El PCCh expulsa a los generales Zhang Youxia y Liu Zhenli y desata la mayor purga militar china en años

La expulsión queda pendiente de ratificación en el pleno del Comité Central de octubre, lo que deja a Pekín sin dos firmas clave en la cúpula militar. El calendario del pleno marcará el tono industrial y de seguridad del próximo ciclo.

Hay un detalle en la nota de Xinhua que explica mejor que cualquier comunicado el alcance de la purga militar china. La agencia estatal eligió una fórmula poco frecuente para describir los hechos: Zhang Youxia y Liu Zhenli habrían percibido «sumas excepcionalmente grandes de dinero». No es un expediente administrativo menor. El lunes 21 de septiembre, los máximos responsables del Partido reunidos en Pekín decidieron expulsar a ambos de sus filas y remitir sus casos a los órganos judiciales militares para su revisión y procesamiento.

El detalle importa porque Zhang no era un nombre cualquiera del organigrama castrense. Ocupaba el puesto más alto de los dos vicepresidentes de la Comisión Militar Central, lo que le convertía en el militar de mayor rango del país. Su caída sorprendió más que la de cualquier otro general de la última década: pesaban su antigüedad y la percepción de que mantenía una relación estrecha con la cúpula del partido.

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El calendario ayuda a medir la gravedad del asunto. En enero, el Ministerio de Defensa ya había anunciado que ambos estaban siendo investigados por «violaciones graves de la disciplina y de la ley», la fórmula habitual en Pekín para referirse a la corrupción sin nombrarla. El mes pasado perdieron sus asientos en la CMC estatal. La decisión de este lunes cierra el círculo interno: expulsión del Partido y traslado del expediente a los tribunales militares.

«Reafirma la posición firme de que no hay absolutamente ningún lugar donde puedan esconderse los elementos corruptos dentro del ejército». — Xinhua, comunicado oficial difundido por la agencia estatal china, 21 de septiembre de 2026

La investigación, según el relato oficial, dibujó una lista de conductas difícil de leer en clave estrictamente administrativa: los dos militares se habrían vuelto desleales al Partido, habrían cruzado líneas rojas, habrían formado facciones, habrían aceptado grandes sumas de dinero para beneficio personal y habrían usado sus cargos para favorecer a terceros en asuntos como los ascensos.

El expediente que Xinhua ya no oculta

La secuencia completa, con las fechas que la agencia estatal ha confirmado este lunes, queda así:

  • Enero de 2026: el Ministerio de Defensa sitúa a Zhang y Liu bajo investigación por violaciones graves de la disciplina y de la ley.
  • Agosto de 2026: ambos pierden sus cargos en la CMC estatal, un paso previo a la expulsión.
  • 21 de septiembre de 2026: los responsables del Partido deciden su expulsión y remiten los expedientes a la justicia militar.
  • Octubre: la expulsión queda pendiente de ratificación en el pleno del Comité Central.

Ese último punto es el que conviene vigilar. Hasta que el Comité Central no ratifique la decisión en el pleno de octubre, la salida de los dos generales conserva un margen formal. Y el pleno no es una cita menor: los plenos del Comité Central son el foro donde Pekín fija prioridades industriales, económicas y de seguridad para los ejercicios siguientes.

El coste que no aparece en el comunicado de Xinhua

La campaña anticorrupción —el anti-graft drive que define el mandato de Xi Jinping— ha alcanzado a todas las escalas del aparato, también a la cúpula militar. Lo que cambia ahora es la altura del objetivo. El coste real es la previsibilidad: cuando un vicepresidente de la CMC sale por la puerta de atrás, los programas de adquisición que firmó quedan expuestos a revisión, los contratos de exportación de material de defensa pasan por un escrutinio nuevo y los conglomerados estatales del sector pierden interlocutores estables durante meses.

Ninguna de esas consecuencias aparece en el comunicado de Xinhua, y ahí está la contradicción que los datos no resuelven: la misma nota que promete un ejército limpio deja abierta la pregunta de si estamos ante una operación de disciplina interna o ante un reajuste de equilibrios en la cúpula. Las dos lecturas caben en el texto oficial. Lo que sí es verificable es el efecto sobre la gestión: los grandes programas de defensa avanzan en China por firmas y validaciones personales, y cada eslabón removido obliga a rehacer el recorrido.

Para los mercados asiáticos, el episodio se leerá sobre todo como ruido político interno. Pekín ha demostrado que puede simultanear purgas y ejecución presupuestaria. La señal relevante llegará en octubre, cuando el pleno confirme las expulsiones y deje ver el tono con el que Pekín encara el próximo tramo industrial y tecnológico.

Zhang Youxia

🌐 El efecto dominó en Occidente

El impacto directo de esta purga sobre la economía española es limitado: no hay canal inmediato hacia los precios de importación, la energía o el Euríbor, y China fabrica internamente la mayor parte de su material de defensa. Eso no significa que sea irrelevante para las carteras europeas.

  • En la apertura asiática, los valores ligados al complejo militar-industrial chino son los primeros en recoger el ruido, y ese movimiento suele contagiar al sector defensa europeo, hoy muy sensible a cualquier titular sobre rearme.
  • Para las empresas del IBEX con operaciones en China, el riesgo no es la purga en sí, sino lo que anticipa: más rotación de cuadros y más revisión de contratos en un año con pleno del Comité Central.
  • Para el BCE, la lectura es neutra a corto plazo. Si acaso, refuerza el argumento de que la fragmentación geopolítica seguirá presionando al alza el gasto público en defensa en toda Europa.

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