Digi sale a bolsa después de meses de especulación. Es uno de los movimientos más esperados entre las empresas de telecomunicaciones, y lo cierto es que hay varias distinciones clave entre la empresa rumana y sus competidores en el mercado local, incluyendo Movistar o MásOrange. Mientras que otras han reducido sus dividendos por la gran inversión en red móvil y fibra óptica, el objetivo de la entrada al mercado de la operadora de bajo coste (low cost) es aumentar su capacidad de expansión para acelerar su crecimiento.
De hecho, el precio de las acciones de la empresa será finalmente de 5,60 euros. Es casi el doble del precio al que cotizan las acciones de sus competidores en Europa; y, según los datos de la propia Digi, esto se debe a que la empresa busca lograr unos ingresos este año de 1.085 millones de euros y alcanzar un margen EBITDA del 20%.
Digi sigue con la bandera del crecimiento
Y es que la apuesta de la plataforma es que su tendencia de crecimiento se mantenga a corto plazo. De hecho, se calcula que este año la empresa tiene un perfil de crecimiento de alrededor del 15%. Mientras tanto, sus competidores en el sector, incluyendo a MásOrange, Vodafone o Telefónica, tendrán un crecimiento mucho menor, sin superar el único dígito. El EBITDA de la empresa está previsto en algo más de 215 millones de euros, estimando que alcanzarán este año un margen del 20%, que rozaron en 2025. Es comparable con una empresa con un valor de 2.226 millones, teniendo en cuenta tanto su valoración como la deuda de la filial española, que alcanza los 564 millones de euros.

Por otro lado, la matriz rumana de Digi mantendrá la mayoría del accionariado, un 75%, lo que le permitirá seguir teniendo el control de las decisiones de la empresa en España. De momento, la estrategia sigue funcionando, y se ha hecho evidente en el número de clientes de banda ancha de la empresa, que ya ha superado al de Vodafone y sigue apuntando al segundo lugar que de momento ocupa Telefónica.
Un objetivo a largo plazo
Es cierto que este objetivo, de momento, parece lejano. A pesar de su crecimiento, la posición de Telefónica sigue siendo un objetivo complicado. Digi mantiene alrededor del 14% del mercado de la banda ancha en el país, frente a Movistar y MásOrange, donde la primera alcanza el 31% del mercado nacional y la segunda, un 34% de los usuarios. Al mismo tiempo, Digi tiene la ventaja de ser la que más crece de las cuatro grandes operadoras, lo que constituye, precisamente, la promesa central para los inversores en su salida a bolsa.
Por fortuna para la firma de bajo coste, los informes de la CNMC muestran que sigue siendo la que más crece en usuarios mes a mes. Es una muestra de su capacidad de mantener la tensión competitiva en el sector y del efecto que sigue teniendo su modelo entre los usuarios. Sin embargo, crecer también tiene sus retos y, con la presencia de nuevos accionistas pidiendo resultados de forma más rápida, el mapa del sector puede volver a cambiar.
¿Es una cotización demasiado exigente?
Aunque hay analistas internacionales que han visto con buenos ojos la apuesta de Digi, hay medios españoles, como el propio El Economista o Expansión, que aseguran que hay dudas en el mercado local. El precio de las acciones parece muy alto al compararlo con los competidores, y estos están mucho más consolidados en el mercado local, incluso tomando en cuenta el crecimiento que ha demostrado la empresa.
No obstante, de momento se sigue apoyando en su capacidad de crecimiento. Mientras la mantenga, es posible que pueda cuidar su buena salud en la bolsa, y que no se traduzca en una salida en falso. De todos modos, solo el tiempo confirmará si esta ha sido la decisión correcta, pero parece evidente que, si quieren seguir compitiendo de tú a tú con las grandes del sector, es un movimiento necesario.




