Looper Life: el banco digital de economía circular textil que desvía kilos de uniformes y obtiene la Marca País en Uruguay

El proyecto de la emprendedora Yuniet Morrel canaliza kilos de uniformes corporativos descartados y articula una red de cooperativas de mujeres. La plataforma digital y el aval de Marca País refuerzan un modelo de economía circular con impacto social y ambiental.

La urgencia de redirigir los residuos textiles no encuentra fronteras. En Uruguay, la diseñadora y migrante cubana Yuniet Morrel ha creado Looper Life, el primer banco digital de excedentes textiles corporativos del país, un modelo de economía circular textil que ya está canalizando kilos de uniformes descartados por grandes empresas y ha recibido el licenciamiento de Marca País Uruguay Natural. Un emprendimiento que nace de la reinvención personal y se consolida con alianzas comunitarias y validación institucional.

El problema de la moda rápida y la urgencia de los excedentes textiles

La industria textil global figura entre los sectores más contaminantes. El sistema del fast fashion empuja una sobreproducción desbocada: millones de toneladas de prendas, uniformes corporativos y stocks industriales terminan cada año en vertederos o incinerados, liberando gases de efecto invernadero y contaminando aguas. En Uruguay, la ausencia de infraestructura específica para los residuos textiles post-industriales agravaba el problema: las empresas descartaban sus uniformes sin un canal de reutilización. Ahí encaja Looper Life, que interviene la cadena corporativa para rescatar esos materiales y darles una segunda vida.

Publicidad

Yuniet Morrel y la génesis de Looper Life: migración, propósito y datos manuales

La historia de Yuniet Morrel es la de una migrante que transforma el desarraigo en propósito. Tras llegar a Uruguay, se capacitó junto al Servicio Jesuita a Migrantes y debutó en la Expo Uruguay Sostenible 2025 con una primera marca, LaJaY. Aquella experiencia la conectó con la realidad del desperdicio textil y la falta de canales de economía circular. A mediados de ese mismo año, inició un diagnóstico manual del sector, mapeando los excedentes de las empresas para diseñar lo que sería el primer banco de excedentes textiles del país.

El proyecto fue escalando con apoyos clave. El programa Oportunidades Circulares de la ANDE (Agencia Nacional de Desarrollo) permitió iterar el modelo. Para la capa tecnológica, Yuniet sumó la colaboración de Cecilia Aguirrezabala y la incubación en We Are Rabbit, que está transformando la gestión analógica en una plataforma digital capaz de estructurar los datos del sobrestock industrial. Con esa base, Looper Life puede conectar la oferta de residuos corporativos con la demanda de cooperativas y emprendedores que los transforman.

Ese diagnóstico inicial no se quedó en una hoja de cálculo. La urgencia de visibilizar la circularidad la llevó a organizar, desde su propia casa y con el impulso de su esposo, la primera Montevideo Sustainable Fashion Week, celebrada del 22 al 25 de junio de 2026 en la Intendencia de Montevideo. Un hito que demostró que la moda circular puede ser también un espacio de conciencia y de encuentro institucional. La participación de diseñadores, empresas y ciudadanía mostró que la moda no tiene por qué ser sinónimo de contaminación.

emprendimiento sostenible

La validación institucional: Marca País, pasarela sostenible y declaración de interés nacional

La respuesta de las instituciones uruguayas fue contundente. La Montevideo Sustainable Fashion Week fue declarada de interés por los ministerios de Ambiente, Educación y Cultura, y Turismo, y alcanzó la máxima distinción de Declaración de Interés Nacional. Este respaldo vino acompañado, a mediados de abril de 2026, por el licenciamiento oficial de Marca País Uruguay Natural por parte de Uruguay XXI. Portar ese emblema, siendo una migrante que partió de cero, refuerza el mensaje de que la economía circular puede ser una herramienta de integración y de proyección país.

Pero Looper Life no se sostiene solo de reconocimientos. La plataforma tiene los pies en la comunidad. Las alianzas con cooperativas de mujeres son el corazón del triple impacto. Hilos de Esperanza, una cooperativa joven del Centro 6 de Villa García, recibe los materiales corporativos recuperados y los transforma en nuevos productos, generando ingresos y autonomía para jefas de hogar. La misma lógica se replica con el emprendedor venezolano Nixon Barbosa, cuyo proyecto JN ManoArte se nutre de excedentes textiles, y con Uruvene, la organización de migrantes venezolanos en Uruguay, que distribuye abrigo e insumos a familias que llegan al país. Circularidad, migración y género tejen un mismo hilo.

El residuo textil ya no es basura: con articulación, tecnología y comunidad, se convierte en oportunidad de desarrollo y autonomía económica.

Un modelo replicable: tecnología, cooperativas y la mentalidad Mamba

El caso de Looper Life muestra las costuras de lo que puede ser la economía circular textil en América Latina. La combinación de una plataforma digital que cruza datos de sobrestock con una red de transformación comunitaria no tiene precedentes en la región. La trazabilidad que promete We Are Rabbit, sumada al mapeo artesanal inicial de Yuniet, permite a las empresas conocer el destino de sus uniformes y contabilizar el ahorro de emisiones evitadas, un paso indispensable para los informes de sostenibilidad que empieza a exigir la normativa europea y local.

La apuesta por las cooperativas de mujeres y la integración de migrantes no es accesoria: descentraliza las oportunidades de desarrollo y construye un modelo inclusivo y escalable. La experiencia uruguaya puede ser replicada en otros países donde los excedentes corporativos conviven con una fuerte economía social. La propia Yuniet lo define con la Mentalidad Mamba: foco en el proceso diario, consistencia y una mejora continua que nunca se da por terminada. Su historia demuestra, además, que un emprendimiento migrante puede sostener el pabellón de la sostenibilidad de un país.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Cada kilo de uniforme corporativo rescatado evita la incineración y la producción de una prenda nueva, con el consiguiente ahorro de agua, emisiones y materias primas.
  • Modelo que cambia: Las empresas pasan de desechar sus uniformes a integrarlos en una cadena de valor circular, con trazabilidad digital y reporte de impacto.
  • Para las próximas generaciones: La circularidad textil se consolida como una alternativa real a la extracción de recursos vírgenes, ofreciendo un horizonte de industria regenerativa y empleo digno.

Publicidad