James Cook, Investment director, Emerging Markets en Federated Hermes explica que «las valoraciones actuales de parte de la cadena de suministro vinculada a la Inteligencia Artificial reflejan unas expectativas que son, al mismo tiempo, muy elevadas y frágiles».
El entorno actual del mercado Asia ex Japan plantea un desafío con paralelismos a situaciones vistas en 2020. Al igual que en 2020, las rentabilidades están muy concentradas y vienen impulsadas por el momentum, aunque ahora el foco se sitúa en los beneficiarios de la inteligencia artificial.
Sin embargo, a diferencia de entonces, los actuales líderes del mercado no presentan de forma generalizada valoraciones elevadas. Algunos fabricantes de memorias para semiconductores, por ejemplo, están obteniendo beneficios extraordinarios y, en ciertos casos, siguen cotizando con múltiplos de beneficios futuros (forward PER) de apenas entre 6 y 7 veces.
Mythos: poder y situación actual de la inteligencia artificial
La paradoja de las valoraciones en la Inteligencia Artificial
La situación actual plantea una importante paradoja. A primera vista, estas compañías parecen baratas; sin embargo, esas valoraciones se sustentan en unos beneficios excepcionalmente elevados que podrían corresponder al punto álgido del ciclo. Por tanto, lo verdaderamente importante no es únicamente el múltiplo, sino la sostenibilidad de la base de beneficios sobre la que dicho múltiplo se aplica.

En nuestra opinión, las valoraciones actuales de parte de la cadena de suministro vinculada a la inteligencia artificial reflejan unas expectativas que son, al mismo tiempo, muy elevadas y frágiles. Si la demanda se normalizara, aumentara la oferta o se incrementara la intensidad de capital, existiría el riesgo de que las expectativas de beneficios fueran revisadas a la baja, posiblemente de forma significativa. En ese escenario, lo que hoy parece barato desde un punto de vista puramente óptico podría dejar de parecerlo con la perspectiva del tiempo.
Por ello, calificamos parte de este universo de inversión como «ambiguamente barato»: atractivo según las métricas de corto plazo, pero con un elevado grado de incertidumbre sobre la sostenibilidad de la rentabilidad actual y sobre el momento del ciclo económico que representan esos beneficios.
Nuestra respuesta ha sido extremadamente selectiva. Mantenemos exposición allí donde consideramos que la asimetría entre riesgo y rentabilidad es favorable. En cambio, hemos evitado las áreas más congestionadas del mercado, donde el potencial alcista depende en mayor medida de que se mantengan las actuales condiciones excepcionales.
Una divergencia de expectativas
Esta cautela se ve reforzada por el contexto general de los mercados. Muchas bolsas mundiales, entre ellas las de Estados Unidos, Japón, Taiwán, Corea del Sur e India, cotizan en máximos históricos o muy cerca de ellos. En cambio, China, Hong Kong y algunas regiones del Sudeste Asiático permanecen muy por debajo de sus anteriores máximos, en algunos casos con diferencias muy significativas. Esta divergencia refleja una clara dispersión de expectativas, con el capital concentrado en los mercados considerados ganadores, mientras que otros siguen descontando un escenario considerablemente más pesimista.
Frente a estas áreas «ambiguamente baratas», existen otras partes del mercado —especialmente China y determinados segmentos del Sudeste Asiático— que consideraríamos «inequívocamente baratas», con valoraciones que incorporan un grado mucho mayor de pesimismo y ofrecen una asimetría más favorable junto con un margen de seguridad más amplio. Esto resulta evidente no solo a nivel de índices, sino también en compañías de gran calidad.

Principios fundamentales
Desde una perspectiva basada en principios fundamentales, el contexto macroeconómico refuerza aún más esta oportunidad. Los tipos de interés libres de riesgo en China continúan siendo excepcionalmente bajos: la rentabilidad del bono soberano a diez años se sitúa en torno al 1,7 % y los tipos de los depósitos permanecen por debajo del 1 %.
En este contexto, el índice Hang Seng ofrece una rentabilidad por dividendo superior al 4 %, una de las más elevadas entre los principales mercados bursátiles del mundo. Esta combinación de bajo coste del capital, valoraciones bursátiles deprimidas y elevada generación de rentas contribuye a reforzar el atractivo de la inversión en renta variable. Dinámicas similares pueden observarse en determinadas áreas del Sudeste Asiático, especialmente en sistemas bancarios donde la rentabilidad sigue siendo sólida y las valoraciones continúan siendo moderadas.
En conjunto, este planteamiento refleja una estrategia deliberada basada en dos pilares: participar de forma selectiva en áreas de auténtico crecimiento estructural donde la relación entre riesgo y rentabilidad sigue siendo favorable y, al mismo tiempo, continuar aumentando la exposición a mercados y compañías cuyas valoraciones ofrecen un respaldo más claro y una mayor protección frente al riesgo de caídas.
Como demuestra la experiencia histórica, los periodos de concentración extrema del mercado no suelen prolongarse indefinidamente. Cuando el liderazgo del mercado vuelva a ampliarse y los fundamentales recuperen protagonismo, creemos que este equilibrio entre participación y disciplina permitirá que la cartera capture rentabilidades más sostenibles y mejor ajustadas al riesgo.





