El principal motor de las Bolsas durante los últimos años, las tecnológicas y su apuesta por la inteligencia artificial, ha vuelto a generar incertidumbre entre los inversores. El Nasdaq cerró este viernes con un descenso del 1,4% y el índice de semiconductores de Filadelfia acumula una caída cercana al 20% desde sus máximos de junio, bordeando el mercado bajista. La razón: el mercado empieza a descontar que las valoraciones de la IA han corrido más deprisa que los fundamentales.
Claves de la operación
- Las valoraciones exigentes de la IA generan vértigo. El Nasdaq cae un 1,4% y el SOX se aproxima a la corrección del 20%, en un giro de sentimiento que castiga incluso los resultados récord de TSMC.
- La competencia china adelanta por la derecha. Moonshot lanza Kimi K3, un modelo que iguala a los de OpenAI, y arrastra a Zhipu AI y Nvidia; crece el temor a una guerra de precios que erosione los márgenes.
- El petróleo, la geopolítica y la dependencia de los índices. El Brent supera los 86 dólares por la tensión en el estrecho de Ormuz, y la concentración bursátil amplifica las caídas en un entorno de gestión pasiva.
La paradoja TSMC: récord de ventas, castigo en Bolsa
El Nasdaq cedió un 1,4% en la sesión del viernes, lastrado por una combinación de recogida de beneficios y creciente escepticismo sobre la capacidad del sector para rentabilizar los mastodónticos planes de inversión en inteligencia artificial. El índice tecnológico ha pasado de ser un refugio para el capital a convertirse en el epicentro de las dudas.
Los resultados trimestrales de TSMC, el mayor fabricante de chips del mundo, ejemplifican este cambio de humor. La compañía anunció un beneficio récord y mejoró sus previsiones para el resto del año, pero sus acciones apenas se movieron. Este comportamiento rompe con la dinámica de los últimos dos años, en los que cualquier noticia positiva disparaba las cotizaciones de los semiconductores.
Los analistas de Barclays advierten que el entusiasmo inicial por los planes de inversión en IA se está moderando, aunque defienden que los fabricantes de chips mantienen un perfil más sólido que las empresas de software. Sin embargo los inversores no parecen confiar en una salida rápida: el índice de semiconductores de Filadelfia prolonga los recortes y se deja un 10% en la semana, su peor balance desde abril de 2025.
Moonshot reaviva el fantasma de DeepSeek y la guerra de precios en IA
Por si las dudas sobre las valoraciones no fueran suficientes, la irrupción de Moonshot y su modelo Kimi K3 ha vuelto a poner sobre la mesa el riesgo de que la inteligencia artificial pierda su carácter oligopólico. Al igual que DeepSeek en 2025, esta startup china asegura haber desarrollado un sistema que compite con los de OpenAI y Anthropic a un coste muy inferior.
La inteligencia artificial empieza a perder los rasgos de oligopolio que justificaban sus valoraciones astronómicas.
El impacto en los mercados fue inmediato. Zhipu AI se desplomó más de un 28% en Hong Kong, SoftBank cedió un 9% en Tokio y Nvidia llegó a caer cerca de un 4% en los primeros compases de Wall Street. La posibilidad de que los grandes modelos se conviertan en una commodity presiona a la baja las expectativas de margen de todo el sector.

Corrección bursátil y dependencia energética: una mirada desde España
El nerviosismo tecnológico se transmite a Europa por la vía del contagio y del petróleo. Mientras en EE UU y Asia las ventas han sido lideradas por las tecnológicas, en el Viejo Continente el peso del sector es mucho menor. El Ibex 35, que la próxima semana afrontará el arranque de la temporada de resultados, cedió un 0,4% el viernes y amplía al 0,87% las caídas semanales.
La subida del crudo añade presión. El barril de Brent supera los 86 dólares y se encamina hacia su mayor avance semanal desde abril, impulsado por los temores a interrupciones del suministro en el estrecho de Ormuz. La tregua entre EE UU e Irán, firmada hace un mes, se muestra frágil, y los ataques estadounidenses sobre objetivos iraníes reavivan la prima geopolítica.
Aunque el crudo ha dejado atrás las caídas posteriores al acuerdo, el consenso del mercado interpreta que los precios todavía descuentan una salida negociada al conflicto. Pero la situación es hoy más delicada que en meses anteriores. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) aprobó una liberación récord de reservas estratégicas cuando estalló la guerra y se bloqueó el Estrecho, pero esos programas expiran en las próximas semanas y los inventarios se encuentran cerca de mínimos de varios años. Si las tensiones vuelven a escalar, el mercado tendrá menos capacidad para absorber un nuevo shock energético.
En este contexto, la elevada concentración del mercado en un puñado de valores amplifica los movimientos. La gestión pasiva, que replica los índices y canaliza una porción creciente del ahorro hacia las empresas de mayor tamaño, actuó como motor durante la euforia y ahora magnifica las correcciones. La combinación de geopolítica, petróleo y dudas sobre la IA devuelve a los inversores a una realidad que había quedado eclipsada por el entusiasmo tecnológico.
El Ibex 35, históricamente dominado por la banca, las utilities y las energéticas, no sufre el castigo directo de las tecnológicas, pero tampoco es inmune. Con un peso de apenas el 3% del sector TIC en el selectivo español, la principal amenaza para la Bolsa nacional procede del contagio de Wall Street y del repunte del crudo. La campaña de resultados que arranca la próxima semana será una buena prueba para medir hasta qué punto la economía española puede resistir el enfriamiento de los mercados internacionales.




