Resultados MARA Holdings: pierde 611 millones y reduce su tesorería de bitcoin un 29% en Q2

La minera cotizada MARA Holdings redujo su reserva de bitcoin un 29% para financiar operaciones y crecer en centros de datos para inteligencia artificial. La pérdida de 611 millones refleja la presión de gastos y una estrategia de diversificación lejos de la minería pura.

La minera de bitcoin MARA Holdings ha presentado los resultados de su segundo trimestre fiscal de 2026 y las cifras dejan un regusto agridulce. La compañía, una de las mayores cotizadas del sector en Estados Unidos, registró una pérdida neta de 611,3 millones de dólares, un mordisco contundente que contrasta con sus planes de expansión.

Los ingresos del trimestre ascendieron a 174,9 millones de dólares, un 27% menos que en el mismo periodo del año anterior. Pese a esta caída, la producción de bitcoins subió un 3% hasta los 2.422 BTC, gracias a que la capacidad de minería activada (lo que los técnicos llaman hashrate energizado) creció un 22%, alcanzando los 70,3 EH/s. Más músculo de cálculo, pero con unos costes operativos que se comen el margen.

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Lo más llamativo no está en la cuenta de resultados, sino en el balance: la tesorería de bitcoin se redujo un 29%, quedando en 35.577 BTC. A simple vista, parece que la empresa ha vendido monedas para tapar agujeros. Sin embargo, la realidad es más matizada. MARA ha utilizado esos bitcoins como garantía (colateral) para obtener financiación sin necesidad de liquidarlos directamente en el mercado. Un movimiento que evita meter presión vendedora al precio del bitcoin, pero que también refleja tensiones de liquidez.

Los datos en cadena lo confirman. Según la plataforma de análisis Lookonchain, MARA transfirió recientemente 200 BTC al custodio NYDIG y otros 6.000 BTC — valorados en unos 384,6 millones de dólares — a TwoPrime. No se trata de ventas al contado, sino de operaciones de gestión de colateral o financiación estructurada. De hecho, el informe trimestral detalla que el 26% de la tesorería está “activado”: 4.528 BTC pignorados como garantía y 4.742 BTC prestados a contrapartes institucionales. Y tras el cierre del trimestre, la empresa comprometió 18.750 BTC adicionales como colateral inicial para dos nuevas líneas de crédito corporativas.

Mientras tanto, las nuevas vías de negocio aún no pesan lo suficiente. MARA desveló por primera vez las cifras de HUM, su plataforma de liquidez de hashrate, que ya genera ingresos anualizados de ocho dígitos (entre 10 y 99 millones de dólares). La división de nube soberana europea Exaion facturará este año una cantidad similar, también en la franja baja de los ocho dígitos. “Son fuentes de ingresos minúsculas comparadas con los 17,9 millones trimestrales del negocio minero principal”, reconocía Matthew Sigel, responsable de análisis de activos digitales de VanEck, en su cuenta de X. Al menos suponen una semilla de diversificación.

MARA está dejando de ser una simple minera de bitcoin para convertirse en un operador de infraestructura energética y centros de datos. El mercado aún no ha digerido la magnitud del giro.

De minero a proveedor de energía: la gran apuesta por los centros de datos

Las pérdidas trimestrales no son fruto de la mala suerte, sino de un plan deliberado de inversión de capital. MARA ha puesto el foco en comprar terrenos, redes eléctricas y construir centros de datos de alto rendimiento (HPC) para inteligencia artificial. Hace apenas unas semanas firmó un contrato de 600 millones de dólares por un parque de infraestructuras de 1.200 acres en el condado de Matagorda, Texas. El proyecto contempla una capacidad de conexión a red de hasta 2 gigavatios (GW), con el inicio de la construcción previsto para finales de 2026 y puesta en marcha en abril de 2028.

En paralelo, la compañía está cerrando la adquisición de Long Ridge Energy & Power, que sumará 505 megavatios (MW) de generación bajo su control y escalará hasta los 1.105 MW en 2030. Con estos movimientos, la cartera potencial de capacidad de MARA podría rondar los 4,8 GW, suficiente para abastecer a casi cuatro millones de hogares. El objetivo es alquilar esa potencia a largo plazo a clientes de computación de alto rendimiento, desvinculándose progresivamente de la volatilidad de la minería de criptomonedas.

MARA pérdidas Q2 2026

Análisis: ¿huida hacia delante o reinvención estratégica?

Desde esta redacción lo vemos como una jugada de doble filo. Por un lado, la minería de bitcoin se ha convertido en un negocio de escala brutal, donde los márgenes se estrechan con cada halving y la competencia eléctrica aprieta. Abrazar el sector de los centros de datos para IA tiene sentido: hay una demanda insaciable de capacidad de cómputo y los márgenes pueden ser más estables. Además, la propia MARA ha demostrado que puede construir y operar infraestructura energética a gran escala. .

El riesgo está en el calendario y en la ejecución. Los primeros ingresos relevantes del parque de Texas no llegarán hasta mediados de 2028; la compra de Long Ridge aún debe superar los trámites regulatorios y la aprobación del gestor de la red eléctrica texana (ERCOT). Mientras tanto, la empresa financia sus operaciones actuales con una tesorería de bitcoin menguante y apalancada. Si el precio del bitcoin sufriera un batacazo, el valor de esos colaterales caería y las necesidades de liquidez se dispararían.

No es la primera vez que una empresa cripto intenta un giro industrial de este calado. En el pasado vimos como firmas como Core Scientific o Riot Platforms viraron hacia los servicios de computación en la nube, con resultados desiguales. MARA, sin embargo, está poniendo sobre la mesa cifras de inversión mucho más altas y un anclaje territorial más sólido. El tiempo dirá si el mercado premia esta mutación de minero a promotor energético o si la fragilidad financiera del presente lastra un futuro que, sobre el papel, promete.

De momento, Wall Street observa con escepticismo: las acciones de MARA cayeron en las horas posteriores a la publicación de los resultados. La próxima prueba de fuego será el cierre definitivo de la operación de Long Ridge y la liberación del primer hito del parque de Matagorda. Hasta entonces, cada trimestre será un ejercicio de funambulismo entre la tesorería, la producción y la deuda.


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