El nuevo canal de TDT La Séptima arranca el 5 de noviembre con un plan que cifra en 30 millones de euros sus costes anuales y fija la rentabilidad en 2029, según ha detallado su fundador, José Miguel Contreras.
Un plan de 30 millones al año y rentabilidad en 2029
Contreras desglosó las líneas maestras del proyecto en un desayuno informativo organizado por el Foro de la Nueva Comunicación. El fundador de La Séptima sitúa el coste operativo en 30 millones de euros anuales, una décima parte de lo que costaba La Sexta en su primer ejercicio, en 2006, cuando la factura anual rondaba los 300 millones. En los tres primeros años, la cadena prevé gastar en torno a 100 millones de euros y confía en superar esa cifra en ingresos para alcanzar el equilibrio en 2029.
El objetivo de audiencia se fija en un 2,2% de cuota de pantalla en 2027, casi un tercio de la meta declarada en la fase inicial del proyecto. La hoja de ruta descarta competir con las plataformas de streaming y apuesta por la actualidad y la última hora en directo. La estrategia comercial queda en manos de Rafael Martínez de Vega, incorporado tras cerrar su etapa como consejero delegado en &Beyond. El estreno sigue en pie.
La cadena cerrará en los próximos días el contrato con una de las tres principales gestoras publicitarias del mercado: Atresmedia, Mediaset (Publiespaña) o Pulsa. Contreras admite que la decisión aún no está cerrada y que mantiene buenas relaciones con Mediaset, su contrincante en el concurso público por la licencia de TDT. La fecha no se mueve.
La Séptima aspira a ser rentable en 2029 con un gasto anual de 30 millones de euros, una décima parte del coste de su antecesora La Sexta.
La hoja de ruta y los apoyos del proyecto
El plan financiero presentado por la cadena se resume en los siguientes hitos:
- Coste operativo anual: 30 millones de euros, frente a los 300 millones anuales de La Sexta en 2006.
- Inversión en tres años: alrededor de 100 millones de euros, cifra que la cadena confía en superar en ingresos.
- Objetivo de audiencia: un 2,2% de cuota de pantalla en 2027.
- Modelo: informativos en directo y última hora, sin apuesta por el streaming.
La trayectoria del propio Contreras explica buena parte del proyecto. El directivo fue uno de los impulsores de La Sexta en 2006 y desarrolló después su etapa en Prisa, de la que salió en un contexto de reorganización accionarial del grupo. Según su relato, el proyecto de lanzar una televisión desde Prisa iba a costar cero euros al grupo, porque estaba financiado por empresarios externos. En cuanto a La Séptima, subraya que no pone dinero nadie más que Andrés Varela y José Luis Manzano y que el proyecto es 100% negocio privado, sin ayudas públicas.
La concesión de la licencia de TDT, adjudicada por el Gobierno, ha generado impugnaciones de organizaciones como Vox y OkDiario, con Atresmedia como observador del proceso. Contreras reconoce que existen varias demandas en curso, aunque sostiene que no alteran la puesta en marcha del canal. En paralelo, el sector audiovisual español sigue pendiente de la evolución de la publicidad televisiva y de la competencia de las plataformas digitales. El calendario sigue en pie.

El encaje en el tablero audiovisual español
El lanzamiento de La Séptima llega a un mercado en el que dos grupos concentran la mayor parte de la inversión publicitaria televisiva: Mediaset y Atresmedia. La propia cadena cifra en un 70%-80% el peso de la publicidad convencional dentro de su business plan, con la previsión de que esa proporción caiga hasta la mitad en unos años, en favor de formatos vinculados a contenidos y a la figura del prescriptor.
La comparación con La Sexta resulta reveladora. Cuando el canal se estrenó en 2006, su coste anual rondaba los 300 millones de euros, diez veces más que los 30 millones previstos para La Séptima. Esa diferencia refleja un mercado televisivo más maduro, y con estructuras de coste más ajustadas, pero también un punto de partida con menos margen de error. El recorrido de La Sexta en su primera década marcó un precedente de cómo una cadena de nueva creación puede consolidarse en el mercado generalista.
El objetivo del 2,2% de cuota en 2027 sitúa a La Séptima en el segmento de las cadenas de menor tamaño, lejos de los grandes operadores generalistas. El reto pasa por sostener el negocio publicitario más allá de la modalidad convencional y por consolidar una propuesta informativa que le permita ganar audiencia de forma sostenida. El negocio se mide en audiencia.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: La Séptima aspira a ocupar el espacio de la televisión generalista que sus promotores consideran sin cubrir.
- El reto por delante: Alcanzar el 2,2% de cuota en 2027 y ser rentable en 2029 con un gasto anual de 30 millones de euros.
- El tablero competitivo: Mediaset y Atresmedia concentran el mercado; la cadena deberá definir su gestora publicitaria en los próximos días.




