Tarifa del gas en octubre: la TUR se dispara un 54% y encarece la factura hasta 310 euros al año

La OCU calcula que el precio del consumo pasará de 4,12 a 6,95 céntimos por kWh, un 69% más en la energía, y deja la factura anual del hogar medio en unos 910 euros. La revisión llega el 1 de octubre con el peso del gas estacional en máximos.

La tarifa del gas de octubre subirá un 54% y añadirá 310 euros al recibo anual del hogar medio con calefacción. La revisión que entra en vigor el 1 de octubre devuelve la calculadora a las cocinas españolas y coloca la energía en máximos del año.

La TUR 2 pasa de 4,12 a 6,95 céntimos por kWh desde el 1 de octubre

Las cifras las puso este martes la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), recogidas por El Periódico de la Energía. El precio del consumo para los hogares acogidos a la modalidad TUR 2, con consumos anuales de entre 5.000 y 15.000 kilovatios hora, pasará de 4,12 a 6,95 céntimos por kWh. El coste de la energía se dispara cerca de un 69%.

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El recibo no subirá en esa misma proporción. El alquiler del contador, los impuestos y los términos fijos rebajan el golpe final hasta el 54%. Para un hogar tipo con calefacción de gas y 9.000 kWh de consumo anual, la factura pasa de unos 600 euros a alrededor de 910 euros al año.

Son 310 euros más en doce meses. Al mes, 26 euros que salen de la misma cuenta corriente que ya paga la luz y la compra del supermercado. Otra factura de otoño.

La causa está en el mecanismo de cálculo. En el último trimestre del año el sistema eleva el peso del llamado gas estacional, que pasa a representar casi el 47% del coste de aprovisionamiento. Con los futuros cotizando en niveles altos, el coste de la materia prima prácticamente se duplica en la fórmula.

El gas estacional es la bisagra del sistema: cuando los futuros de otoño se firmaron caros, ningún ajuste de peajes evita el golpe en el recibo.

A la fórmula se suma el nuevo año gasista que arranca el 1 de octubre, con la revisión de peajes y cargos que aprueba la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Su incidencia en la subida será limitada, según la OCU, porque el grueso del alza viaja en la energía.

La tarifa regulada deja de ser un escudo justo cuando más se necesita: en el trimestre de mayor consumo y con el mercado mayorista tenso.

El gas estacional rompe cada otoño el recibo de la calefacción

precio gas TUR

El diseño de la tarifa reparte el año en cuartos y asigna a cada uno una cesta distinta de aprovisionamiento. En primavera y verano pesan más los contratos indexados al hub TTF holandés; en otoño e invierno gana terreno el gas comprado con antelación para cubrir los meses fríos. Cuando esos futuros se firmaron caros, la factura lo acaba notando.

La revisión de octubre llega con la calefacción todavía apagada en buena parte del país y con el consumo disparándose en cuanto baje el termómetro. La factura más alta coincidirá con los meses de mayor uso. El calendario no da tregua.

Para las comercializadoras del mercado libre, el movimiento abre una ventana comercial evidente. Cada revisión al alza de la TUR es una oportunidad para captar clientes con tarifas fijas a doce meses. La trampa habitual: el precio fijo protege durante el primer año, pero incorpora una prima de riesgo que se paga igual cuando el mercado se relaja.

La OCU pide comparar antes de abandonar la TUR: sigue siendo la opción más barata

La organización de consumidores recomienda prudencia. Frente al encarecimiento previsto, sus cálculos sitúan la TUR con ahorros de al menos el 22% respecto a las mejores tarifas de precio fijo y de más del 40% frente a numerosas ofertas comerciales. Cambiar de comercializadora sin leer la letra pequeña puede salir más caro que quedarse.

El consejo es revisar las ofertas del mercado libre a partir de octubre, cuando ya se conozca el precio definitivo de la revisión. Para comparar hay que mirar cuatro cosas: el precio del kWh, el término fijo, la duración del contrato, y la existencia de servicios adicionales que engordan la factura.

En paralelo, la asociación mantiene abierta su compra colectiva de energía, consultable en la web de la OCU, una iniciativa gratuita y sin compromiso para agrupar hogares y negociar tarifas de luz y gas mediante subasta. En la edición anterior participaron más de 33.000 usuarios, con un ahorro medio de 75 euros anuales solo en electricidad.

De la TUR 1 a la TUR 2: quién nota el golpe y quién se libra

El mercado regulado no cubre a todos los consumidores de gas. Solo pueden acogerse los hogares y pequeños negocios que no superan los umbrales de consumo establecidos para cada modalidad. Dentro de esa bolsa, la TUR 2 concentra a los hogares con calefacción de gas, que son precisamente los que más consumen en invierno. Los usuarios de la modalidad TUR 1, con consumos por debajo de 5.000 kWh, encajan la misma fórmula con volúmenes mucho menores: el precio del término variable sube igual, pero el impacto absoluto en la factura es una fracción del que soportan los hogares con radiadores.

La comparación con el ahorro que se rasca por otras vías resulta incómoda. Los 310 euros que suma la factura del gas multiplican por más de cuatro el ahorro medio de 75 euros que la compra colectiva logró en electricidad, y eso sin contar con que el invierno obligará a subir el termostato.

Una tarifa regulada expuesta al ciclo: el riesgo que no resuelve ninguna revisión

El problema de fondo es de arquitectura. La TUR se revisa cada trimestre con una fórmula que mezcla cotizaciones internacionales, subastas de aprovisionamiento y costes regulados. Esa mezcla da estabilidad al sistema y volatilidad al usuario. Cuando los futuros se relajan, traslada la caída con rapidez; cuando se tensan, ocurre lo contrario y el consumidor lo descubre en la carta que le anuncia su nuevo precio.

La crisis energética de 2022 dejó una lección que el mecanismo no ha resuelto: el mercado regulado protege frente al abuso comercial, no frente al ciclo. La comparativa que maneja la OCU lo confirma, porque la TUR sigue siendo competitiva frente al mercado libre incluso después de este salto. El problema es que la referencia barata también sube, y con ella el suelo de todas las comparaciones.

El riesgo evidente es la segunda vuelta. La próxima revisión trimestral, ya en enero de 2027, llegará con la demanda de invierno consumida y con los futuros invernales en cartera. Si el TTF no cede, el recibo volverá a moverse en la misma dirección. Las ayudas del bono social térmico, que se mueven en decenas de euros al año, quedan lejos de cubrir los 310 euros que suma esta revisión.

Queda una pregunta abierta y con fecha: cuántos hogares cambiarán de comercializadora con la calefacción encendida y si el mercado libre sostendrá precios fijos competitivos cuando apriete el frío. La respuesta asomará en las ofertas de noviembre y en la letra pequeña de la próxima revisión.

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