Rémy Cointreau aún no ha logrado una recuperación total. Su modelo de negocio, con 300 años de historia, se ve puesto a prueba por los nuevos hábitos de consumo por parte de los consumidores. Tras una caída de casi el 80% desde su máximo histórico, el mercado valora al grupo apenas por encima del valor contable de sus aguardientes añejos. Por lo tanto, la bodega representa tanto su principal ventaja competitiva como su principal obstáculo.
En este sentido, la situación de Rémy Cointreau no ha mejorado. El precio de sus acciones ha seguido cayendo, perdiendo cerca de un 50% desde abril de 2024. La demanda del consumidor final sigue siendo baja, y 2025 se presenta especialmente difícil; así bien podemos llegar a la conclusión de que el problema no es meramente cíclico. Los hábitos de consumo están cambiando en los dos mercados clave de Rémy.
«Nuestra postura no es apostar por una recuperación rápida, sino por un mejor equilibrio entre riesgo y recompensa si el plan ‘RC Forward’ logra frenar la fuga de capital circulante y reconstruir el flujo de caja libre de la compañía», afirman directamente los expertos de AlphaValue ante lo que realmente le espera a la compañía de bebidas espirituosas y coñac, Rémy Cointreau.

Rémy Cointreau desafía la caída del coñac
En este contexto, el modelo de negocio de la compañía Rémy Cointreau no ha cambiado en décadas. Sin ir más lejos, la empresa sigue basándose en grandes reservas de aguardientes que envejecen durante años, y tal y como señalan, esa es la verdadera belleza del coñac en épocas de bonanza. No obstante, tiene su parte negativa, y es que es una carga más difícil de sobrellevar cuando la demanda disminuye.
Siguiendo esta línea, el problema no es exclusivo de la casa de coñac francesa. Concretamente, Diageo, Pernod Ricard, Campari, Brown-Forman y, por supuesto, Rémy, cuentan con inventarios de bebidas espirituosas por un valor aproximado de 22.000 millones de euros, el nivel más alto en más de diez años. Por su parte, Rémy Cointreau se sitúa en el extremo opuesto del espectro.
Para Rémy, el problema no reside únicamente en la disminución del volumen, sino también en la acelerada caída del valor, que pone en entredicho el modelo de premiumización en el que se ha basado el coñac
AlphaValue
Según los últimos resultados, Rémy poseía 1.900 millones de euros en vinos de crianza y aguardientes, lo que equivale a aproximadamente el 82% de su capitalización bursátil a fecha de 10 de junio de 2026. La disminución de las ventas y la continua renovación de existencias han elevado esta proporción a niveles anormales. En comparación con sus competidores, Rémy cuenta ahora con una bodega colosal, con existencias de crianza que representan más del doble de las ventas anuales.
«Este es el resultado de una trayectoria marcada por los propietarios familiares a lo largo de generaciones. El control sigue en manos de las familias Hériard Dubreuil y Cointreau, que poseen alrededor del 56% del capital y más del 70% de los derechos de voto. Precisamente la base accionarial necesaria para mantener un inventario de una década a lo largo de un ciclo sin que se devalúe«, afirman los analistas de AlphaValue.

La resiliencia, por lo tanto, reside en dos familias que piensan en generaciones en lugar de trimestres, y que difícilmente reducirán sus reservas en el momento equivocado del ciclo. El mensaje es claro: Rémy sigue preparándose para la recuperación del coñac. Mientras otros se adaptan, Campari apostando por el Aperol y Pernod Ricard por las bebidas listas para consumir, Rémy se mantiene fiel a su estrategia de larga crianza, con compromisos de compra de aguardientes que aumentaron un 62% hasta alcanzar los 443,6 millones de euros en marzo de 2026. No tiene intención de permitir que un modelo de 300 años se desvíe de su rumbo por unas cuantas tormentas en un océano de alcohol que se va desvaneciendo lentamente.
Asimismo, la dirección sabe frenar. Tal y como muestra el gráfico anterior, las compras disminuyeron durante los tres primeros años, lo que sugiere un punto de inflexión, menores compras de coñac, más recursos destinados a licores y destilados y una menor presión sobre el inventario. El repunte de los compromisos a largo plazo no se debe tanto a un problema de inventario a corto plazo como a una apuesta por la demanda de coñac durante la próxima década, lo que podría ser una señal de confianza en el modelo de coñac o un recordatorio de lo difícil que resulta ajustar rápidamente esta cadena de suministro.
Los cambios en los hábitos de consumo y la disminución del valor más rápida que el volumen apuntan en la dirección opuesta, y con inventarios en máximos históricos, menor poder adquisitivo y creciente presión sobre los precios, el costo de estas existencias podría volverse elevado. Esa es la ambigüedad de Rémy en su máxima expresión: años de capital invertidos en aguardientes en maduración, con retornos esperados años después, siempre que la demanda se mantenga. Como ocurre con un gran coñac, una gran oportunidad requiere tiempo para consolidarse; la cuestión es si aún se está desarrollando en las condiciones adecuadas.




