es más grave de lo que había trasladado hasta ahora. Rescatada con 200 millones de euros de dinero público, la compañía busca reestructurar su deuda a largo plazo y captar capital nuevo para garantizar su continuidad.
El ajuste no se limita a la flota. El plan incluye el despido de 50 empleados de la oficina de Barcelona y una ampliación de capital cuyo importe no ha precisado. Tampoco ha detallado qué rutas ni qué bases se verán afectadas por el recorte.
Qué incluye el plan de viabilidad de Volotea
La compañía negocia con la banca acreedora y con la SEPI, su principal valedor público desde el rescate, una refinanciación que alargue los vencimientos. La flota operativa caerá de 44 a una horquilla de 30 a 35 aparatos, lo que dibuja un modelo de menor tamaño y costes más bajos.
Carlos Muñoz ha asegurado que ‘seguimos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestra programación futura’. El primer ejecutivo reconoce, no obstante, que la reestructuración de deuda y flota es necesaria para asegurar el futuro de la compañía.
Volotea no ha precisado ni el importe de la deuda que quiere reordenar ni cuánto capital espera captar. Ese silencio sobre las cifras clave complica cualquier valoración de la operación.
Reducir la flota aplaza el problema y reestructurar la deuda solo compra tiempo; ninguna de las dos cosas devuelve el beneficio.
El recorte de flota es, en la práctica, un reconocimiento de que el tamaño actual no se sostiene. Pasar de 44 aviones a una treintena implica renunciar a rutas, renegociar contratos de arrendamiento y ajustar la estructura de costes a la nueva escala.
El combustible dispara el roto tras siete años en pérdidas
Volotea atribuye el ajuste al encarecimiento del combustible desde el inicio de la guerra de Irán. Cifra el impacto de esa crisis en 150 millones de euros y admite que su prolongación ha convertido una dificultad coyuntural en un problema estructural.
El problema viene de lejos. La aerolínea encadena siete ejercicios consecutivos en números rojos, antes incluso del Covid, con unas últimas pérdidas conocidas de 64 millones de euros que, según adelantó Preferente, ahora reconoce que han empeorado.
La causa inmediata es el queroseno; la de fondo, un negocio que nunca llegó a ser rentable. Esa distinción importa: un sobrecoste se corrige con el tiempo, un modelo que no gana dinero solo se corrige cambiándolo.
Aegean desmiente y el mapa del accionariado
Aegean ha desmentido su supuesto interés en tomar el control de Volotea. La aerolínea griega posee el 20% del capital y es acreedora de 56 millones de euros, pero niega que vaya a convertir esa deuda en acciones.
Ese desmentido cierra, por ahora, la vía de una salida rápida mediante una venta. Sin Aegean en la operación, el capital nuevo tendrá que llegar de otros inversores o de la propia SEPI.
Una reestructuración bajo tutela pública
La SEPI ya rescató a otras aerolíneas, como Air Europa y Plus Ultra, durante la pandemia. El patrón se repite: dinero público para sostener a compañías que no logran competir con las grandes low cost europeas —Ryanair, Vueling o easyJet— en el corto y medio radio.
Los rescates aeronáuticos comparten un mismo guion: inyección pública, ajuste posterior y una salida que casi nunca llega en los plazos previstos. El conjunto de los acreedores valoran la operación con cautela, conscientes de que el tiempo juega en su contra.
Volotea compite en un segmento incómodo. No tiene la escala de Ryanair ni la red de conexiones de Vueling dentro de IAG. Su propuesta de rutas regionales sin conexión es rentable en pocos corredores y muy sensible al precio del combustible.
Conviene matizar que el rescate de 200 millones no ha devuelto a la compañía a beneficios. Alargar la deuda reduce la presión de caja a corto plazo, pero no corrige un modelo que pierde dinero cada año.
El éxito del plan depende de que los bancos acepten aplazar vencimientos y de que algún inversor ponga capital nuevo. Sin lo segundo, el encogimiento de flota será solo un aplazamiento. La cifra habla por sí sola: siete ejercicios cerrando en rojo.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El acuerdo con los bancos y la SEPI para reestructurar la deuda y el importe final de la ampliación de capital, aún sin cifras.
- Reacción del valor: Volotea no cotiza en bolsa, así que el impacto recae sobre sus acreedores y sobre la exposición de Aegean y la SEPI.
- Precedente sectorial: Los rescates de Air Europa y Plus Ultra muestran lo difícil que es devolver a beneficios a una aerolínea tutelada por el Estado.





