AEMET confirma el verano más cálido en España desde 1869: el clima que los modelos preveían para 2050

La temperatura media nacional se situó en 24,5 °C, 2,4 grados por encima del periodo 1991-2020, y el récord anterior cayó por tres décimas. Cinco olas de calor sumaron 61 días bajo aviso en un estío que también fue el tercero más seco de la serie.

España ha registrado el verano más cálido desde 1869: 24,5 grados de media nacional. La AEMET lo confirmó el lunes en la presentación de su balance estacional, y la cifra no admite matices: ningún otro estío de los últimos 157 años se aproxima a ese registro. Lo llamativo no es solo el número, sino su fecha. Las temperaturas que los modelos climáticos situaban a mediados de siglo ya se han medido en la Península, Baleares y Canarias.

Un verano 2,4 grados por encima de lo normal

La anomalía sobre el periodo de referencia 1991-2020 alcanza los 2,4 grados, una desviación sin parangón en la serie moderna, que arranca en 1961. El récord anterior, el del verano de 2025, ha quedado atrás por un margen de tres décimas. La cifra parece pequeña. No lo es: en climatología, 0,3 grados separan un año extremo de un año excepcional.

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El episodio tampoco se explica por un único pico de calor, sino por su persistencia. La serie histórica reconstruida hasta 1869 recoge veranos muy cálidos, pero ninguno había encadenado tantos días consecutivos por encima de los umbrales de referencia en tantas provincias a la vez, una combinación que la propia agencia describe como un caso sin precedentes.

Cuatro meses de temperaturas de julio

récord climático 1869

El verano meteorológico dura tres meses. El de 2026 duró cuatro. España vivió condiciones estivales ininterrumpidas desde la segunda quincena de mayo hasta la primera de septiembre, un periodo en el que las temperaturas medias llegaron a situarse 5 grados por encima del promedio para la época, con valores propios de julio en plena primavera.

El portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, resumió la situación con una frase que mide bien la escala del desajuste: a mediados de mayo ya teníamos temperaturas de julio. Durante la presentación del balance insistió en que la adaptación de las rutinas al nuevo escenario debería ser inminente y describió el episodio como una vuelta de tuerca más, con el continente europeo como epicentro del fenómeno.

Para dimensionar el registro conviene un ejercicio sencillo. Solo tres décimas separan el récord de 2025 del de este año, y en ese margen cabe la diferencia entre un verano cálido y el más cálido jamás medido en España. El calendario, mientras tanto, se ha movido: la primavera se disolvió sin transición y el otoño arrancó con el termómetro todavía en valores de agosto.

Cuatro meses seguidos de temperaturas estivales ya no son una anomalía estadística: son el nuevo punto de partida del calendario español.

Sesenta y un días bajo ola de calor

El verano estuvo jalonado por cinco episodios de ola de calor que suman 61 días, otro récord absoluto. La primera, de ocho jornadas, se adelantó hasta finales de junio y llegó a afectar a 42 provincias. La segunda se prolongó 23 días en julio sobre 37 provincias y la tercera, inusual por su duración, se mantuvo 24 días entre julio y agosto con 32 provincias bajo temperaturas extremas. Canarias registró su propia ola a comienzos de agosto y otra más ya en septiembre.

Por zonas, el nordeste peninsular concentró las anomalías térmicas más graves, con temperaturas medias entre 3,5 y 4,5 grados superiores a lo normal, en un patrón que castigó también al resto de la Península y al archipiélago balear.

La sequía acompañó al calor. La precipitación media sobre la Península quedó en 39,6 litros por metro cuadrado, apenas el 56 % de lo habitual, lo que convierte a 2026 en el tercer verano más seco desde que existen registros modernos, solo por detrás de 1994 y 2016. Baleares vivió un estío extremadamente árido, con 11,8 litros por metro cuadrado, el 27 % de lo normal. Julio fue el mes más seco jamás registrado y junio, el tercero.

El año hidrológico 2025-2026 ofrece la otra cara de la moneda. Hasta el 15 de septiembre se acumulaban 643 milímetros, un 6 % por encima de lo habitual, pero la distribución fue extraordinariamente desigual: la mitad de la lluvia anual cayeron entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, y en los seis meses siguientes apenas se reunió una quinta parte del total.

Algunos aguaceros aislados rompieron la monotonía sin revertir la tendencia general: Santiago de Compostela recogió 51,8 litros por metro cuadrado en un solo día de julio y Hondarribia sumó 54,8 en una única jornada de agosto.

El verano que los modelos situaban en 2050

La frase que mejor resume el balance no es una cifra, sino una advertencia: estamos ya en los veranos que se esperaban para mediados de siglo. Las proyecciones sobre el Mediterráneo llevan años señalando un calentamiento más rápido que la media global, y el verano de 2026 funciona como una confirmación anticipada de ese escenario, con unas dos décadas y media de adelanto sobre el calendario previsto por los modelos de referencia.

Conviene, eso sí, mantener la prudencia. Un solo verano no define una tendencia; lo que la sostiene es la secuencia. El récord de 2025, superado doce meses después, y la acumulación de olas de calor cada vez más largas dibujan un patrón y no un accidente estadístico. La limitación del balance de la AEMET es la de cualquier serie observacional: describe con enorme precisión lo que ha ocurrido, pero no atribuye por sí sola cada episodio al cambio climático. Esa atribución exige estudios específicos, con modelos independientes, que suelen publicarse meses más tarde.

Lo que sí permite el informe es mirar al futuro inmediato. La agencia prevé un otoño cálido, con entre un 60 y un 70 % de probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en septiembre, octubre y noviembre en toda España, frente a un 10 % de riesgo de un trimestre frío. En precipitaciones, la mitad norte y Baleares tienen un 40 % de opciones de un otoño más lluvioso, mientras Canarias presenta esa misma probabilidad de un trimestre seco. Para el trimestre de octubre a diciembre, la probabilidad de calor superior a la media sube al 70 % en casi todo el país, y el noroeste concentra la esperanza de lluvias, también con un 70 % de probabilidades de superar la media histórica.

El próximo hito es el balance mensual de septiembre, que la AEMET publica habitualmente a comienzos del mes siguiente en su web oficial. Ahí se sabrá si el otoño empieza a corregir la serie o si, como advirtió su portavoz, este ha sido solo un escalón más en una escalera que sube más rápido de lo previsto.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: El verano de 2026 ha sido el más cálido en España desde 1869, con 24,5 grados de media nacional y 2,4 grados por encima del periodo 1991-2020.
  • Dónde: España peninsular, Baleares y Canarias.
  • Institución responsable: Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
  • Cuándo: Balance estacional presentado el lunes 21 de septiembre de 2026, referido al verano de 2026.
  • Impacto a futuro: Adelanta en unas dos décadas el escenario térmico proyectado para mediados de siglo y agrava el riesgo de sequía en el Mediterráneo occidental.

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