El crecimiento de las renovables: la generación mundial subió un 9,8% en 2024, récord histórico

Las Estadísticas de Energías Renovables 2026 de IRENA muestran que la generación limpia avanzó a un ritmo nunca visto, un 9,8% en 2024. Las fuentes no renovables se quedaron en un exiguo 1,4%, ampliando la brecha.

La generación eléctrica renovable mundial dio un salto del 9,8% en 2024, el mayor crecimiento jamás registrado, según las Estadísticas de Energías Renovables 2026 publicadas por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). El dato confirma una aceleración que deja muy atrás el ritmo de años anteriores y consolida a las fuentes limpias como el motor principal de la nueva capacidad eléctrica global.

El informe, dado a conocer este 15 de julio, revela que la tasa de expansión de 2024 supera de forma holgada el avance observado en 2023, aunque IRENA no desglosa la cifra exacta de aquel ejercicio. Lo que sí subraya es que la brecha con las tecnologías fósiles se ha ensanchado hasta niveles nunca vistos. Mientras las renovables escalaban casi diez puntos porcentuales, las no renovables apenas conseguían un tímido 1,4% de crecimiento.

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Un crecimiento sin parangón en la historia reciente

El 9,8% de 2024 no es una cifra más: es la más alta desde que IRENA comenzó a recopilar estadísticas comparables. Fuentes del sector, como el portal CleanTechnica, califican este repunte como el crecimiento renovable más rápido de la historia. Para ponerlo en perspectiva, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el mundo necesitaría añadir cerca de un 11% anual de generación limpia para alinearse con el escenario de cero emisiones netas en 2050; 2024 se queda a las puertas de esa senda, pero muy por encima del promedio de la última década.

La fotovoltaica y la eólica fueron las grandes protagonistas. Según los datos preliminares que maneja IRENA, la energía solar representó casi dos tercios del incremento total, impulsada por un despliegue masivo de paneles en Asia y un abaratamiento continuo del coste por vatio instalado. La eólica, por su parte, añadió capacidad a un ritmo también superior al esperado, aunque la eólica marina encontró algunos cuellos de botella en la cadena de suministro.

El hidroeléctrico y la bioenergía completaron un cuadro en el que las renovables ya suponen más del 40% de la generación eléctrica mundial. Una proporción que, a este ritmo, podría superar el 45% al cierre de 2026, según las proyecciones del propio organismo.

El 9,8% de crecimiento en un solo año acerca al sistema eléctrico mundial a la velocidad de crucero que exige la descarbonización, aunque sin llegar a pisar el acelerador a fondo.

A nivel geográfico, China sigue liderando con mucha diferencia, pero la India y varios países del sudeste asiático registraron las mayores tasas de aceleración. Europa, aunque con menor crecimiento porcentual, mantuvo su posición como la región con mayor penetración renovable en su mix.

El estancamiento de las fuentes no renovables

generación renovable mundial

Mientras las renovables despegaban, la generación con combustibles fósiles y nuclear apenas subió un 1,4% en 2024. El carbón, pese a los compromisos de reducción, mantuvo un ligero incremento en Asia, pero cayó en Europa y Norteamérica. El gas natural sufrió la competencia directa de las renovables y de un invierno suave que deprimió la demanda de calefacción en el hemisferio norte.

La nuclear, por su parte, registró un crecimiento plano. Nuevas unidades en China y Corea del Sur compensaron los cierres programados en Bélgica y Alemania, dejando la producción total casi sin cambios. El resultado es un mix global que se renueva a dos velocidades, con las fósiles perdiendo peso relativo cada año.

IRENA destaca que este desacople entre renovables y no renovables es una tendencia estructural, no coyuntural. La inversión en nueva capacidad limpia superó los 600.000 millones de dólares en 2024, casi el triple que la destinada a plantas fósiles, según datos del informe.

Las claves del acelerón renovable

Varios factores explican el récord de 2024. Primero, la caída de costes ha sido más rápida de lo previsto. El precio medio de los módulos solares se ha reducido un 40% en los últimos dos años, y las turbinas eólicas han mejorado su eficiencia de forma sustancial. En segundo lugar, las políticas de apoyo en las grandes economías —desde la Inflation Reduction Act estadounidense hasta el plan REPowerEU europeo— han desplegado incentivos que han acelerado las decisiones de inversión.

Un tercer elemento, menos comentado, es la creciente presión de los inversores institucionales por desinvertir en combustibles fósiles. Los fondos de pensiones y las aseguradoras están redirigiendo sus carteras hacia proyectos renovables, lo que ha abaratado la financiación y reducido el coste ponderado del capital para los promotores.

Sin embargo, no todo son vientos de cola. La integración de tanta renovable intermitente está tensionando las redes de transporte y obligando a inversiones millonarias en almacenamiento. Baterías, bombeo e hidrógeno verde empiezan a ser los cuellos de botella del próximo ciclo.

Riesgos y contradicciones de un crecimiento récord

El optimismo de las cifras de IRENA convive con varias contradicciones incómodas. La primera es que, pese al récord renovable, las emisiones globales de CO₂ del sector eléctrico apenas bajaron un 0,2% en 2024, porque la demanda total de electricidad creció al mismo ritmo. El efecto sustitución no fue suficiente para compensar el aumento del consumo, sobre todo en economías emergentes.

La segunda contradicción es geopolítica. La cadena de suministro de la transición verde sigue siendo muy dependiente de China, que controla más del 80% de la fabricación de paneles solares y una parte creciente de los minerales críticos. Cualquier disrupción comercial —aranceles, tensiones en el mar de China— podría frenar en seco el despliegue.

Por último, el sector del transporte y la industria pesada aún se mueven a un ritmo mucho más lento. La electrificación del parque automovilístico avanza, pero no al paso necesario para absorber el crecimiento renovable. Si no se acelera la demanda eléctrica en esos sectores, el exceso de generación renovable en horas valle podría empezar a generar vertidos masivos y canibalización de precios en los mercados mayoristas.

IRENA advierte, en cualquier caso, de que el tren de las renovables no espera. El informe subraya que el mundo se encuentra en un punto de inflexión: o se acompaña el crecimiento con inversión en redes, almacenamiento y electrificación de la demanda, o se corre el riesgo de malgastar una oportunidad histórica.


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