Las grandes eléctricas están perdiendo la batalla en el escaparate comercial del consumidor español. Por primera vez desde la liberalización del mercado, Iberdrola, Endesa y Naturgy no aparecen entre las cinco mejores ofertas de luz del comparador oficial de la CNMC. Su lugar lo ocupan una avalancha de comercializadoras ‘low cost’, petroleras reconvertidas y marcas digitales que están hundiendo los precios de referencia.
El desencadenante no ha sido una nueva regulación ni una directiva europea. Fue un fallo técnico masivo: el apagón que sufrió España el 28 de abril de 2025. Aquel corte de suministro forzó a Red Eléctrica a activar un modo reforzado de operación que elevó los costes de la energía de forma persistente. La resaca de aquel evento, aproximadamente 445 días después, ha reordenado completamente el tablero competitivo.
Un apagón que sigue moviendo los precios dos años después
El 28 de abril de 2025 España vivió un apagón generalizado que dejó sin servicio a millones de hogares durante horas. Para evitar que se repitiera, el operador del sistema implementó medidas preventivas —el llamado modo reforzado— que encarecieron la operación del mercado eléctrico. Ese sobrecoste se ha trasladado a los precios mayoristas y, por distintas vías, a las tarifas que pagan los consumidores.
Sin embargo, las comercializadoras con estructuras más ligeras y capacidad de ajustar sus precios con rapidez han sabido convertir ese encarecimiento en una oportunidad. Mientras las grandes utilities arrastraban contratos a largo plazo y estrategias comerciales más rígidas, las comercializadoras ‘low cost’ aprovecharon el desconcierto para lanzar ofertas agresivas con descuentos que las sitúan sistemáticamente en los primeros puestos del comparador de la CNMC.
Según el análisis que publica Expansión este 17 de julio, de las medio centenar de ofertas que recoge el organismo regulador, solo ocho pertenecen a Iberdrola, Endesa o Naturgy. Las petroleras Repsol, TotalEnergies y ENI suman otras tantas, y el resto corresponde a una treintena de comercializadoras independientes o de nuevo cuño.
Petroleras y marcas digitales, las nuevas dueñas de las mejores tarifas
La comparativa realizada por la CNMC simula una factura para una familia tipo con una potencia contratada de 5 kilovatios. Se analizan tres periodos diferentes —desde el apagón, lo que va de 2026 y los últimos 30 días— y en todos la tendencia es la misma: las ofertas más baratas no son de las eléctricas tradicionales.
Repsol, TotalEnergies y ENI han apostado por la multienergía. La primera comercializa luz con su propia marca y, además, controla la ‘low cost’ Gana Energía y la adquirida Cide. TotalEnergies opera directamente con su enseña y la italiana ENI lo hace a través de Plenitude. Las tres aparecen de forma recurrente en el top de mejores precios.
Junto a ellas, gigantes extranjeros como Octopus Energy, una de las mayores comercializadoras de Reino Unido, y la surcoreana Hanwha con Imagina Energía han irrumpido con fuerza. También figuran marcas conocidas por el consumidor, como Telenor —la filial de El Corte Inglés—, Energya VM —del grupo Villar Mir— o Fenie Energía, ligada a 3.000 instaladores independientes. Otras son prácticamente desconocidas: Daimuz, La Corriente, Nosa Enerxía o Visalia.
Las ofertas de las grandes eléctricas han desaparecido de los primeros puestos del comparador de la CNMC, un hecho sin precedentes desde la liberalización.
Iberdrola es la que más está reaccionando. En el ránking de mejores precios desde el apagón coloca dos ofertas entre las diez primeras, una respuesta que, hasta la fecha, no han replicado sus rivales. Endesa no aparece hasta el puesto 20 y Naturgy se descuelga más allá del 30.
Incluso la apuesta de Iberdrola por crear su propia marca digital, Niba, ha dado resultados desiguales. Nacidacomo una comercializadora nativa digital con precios agresivos, hoy sus tarifas son peores que las de la empresa matriz, según los datos del comparador.
La marca ‘low cost’ de Iberdrola, Niba, ya no es más barata que la propia Iberdrola, lo que apunta a un reposicionamiento de la estructura de precios del grupo.
En paralelo, el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) se mantiene como la opción más barata con diferencia. En un mercado tan dislocado, la tarifa regulada se ha convertido en un refugio para los hogares que priman el ahorro, lo que añade más presión a las estrategias comerciales de las grandes compañías.

Análisis: ¿fin del oligopolio o guerra de precios con fecha de caducidad?
La fotografía que ofrece hoy el mercado eléctrico español es la de una apertura competitiva real. Las barreras de entrada que durante años protegieron a Iberdrola, Endesa y Naturgy se han debilitado. La digitalización, el acceso al mercado mayorista y el apetito de las petroleras por diversificar sus ingresos han creado un caldo de cultivo propicio para la entrada de agentes que compiten solo en precio.
Sin embargo, el análisis de los números exige algunas cautelas. Muchas de las nuevas comercializadoras operan con márgenes estrechísimos y estructuras de costes hiperoptimizadas. Su capacidad para resistir un repunte de los precios mayoristas o un endurecimiento regulatorio que imponga obligaciones de coberturas o garantías financieras es a menudo limitada. La historia del sector en otros países europeos —Reino Unido, en particular— muestra que las ‘low cost’ pueden ganar cuota con rapidez, pero también desaparecer en masa cuando el ciclo energético se vuelve adverso.
En este contexto, la posición de las grandes eléctricas no es necesariamente de debilidad. Sus balances les permiten aguantar una guerra de precios durante meses o años. La pregunta no es si pueden recuperar clientes, sino si quieren hacerlo al precio de renunciar a sus márgenes históricos. Lo que está en juego no es la supervivencia de Iberdrola o Endesa, sino la transformación de su modelo de negocio comercial.
El comparador de la CNMC —cuya consulta es ahora una herramienta diaria para millones de hogares— se ha convertido en el árbitro de esta batalla. Y mientras el PVPC siga siendo imbatible en precio, la presión sobre las tarifas del mercado libre continuará. El ahorro para el consumidor es, por ahora, el único vencedor claro de este nuevo escenario. La sostenibilidad de esa victoria dependerá de que las empresas que la hacen posible sobrevivan al próximo invierno energético.




