Amazon recibe el aval ambiental para levantar su mayor centro de datos en Aragón

La resolución del Inaga autoriza el campus de Zaragoza, que consumirá 3.280 GWh anuales de electricidad, un tercio de la demanda de Aragón en 2025. La inversión global de Amazon en la comunidad alcanza los 33.700 millones.

Amazon Web Services (AWS) ha superado el trámite ambiental más complejo de su expansión en España. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) dio luz verde al mayor centro de datos de la compañía en Aragón, un hito que despeja el camino para una inversión en obra de 3.048 millones de euros y consolida a la comunidad como el principal imán de infraestructura cloud del sur de Europa.

Claves de la operación

  • La autorización desbloquea el campus CAR de Zaragoza, el mayor de toda la ampliación de AWS. Con una superficie de actuación de 128,5 hectáreas, albergará siete edificios de almacenamiento y consumirá 3.279,97 GWh anuales de electricidad.
  • El consumo energético equivale a casi un tercio de toda la demanda eléctrica de Aragón en 2025, según Red Eléctrica. La planta incorpora también una instalación fotovoltaica flotante de 5,75 MW para autoconsumo y una potencia térmica nominal de más de 1.300 MW en grupos electrógenos.
  • La resolución impone condiciones estrictas de abastecimiento de agua y control de ruido, pero no detiene el proyecto. El Ayuntamiento de Zaragoza fija un tope de 204.697 metros cúbicos anuales de agua industrial, equivalente al consumo doméstico de unos 5.000 habitantes.

Un paso administrativo que desbloquea 3.048 millones en obra

El campus, denominado CAR, se levantará en el paraje de Acampo Arpal, junto al polígono Empresarium y a 5,9 kilómetros del casco urbano de Zaragoza, sobre unos terrenos que Amazon adquirió a Forestalia en 2024. La parcela concreta suma 167.035 metros cuadrados en la que AWS construirá siete edificios de almacenamiento de datos, dos de archivo, uno de control, una planta de tratamiento de agua y dos subestaciones eléctricas propias.

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La declaración de impacto ambiental detalla que el complejo funcionará de manera ininterrumpida 24 horas al día durante todo el año, con una plantilla de 210 trabajadores repartidos en tres turnos cuando opere a pleno rendimiento. La cifra de empleo directo es baja en comparación con la inversión, pero refleja la naturaleza intensiva en capital de la infraestructura cloud.

Este hito administrativo se suma a las autorizaciones previas que AWS ya había obtenido para las infraestructuras exteriores de abastecimiento de agua, suministro eléctrico y fibra óptica, así como para los otros cuatro centros proyectados en Villanueva de Gállego, Huesca y El Burgo de Ebro. Con el aval ambiental del CAR, la primera gran ampliación de la región de datos cloud en Aragón queda prácticamente despejada.

El pulso por la energía y el agua: 3.280 GWh al año

La magnitud energética del proyecto ha sido el principal foco del debate público. La resolución del Inaga estima que el complejo demandará 3.279,97 gigavatios hora (GWh) de electricidad al año cuando funcione a pleno rendimiento. Esta cifra equivale al 31% de todo el consumo eléctrico de Aragón durante 2025, que ascendió a 10.659 GWh, según datos de Red Eléctrica. Un único campus absorberá casi un tercio de la electricidad que circuló por la comunidad el año pasado.

Para aliviar esa carga de red, el proyecto incorpora una planta fotovoltaica flotante de 5,75 megavatios (MW) formada por 11.656 paneles solares instalados sobre los reservorios de agua. Aun así, la potencia térmica nominal asociada a los grupos electrógenos diésel supera los 1.373 MW, lo que da una idea del respaldo fósil que requiere una instalación de este calibre.

El frente hídrico no es menor. El Ayuntamiento de Zaragoza establece que el consumo de agua potable no podrá superar los 5.311 metros cúbicos anuales, mientras que para usos industriales se limita a 11,5 litros por segundo desde la red municipal, lo que supone un volumen máximo de 204.697 metros cúbicos al año. El consistorio advierte de que podría haber ligeras pérdidas de presión en algunos puntos de la red y que adoptará medidas correctoras si se rebasan esos valores. La presión sobre los recursos municipales será objeto de seguimiento continuo.

El consumo eléctrico de este campus equivaldrá a un tercio de toda la demanda de Aragón en 2025, un dato que resume la escala de la infraestructura.

Durante la información pública, entidades como Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, SEO-BirdLife e Ingeniería Sin Fronteras cuestionaron el elevado consumo de agua y electricidad, las emisiones indirectas de CO₂ y los efectos acumulativos del conjunto de proyectos previstos en Aragón. Frente a esas alegaciones, la Federación de Empresarios del Metal de Zaragoza defendió la capacidad del proyecto para consolidar un ecosistema tecnológico y atraer inversión industrial.

Aragón se consolida como el nodo sur de los hyperscalers europeos

El proyecto forma parte del Plan de Interés General de Aragón (PIGA) aprobado por el Gobierno autonómico en mayo de 2024, declarado inversión de interés autonómico y de interés general. Cuando complete esta primera ampliación, Amazon habrá desplegado 24 nuevos edificios de centros de datos y ocho edificios de archivo en cinco emplazamientos. La inversión global en esta fase alcanza los 15.700 millones de euros, cifra que la compañía elevó hace unos meses a 33.700 millones al anunciar una segunda ampliación de sus infraestructuras digitales en la comunidad.

Aragón no es un territorio viril para los hyperscalers: AWS ya opera tres centros de datos en la región desde 2022, y la comunidad ha sabido atraer también a Microsoft y a otros actores del sector gracias a la disponibilidad de suelo, la red de fibra y el soporte político. En esa carrera, la autorización ambiental del CAR convierte a Zaragoza en el principal polo de expansión cloud del sur de Europa por delante de las regiones de Milán, Marsella o Madrid. Es una posición que tendrá consecuencias directas sobre el mercado eléctrico: la demanda industrial disparada presionará al alza los precios mayoristas en las horas de carga de los centros de datos, pero también forzará nuevas inversiones en renovables y en redes de transporte.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha informado favorablemente el proyecto y concluye que existe disponibilidad de recursos hídricos, aunque advierte de que serán necesarias concesiones administrativas y, en su caso, mejoras en las infraestructuras de abastecimiento. Queda abierta la incógnita de si la red eléctrica aragonesa y el ciclo del agua soportarán sin tensiones la oleada de centros de datos que los hyperscalers planean para la próxima década. La respuesta no la dará un informe ambiental, sino los próximos veranos secos y las puntas de consumo.


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